Sin Diamanka se acabó la alegría
Con Diamanka, el Real Zaragoza no conoce lo que es la derrota | Foto: Andrea Royo (VAVEL)

Las lesiones. Ese es uno de los males que ha acompañado al Real Zaragoza en las últimas temporadas, y en esta no iba a ser menos. Mario Álvarez, Rubén González, Pedro Sánchez, Jaime Romero, Wilk, Marc Bertrán,… son solo algunos de los jugadores que están o han padecido lesiones esta campaña.

Uno de los últimos en sumarse a esta lista fue Pape Diamanka. Fue en el partido disputado frente al Mallorca, cuando el centrocampista tuvo que retirarse del terreno de juego por un problema en el bíceps femoral. De eso ya han pasado dos jornadas, en las que Ranko Popovic no ha podido contar con el africano. Casualidad o no, han sido en las que el Real Zaragoza ha bajado considerablemente su nivel futbolístico y ha vuelto a la senda de la derrota.

Difícil comienzo, pero logró hacerse un hueco en el once

Diamanka no tuvo un buen comienzo de temporada. Relegado al banquillo en un principio, el técnico no terminaba de confiar en él para el esquema de juego que utilizaba, el 4-2-3-1. Dorca y Wilk eran los fijos en el centro del campo, y solo el cansancio de alguno de estos con el paso de los minutos hacía que el serbio les sustituyera. Pero Diamanka no era el elegido para dar ese refresco al equipo, ya que por delante tenía a Erik Morán. La consecuencia de esto es que en las primeras cinco jornadas permaneció inédito, sin disputar ni un solo minuto.

El inicio del conjunto aragonés no había sido alentador, todo lo contrario: con cinco puntos en cinco partidos, los blanquillos se situaban al borde del descenso de categoría y lejos de los puestos de cabeza, el objetivo del equipo para la presente campaña. La afición, descontenta con lo que veía sobre el terreno de juego, comenzó a mostrar su malestar y cada vez más gente pedía a la directiva su destitución.

Pero a la sexta jornada todo cambió. Obligado a reaccionar, Ranko Popovic realizó varios cambios en el once y uno de ellos fue la presencia de Diamanka –también ayudó que Wilk también había sido expulsado contra Osasuna-. Su primer partido fue contra el Lugo y aunque los maños no pasaron del empate (0-0), dejó varias muestras de su potencial. La actuación del africano convenció al técnico, ya que a partir de ese momento se convirtió en indiscutible en el nuevo sistema establecido por Ranko Popovic: el 4-1-4-1.

Con esa nueva táctica, el africano actuaba por delante de Erik Morán (quien daba equilibrio al centro del campo) y acompañado por otro centrocampista más, ya fuera Albert Dorca o Wilk (hasta que se lesionó de gravedad contra el Girona). De ese modo, el estar acompañado de dos medios con un perfil más defensivo libraba a Diamanka de responsabilidades defensivas y le permitía centrarse al ataque. Su carácter anárquico, acompañado de físico y velocidad, dotaron al equipo de un dinamismo del que había carecido hasta la fecha.

Con Diamanka en el once fue cuando llegó el mejor fútbol del Real Zaragoza

Con su presencia, los resultados empezaron a llegar y el conjunto aragonés encadenó una racha de siete choques sin perder, lo que le permitió auparse hasta los puestos altos de la tabla (incluso ocupando los puestos de ascenso directo). El zaragocismo sonreía, optimista con la dinámica que llevaba su equipo, pero no sabía que en la duodécima jornada se produciría una fatídica acción: el físico de Diamanka dijo basta y sufrió una lesión en el bíceps femoral.

Vuelta a las andadas

Fatídica, porque a partir del siguiente partido el equipo volvió a la línea mostrada en el comienzo de temporada. Falto de juego y creatividad, ha quedado en evidencia un equipo establecido en la previsibilidad en las dos últimas citas. Es imposible saber si con Diamanka en el once se habrían producido las derrotas ante el Valladolid o Leganés, como también se puede decir que sin él en siete partidos únicamente se ha producido una victoria zaragocista.

El próximo choque de los maños será este domingo ante la Ponferradina en La Romareda. La victoria no será sencilla, ya que los leoneses ocupan la cuarta posición y están en una buena dinámica. Una derrota local podría suponer la destitución de técnico, y hasta el último no sabrá si podrá disponer del centrocampista africano, una pieza fundamental en su esquema. Ranko se la juega, ¿llegará Diamanka para tan trascendental partido?

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