Empate con frío y sin goles
Giménez remata el esférico ante un defensor del Astana | ATM Foto: Ángel Gutiérrez

El Atlético visitaba Kazajistan envuelto en un clima frío. Las condiciones meteorológicas fuera del estadio registraban los cinco grados bajo cero. El tiempo no sería excusa para los de Simeone que comenzarían el encuentro algo incómodos, planteamiento compacto de un equipo no muy conocido para los rojiblancos.

La afición del Astana, acostumbrados a la gélida noche kazaja, se divertía dentro del estadio. La temperatura mejoraba en el interior del recinto, cubierto con techo, donde marcaban los quince grados. Los futbolistas dirigidos por el búlgaro Stoilov no querían complicarse en situaciones que indujeran al error. Fuertes y rápidos al cruce, contundentes al corte en defensa. Incluso hombres de ataque como Foxi bajaban hasta su área para defender la jugada.

El Astana dominaba el cuero al juego de quince minutos. La alta presión hacia retroceder a los madrileños que no encontraban la chispa en su trabajo. Tiago encontró un rechace a los diez minutos pero el esférico se topaba con la pierna del central. Kabananga era la referencia constante en la primera parte para los de amarillo y celeste.

Saúl dribla ante un jugador del FC Astana | ATM Foto: Ángel Gutiérrez

Astana: Defensa contundente

La superficie de hierva artificial no facilitaba la circulación de balón. La bola rodaba lenta y los espacios eran más difícil de encontrar en un campo con medidas de menor rango.

El club del Manzanares, en la primera mitad, tuvo las ocasiones más claras en manos de Koke y Torres; El 'niño' metía la punta a una bola donde el defensor no llegaba al corte, el balón se perdía a centímetros del palo. El gol habría supuesto el número cien, con un precioso paisaje formado por una hinchada que relucía la luz de sus móviles; Koke, al borde del descanso, pudo sorprender con una falta puesta al palo largo que se estrellaba en la cruceta.

El Atleti no creaba peligro y el empate, al final de los primeros 45 minutos, generaba alegría en el graderío local. Las ocasiones generadas por ambos conjuntos no fueron de claro peligro. El partido pintaba bronco en ataque al descanso.

Simeone no dio con la tecla en ataque

El comienzo de la segunda parte no se saltaría del guion marcado hasta entonces. Interrupciones constantes de choques o faltas que paraban el ritmo. El Atlético estaba falto de electricidad arriba, Jackson Martínez reemplazaba a Fernando Torres en el 63'.

Los rojiblancos querían asegurar el primer puesto, ocupado por el Benfica, pero los individualismos no brillaban. El bajo ritmo del partido y el impulso de un equipo debutante en la competición hacia difícil abrir la lata. Simeone reclamaba un corner justo que los colegiados no correspondían. Nervios no, pero la apatía dominaba en las sensaciones colchoneras. Saúl, sin repercusión en ataque, salía para dejar entrada a Yanick Carrasco en el 72'.

Simeone cumplió su partido 45 en competición europea como entrenador colchonero | ATM Foto: Ángel Gutiérrez

Carrasco aceleró el ritmo pero sin recompensa

Griezmann lo intentaba pero la pelota volvía a salir cruzada. Los visitantes querían los tres puntos y apretaban a quince minutos del final. Ritmo más alto en las combinaciones y juego más vertical, los ataques aéreos acababan en las manos del héroe kazajo Eric. Carrasco marcaba el tempo ofensivo de los indios, el belga no encontraba la clave y Óliver saltaba al césped como último hombre de refresco. El pase a siguiente ronda pasaba por Astana.

Al final del encuentro se rompía el partido. Un compás de ida y vuelta en busca del triunfo en los últimos momentos. Centros puros o de libre directo que no encontraban rematador (un larguero de Yanick Ferreira), los intentos de último instante no daban el fruto del gol de la victoria. El encuentro moría con una ocasión muy clara para Ferreira Carrasco que remataba flojo a los guantes del guardameta.

Astana Arena la noche previa a la cita de UCL frente el cuadro rojiblanco | ATM Foto: Ángel Gutiérrez

Los locales, acogidos por el Astana Arena, daban por bueno el empate. El Atlético depende de sí mismo, pero tendrá que ir a remolque frente a Galatasaray y Benfica para garantizar la clasificación como primeros en fase de grupos. El Atlético desplegó un juego nublado, sin ideas claras de ataque lo que propició un empate que sabe a poco.

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