Temporada 2006-07: Betis-Villarreal, el duelo en territorio de excepción
Guille y Franco y Capi, en la disputa de un balón aéreo. Foto: El Mundo.

El Villarreal buscará estrenar su casillero de victorias de la temporada 2015-2016 este domingo ante el Real Betis en el Benito Villamarín, en su debut liguero. Será un partido especial, pero no porque pueda ser el escenario del debut en partido oficial de Bakambu, Castillejo o Soldado como jugadores amarillos. Ocho años y medio atrás, Betis y Villarreal se enfrentaron entre sí en un escenario excepcional. Fue el 1 de abril de 2007, en la jornada 28 de la temporada 2006-2007 y el lugar, un estadio que, a priori, les resultaba ajeno a ambos conjuntos: La Cartuja.

El proyecto "a la italiana"

Ahora estadio multiusos, el Estadio Olímpico de La Cartuja fue inaugurado en mayo de 2005 en un patido amistoso que enfrentó a España con Croacia. Su cometido principal era el de servir de sede del VII Campeonato Mundial de Atletismo de la IAAF que se disputaría en España ese mismo verano. Sin embargo, una vez concluido el campeonato, la intención de la Sociedad Estadio Olímpico de Sevilla era que el estadio siguiese un modelo idéntico al que otros clubes europeos como Inter y Milán llevaban hace años: que Sevilla y Betis compartieran feudo. Una semana para los franjiverdes, otra para los de blanco y rojo. Sin embargo, dicho traslado nunca se haría efectivo debido a las contantes muestras de descontento mostradas por ambas aficiones. El modelo italiano no valía para Sevilla.

Esto último está relacionado, además, con ese partido del 1 de abril de 2007. ¿Por qué aquel Betis-Villarreal se celebró en esas peculiares circunstancias?

Meses atrás, Betis y Sevilla se veían las caras en un cruce de Copa del Rey. Aquella eliminatoria puede ser considerado hoy uno de los enfrentamientos más calientes de la historia de uno de los derbis más intensos que se pueden ver en el fútbol español. El partido terminaría siendo suspendido por lanzamiento de objetos, uno de los cuales terminaría alcanzando a uno de los colegiados. Como consecuencia de aquellos incidentes, el Comité Español de Diciplina Deportiva (CEDD) impondría a los béticos la clausura por tres partidos de su estadio local, el por aquel entonces llamado Ruiz de Lopera.

Estadio de adopción durante tres partidos

Sin embargo, y como parece evidente, aunque no fuera su escenario habitual, el Betis seguía jugando en territorio local y, para la ocasión, el club decidió poner a disposición de sus aficionados entradas a precios populares para que se desplazaran a La Cartuja a animar a su equipo en este destierro temporal. El fin no era otro que el de que grada y jugadores no estuvieran tan distanciados como suelen estar en un estadio olímpico, más aún cuando Luis Fernandez, por entonces técnico franjiverde, había ordenado estrechar el campo de los 68 a los 64 metros, adecuándose así más al estilo de juego de aquel Betis de Edu, Fernando, Capi, Robert o Sobis y, de paso, perjudicando el juego al espacio de los Marquitos, Forlán, Jose Mari o Pires, pero alejando aún más a los aficionados del juego.

Unos 50.000 espectadores fueron finalmente testigos de las tablas que terminarían firmando ambos conjuntos. Y del tempranero gol de Forlán, que se aprovechó de una falta de entendimiento entre Miguel Ángel y Juanito para abrir el marcador en el primer minuto de partido. Y de los otros cinco tantos que se celebrarían aquella tarde en territorio ajeno.

El partido terminaría con reparto de puntos: empate a tres (Fernando, Edu y Juanito para los locales; Forlán, en dos ocaciones, y Pires para los visitantes).

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