Desmontando a Valverde: Augsburgo
Fotografía: Athletic Club

Objetivo conseguido. Eso es con lo que se deben quedar en Bilbao. El Athletic Club volvió a realizar un mal partido, y van tres de manera consecutiva, pero cosechó una victoria en Alemania en parte, gracias a la buena última media hora de encuentro. El Augsburgo dominó el balón tras el gol inaugural de Susaeta y logró la remontada después de varios errores defensivos por parte de la zaga rojiblanca. Tras la entrada de Iturraspe al terreno de juego, la posesión cambió de bando y el equipo de Valverde logró la remontada por medio de los dos goles de Aduriz. La mejor noticia fue la consumación de la clasificación a la siguiente ronda como primeros de grupo, pero el técnico tiene que quedarse con los muchos problemas en la creación que tienen sus jugadores y con los graves errores defensivos que volvieron a costar dos goles en contra.

El partido en 30 minutos

La primera media hora de juego fue completamente cambiante. Durante los primeros diez minutos de partido, el Athletic Club se mostró dominador, con la idea de hacer daño por medio de la posesión. Con esto llegó el primer tanto del encuentro y el que ponía por delante a los de Valverde. Susaeta, que había logrado moverse de su posición habitual, la banda derecha, estaba sin marcador en la frontal del área. Tras recibir un pase de Balenziaga, se gira y, sin dudarlo, dispara fuerte y raso para incomodar a Hitz, que solo puede ver como el balón se cuela en su meta. Lejos de que este gol significase una continuación en el planteamiento rojiblanco, todo cambió durante los siguientes 20 minutos. El equipo de Weinzierl se hizo con la posesión y empezaba a encerrar a los jugadores rojiblancos cerca de su área. La poca presión por parte de las líneas atacantes del equipo visitante, posibilitaron una cómoda salida de pelota desde atrás del equipo germano.

A la hora de encuentro, el Athletic Club perdía 2-1

Entre el minuto 30 y el 60 de partido fue donde peor cara mostró el equipo de San Mamés. Si a la media hora de juego se había llegado con un ajustado 0-1 en el luminoso, a la hora de encuentro se llegaba con un más que merecido 2-1 y con pocas señales de recuperación por parte de los rojiblancos. En una de esas acciones confusas de la defensa bilbaína, Bóveda se equivoca al realizar un pase, al balón dividido, Susaeta no entra con la suficiente fuerza, por lo que el rechace favorece al equipo alemán. Trochowski, con un disparo que pega en la defensa rojiblanca, consigue hacer el empate. Si esto ocurría antes del descanso, después del mismo el guión permanecía intacto. La charla de Valverde en el vestuario no dio sus frutos y Bobadilla se aprovecha de un mal despeje de Iago Herrerín para cabecear a gol. Remontaba el Augsburgo. Estaba dormido el Athletic.

Celebración del gol por parte del Augsburgo. Fotografía: Athletic Club

Pero se despertó. La última media hora de partido fue brutal. Bien porque dos jugadores titulares, como Iñaki Williams y Raúl García, entraban en el campo, bien porque Iturraspe cambió el ritmo del encuentro. Lo que está claro es que las sustituciones fueron claves y, por medio de ellas, el Athletic Club tuvo más balón, más ocasiones y, con un poco de aprovechamiento, más gol. Tanto fue así que en tres minutos Aduriz dio la vuelta al partido con un doblete para enmarcar. El primero, tras cabecear un centro espectacular de Iturraspe. El segundo, después de introducir a placer un pase de la muerte de Williams, quien recibe un pase filtrado del centrocampista de Abadiño. A cuatro minutos para el final, el equipo vasco ya no se vino abajo y siguió dominando el encuentro hasta el pitido final del colegiado.

Definitivamente, las rotaciones no funcionan

Si Ernesto Valverde buscaba dar descanso a jugadores habituales, no lo consiguió. Las rotaciones volvieron a servir para que el de Viandar de la Vera se diese cuenta de que un nutrido número de jugadores nuevos en el once inicial no provoca más que falta de entendimiento y un descenso del rendimiento general del equipo. Que no se puede confiar en el banquillo no es nada nuevo, pues en el encuentro ante el AZ Alkmaar lejos de San Mamés volvió a quedar demostrado. La diferencia que hay respecto a aquella ocasión es que cuando aparecieron los jugadores habituales el ritmo del partido cambió y llegó la remontada visitante.

Hasta seis cambios introdujo Valverde en el once inicial respecto al que se había enfrentado al Granada el pasado domingo. Herrerín, era el primero, aunque esto ya es habitual. De Marcos se quedaba en el banquillo para que Bóveda ocupase el lateral derecho, mientras que Gurpegi, que entraba en el lugar de Etxeita, era el otro cambio en la línea defensiva. En el centro del campo faltaba Beñat, que ni siquiera viajó hasta Alemania. Su lugar lo ocupó Mikel Rico, que venía de una lesión. Sabin y Eraso eran las otras novedades en el once titular. Williams y Raúl García permanecieron en el banquillo 58 minutos aunque ambos tuvieron que saltar al terreno de juego para aportar algo más que sus compañeros.

Dos nombres de este equipo inicial resaltan por encima del resto: Mikel Rico y Eraso. El ex del Granada volvía tras estar apartado de los terrenos de juego por una lesión. Como es lógico, se le notó falto de ritmo, algo que provocó la pérdida de tres de los cinco duelos aéreos a los que se midió. Frecuentemente llegaba tarde y, sin la posesión de balón, su presencia era prácticamente nula. Por este motivo sufrió Eraso. Aquel jugador que deslumbró en la fase previa de la UEFA Europa League no se ha vuelto a ver y todos los aficionados del Athletic esperan que vuelva. En el encuentro ante el Augsburgo no se mostró, no se ofreció y no fue capaz de dominar el centro del campo. Está muy lejos del nivel demostrado y, por ello, tuvo que ser sustituido a la hora de encuentro. El hecho de haber dado, solamente, 18 pases, le deja retratado, a pesar de que tuvo un 74% de acierto.

Iturraspe, el salvador. La defensa, el martirio

Tan alejados como el Sol y la Luna están los rendimientos de Iturraspe y la línea defensiva. Sus niveles son completamente opuestos. Mientras que la zaga estuvo centrada en deshacer durante todo el encuentro, el centrocampista se centró en construir juego y beneficios para el Athletic Club. Su entrada fue fundamental, tanto que fue el que le cambió la cara a un equipo sin rumbo, que había perdido la pelota y que no generaba ocasiones a pesar de estar por debajo en el marcador. La dupla formada por Mikel Rico y San José no tuvo ningún efecto. El ex del Liverpool no fue capaz ni de defender ni de atacar y, una vez más, volvió a realizar un partido gris. No obstante, Valverde parece empeñado en que sea él uno de los integrantes de la pareja de centrocampistas aunque en el último cuarto de hora, coincidiendo con su salida, quedó demostrado que dos mediocentros creativos permiten al Athletic defender por medio de la pelota.

Los dos goles de Aduriz partieron de las botas de Iturraspe

Además, el de Abadiño se permitió el lujo de descolgarse para generar superioridad en el área rival. Tanto fue así, que él fue quien originó los dos goles de Aritz Aduriz. El primero tras poner un centro, mientras que en el segundo filtró, de manera espectacular, un pase medido a Iñaki Williams, que solo tuvo que ponerla atrás para que el donostiarra siguiera aumentando su cuenta goleadora. Definitivamente, si Iturraspe vuelve a ese ritmo, se parecerá mucho al que brilló en la etapa de Marcelo Bielsa llegando a convertirse en uno de los mejores centrocampistas españoles. No obstante, la precaución debe imperar en estos casos y ver los siguientes partidos debe ser lo que haga el aficionado rojiblanco más allá de la gran satisfacción que se ha logrado tras este encuentro europeo.

Iturraspe centra para el primer gol de Aduriz

Ernesto Valverde debería seguir la misma dinámica y, a diferencia de lo que hacen otros entrenadores de grandes clubes, debería fijarse en los aspectos negativos del juego del equipo rojiblanco para analizarlos, explicarlos y tratar de eliminarlos desde la raíz. Ya en el encuentro ante el Espanyol, la línea defensiva se mostró tensa. En el partido liguero ante el Granada se fue un paso más allá y, aunque Laporte fue el señalado, la verdad es que ninguno de los tres compañeros que completaron la zaga estuvo más acertado. Ya el partido ante el Augsburgo sirvió para ver el pésimo balance defensivo del cuadro bilbaíno y para comprobar que el centro del campo, por muy defensivo que quiera ser, no es suficiente como para frenar los ataques rivales.

La forma de recular de la zaga es excesiva en muchos momentos del partido, hasta el punto de conceder mucho campo al adversario. Esto sucedió en ambos goles. Mientras que en el primero la línea se sitúa en la frontal del área, en el segundo se permite el disparo desde esta zona para que el remate se produzca entre el punto de penalti y el área pequeña de la meta defendida por Herrerín. En definitiva, poco valor el de la defensa a la hora de dar un paso al frente para hacer retroceder al equipo rival.

No obstante, la situación defensiva no es lo único que debe preocupar. Si esto es un hándicap, otra forma de solucionarlo puede ser con una defensa mediante la posesión, lo cual quiere decir que, con el balón controlado, el Athletic Club encierre a su rival por medio de una salida estructurada desde atrás. Para esto, sin lugar a dudas, es clave el centro del campo, donde jugadores como Beñat, Iturraspe o Mikel Rico deberían formar la pareja de centrocampistas. El ofrecimiento, la clase y el riesgo deben ser las otras claves que se introduzcan en los cuerpos de aquellos que ocupen esa posición.

En definitiva, buena última media hora del Athletic que le permitió darle la vuelta a un partido que se complicaron ellos mismos al ceder el control del balón a un Augsburgo que ya estaba por debajo en el marcador. La mejor noticia es que el equipo rojiblanco accede a la siguiente ronda como primeros de grupo, aunque quedan por retocar ciertos aspectos en la línea defensiva que permitan a los de Valverde seguir progresando en la segunda competición continental.

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