Sin Copa y sin recompensa
Foto: Andrea Royo (VAVEL)

El frío ambiente en La Romareda para este estreno copero, por parte del termómetro y de la poca gente que se animó a ir al fútbol, no invitaba al optimismo. Es más, recordaba a esos partidos contra Alcorcón o Albacete años atrás, que dejaban fuera al Zaragoza de su trofeo fetiche a las primeras de cambio. Y la historia iba a volverse a repetir.

Incomodidad en la primera parte

El Real Zaragoza comenzó entregando el balón a los catalanes con una línea de presión fijada por Ángel con el objetivo de salir al contraataque aprovechando la velocidad  del ariete, pero cuando Erik Morán entró en juego, la posesión cambió de dueño. El primer susto se lo llevaron los aragoneses, que con una salida de Manu Herrera para despejar  con la cabeza un balón perdido en zona tres cuartos, Ríos Reina estuvo cerca de aprovechar probando suerte desde medio campo.Al poco tiempo de esta ocasión, Ramón Piñeiro señaló un penalti clamoroso a favor de los blanquillos realizado sobre Ángel, que tras una jugada aislada en el costado izquierdo, logró internarse en el área rival en la que fue derribado por Aimar. 

Del penalti a favor, al gol en contra

El delantero fue el encargado en lanzarlo, pero lo mandó por encima del larguero desbaratando la oportunidad del Zaragoza de ponerse por delante. El arrepentimiento por el fallo desde los once metros no tardaría en llegar. Una jugada por banda derecha de los catalanes en la que la defensa blanquilla se hundió en un desajuste fruto de la desincronización, acabó en gol para los visitantes.  Benja se plantó solo delante de Manu Herrera e introdujo el balón dentro del arco con un potente disparo.

Tocaba remar a contracorriente, pero seguía siendo el Llagostera el que llegaba con más claridad. Chumbi estuvo cerca de hacer el segundo con un zurdazo desde fuera del área, que fue detenido por el guardameta zaragocista enviándolo a córner. El juego ofensivo del Zaragoza pasaba por las botas de Jorge Díaz e Hinestroza, que combinaban con los laterales acercando el peligro arriba sin demasiado rigor. El Llagostera jugaba mejor y con más criterio, Ríos Reina aprovechaba la descoordinación de la defensa blanquilla para poner en aprietos a Manu Herrera y los nervios empezaban a  dar seña en los futbolistas de Ranko. 

La pájara de los locales la intentó despertar Isaac Carcelén con un disparo desde fuera del área, que estuvo a punto de colarse en la puerta de Ratti. Los maños se empezaron a animar, pero una defensa bien plantada frenaba los intentos de pase entrelíneas,  y un portero seguro, paraba los buenos pero poco frecuentes disparos de los aragoneses. Sin embargo, la insistencia de Hinestroza por encarar y practicar un juego ofensivo de calidad, hizo que un gran centro  suyo procedente desde el exterior derecho, lo rematara Ángel a placer y pusiera las tablas en el marcador justo antes de pasar por vestuarios.  Así llegó el partido al descanso, sin ningún dominador y con las pocas ocasiones claras de gol, aprovechadas por ambos conjuntos. Unos lo hicieron al principio, los otros se esperaron para hacerlo en un minuto más doloroso.

Asedio zaragocista, un premio cruel

Jorge Díaz revolucionó los primeros compases de la segunda parte, cambiando el color de los minutos iniciales del primer tiempo. La novedad era la entrada de Sergio Gil al césped en sustitución de Aria, formando pareja con Wilk por delante de Erik. Misma idea pero diferente cromo, cuya actuación iba a ser mucho mejor que la del japonés. Sería el canterano el que tuviera la primera.  Tras un centro de Hinestroza, remató desde la zona del punto de penalti pero Ratti hizo una gran parada al disparo del zaragozano. La banda derecha zaragocista era un no parar y entre el extremo colombiano e Isaac, traían de cabeza a los zagueros catalanes.

De esta forma, llegó la segunda ocasión clara blanquilla con otra muy buena parada del guardameta visitante, que detuvo un potente disparo de Hinestroza desde fuera del área. Asedio zaragocista en el primer cuarto de hora. El mejor del partido era, sin duda, el portero del Llagostera. Y lo volvió a demostrar con otra estupenda parada, desviando al larguero un cabezazo de Wilk procedente de una falta. La cuarta oportunidad de marcar por parte del cuadro local, la iba a tener Jorge Díaz, que tras una gran combinación con Sergio Gil dentro del área, disparó por encima del travesaño.

El Zaragoza lo merecía y Ranko Popovic introducía más madera. Jorge Ortí regresaba a los terrenos de juego tras ocho meses lesionado, y sustituía a un ya cansado Jorge Díaz. Los maños lo seguían intentando, pero era la noche de Ratti, y eso iba a ser difícil de cambiar. El partido llevaba camino de la prórroga pero el mazazo para un gran Zaragoza estaba por llegar. De la manera más cruel posible, el conjunto aragonés se iba a quedar sin Copa. Reina, con mucha fortuna tras un error puntual de la defensa zaragocista, introdujo el balón en la portería de Manu Herrera . El Real Zaragoza hizo todo lo posible, pero el fútbol esta vez mostró su cara más cruel con los aragoneses. Los futbolistas blanquillos se retiraron del campo con aplausos, comprendidos por la gente que disfrutó de unos segundos tres cuartos de hora de gran fútbol.

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