Un diamante que ya brilla
Konoplyanka ya se hace notar en Sevilla

Yevhen Konoplyanka, el fichaje estrella del Sevilla en verano, pasa por su mejor momento de forma en Nervión. Llegó a la capital andaluza de la mano de un Monchi que sufrió más de lo previsto para traer a un jugador que asombró a Europa la temporada pasada. Guio a su antiguo club, el Dnipro, hasta la final de la segunda competición continental, donde Emery fijó sus ojos en la perla ucraniana de manera definitiva. Meses después, aterrizó en las filas del vigente campeón de la competición.

Un futbolista rápido, incisivo y con gran habilidad para el regate. Debutó  en la Ukrainian Premier League un mes antes de alcanzar la mayoría de edad, lo que le sirvió para hacerse hueco en las categorías inferiores de la selección ucraniana. Comenzó a destacar en el equipo nacional absoluto tras su debut en 2010, donde el técnico Markevych pudo observar cómo el diamante se pulía paso a paso. El asentamiento definitivo dio lugar tras su convocatoria para la Eurocopa de Naciones en 2012, participando en los tres partidos y alumbrando el continente con un memorable tanto ante Alemania. Tras esto, 'Kono' hizo disfrutar al pueblo eslavo, y en concreto al Dnipro, clasificándose para Europa League y teniendo la oportunidad de hacerse notar a ojos del viejo continente.

Experiencia 'sevillista' con Juande Ramos y su llegada a España.

Durante su etapa en el equipo que le vio crecer, Konoplyanka coincidió con Juande Ramos, que dirigió al conjunto entre los años 2010 y 2014. Con el técnico manchego creció a una velocidad vertiginosa, junto con una plantilla que tuvo opciones reales de ser campeón en una complicada liga, con equipos rivales como Shakhtar o Dinamo de Kiev. Precisamente este último, quiso llevarse al joven jugador en el año 2011, a lo que Juande respondió: "Si queremos construir un buen equipo, los grandes jugadores deben quedarse aquí". Tras ello, colocó un precio de salida del jugador en 50 millones de euros, disuadiendo a posibles compradores. Con él, el extremo creció potencialmente convirtiéndose en el jugador que es hoy en día.

Alcanzó su plena madurez el pasado año, cargando con un Dnipro que sorprendió llegando a la final de Europa League, lo que hizo que el club hispalense lo incorporase a sus filas. Tras un dubitativo inicio, donde la irregularidad del equipo no ayudó, el ucraniano se ha hecho un hueco  a base de grandes actuaciones. Y es que a esta perla le gustan los focos, los partidos grandes. Anotó contra el Barcelona en la Supercopa, perforó las redes del Borussia nada más salir en el debut en Champions y se echó el equipo a la espalda en el Etihad Stadium ante el City. Sin embargo, el partido con el que terminó de enamorar a Nervión fue ante el Real Madrid, donde desdibujó al conjunto de Rafa Benítez con una actuación memorable, siendo la peor pesadilla de un Danilo que no sabía por dónde cogerle. 

Este domingo tiene un nuevo objetivo, el Valencia. Un equipo herido y necesitado que llega al Pizjuán en busca de un lavado de imagen. Nuevo escenario para un Konoplyanka que no duda en ponerse el disfraz de líder en las grandes citas.

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