El Deportivo suma y crece
Lucas Pérez intenta zafarse de dos contrarios. Imagen: LFP.

Quique Setién, técnico de Las Palmas, planteó esta semana en rueda de prensa que el encuentro de anoche entre su equipo y el Deportivo iba a ser un choque de estilos; el juego combinativo, ofensivo y de toque de sus pupilos frente al orden, repliegue y contragolpe del conjunto dirigido por Víctor Sánchez del Amo. La frase sentó a cuerno quemado entre buena parte de la afición coruñesa, que la interpretó como una maliciosa afirmación de superioridad estética sobre el supuesto juego rudimentario de los gallegos. Pero lo cierto es que aunque Setién tenía parte de razón porque el Deportivo es un equipo que juega fenomenal al contraataque, esa sería sólo una de las muchas virtudes por las que el cuadro blanquiazul vencería en el Estadio de Gran Canaria.

Lo que el Deportivo demostró anoche en Las Palmas es que existen diferentes maneras de dominar un partido durante 90 minutos, y no todas pasan por tener el balón. Comenzó con una presión alta que cortocircuitó el juego de pases canario, se arropó en su área tras adelantarse en el marcador y supo cuidar la pelota en la segunda parte para frenar el esperado arrebato rival en busca del empate. A eso añadió cuatro o cinco contragolpes letales de los que sólo dos acabaron en gol. En suma: leyó el partido y  supo apretar, recogerse y golpear a un rival tan vistoso como vulnerable.

En el bando contrario, Las Palmas fue un equipo atrevido que trató de desguazar la defensa gallega a base de pases y paredes. En ocasiones consiguió su objetivo, sobre todo con las incorporaciones de Javi Castellano por la banda izquierda y los venenosos pases del  talentoso Jonathan Viera, pero lo cierto es que en la primera parte apenas inquietó a Lux con un par de remates lejanos y un penalti reclamado por Araujo en una porfía con Sidnei. Mientras que jugar con la defensa adelantada le hizo sufrir antes las carreras de Jonathan y Lucas, dos galgos que se buscaron sin descanso.

Por su parte el Deportivo aplicó la misma receta y el mismo once que le funcionaron para frenar al Celta, un conjunto con una filosofía de juego parecida a la de los canarios. Para ello adelantó la presión hasta los centrales rivales y acosó al poseedor del balón para recuperar el esférico y enviarlo rápido hacia las galopadas de Lucas y Jonathan al área rival. Fue un conjunto pegajoso y ordenado cuyo único lunar fue que le faltaron paciencia y finura para mantener la posesión y abusó del pase largo durante gran parte del encuentro.

El plan de Víctor se ejecutó a la perfección en el minuto 19, cuando  Jonathan recogió un balón en la derecha del centro del campo y lo envió en un pase profundo a Lucas, quién esperó la llegada del  defensa para posteriormente dejarle atrás con un cambio de ritmo y centrar raso al segundo palo, donde entre Cani y el defensa David Simón metieron el balón en la portería.

A partir del gol, el Dépor dio un paso atrás y Las Palmas creó cierto peligro pero le faltó clarividencia en el último pase. El joven Araujo peleó sin éxito los pocos balones que le enviaron pero la zaga deportivista, sostenida por los imperiales Arribas y Sidnei, solventó sin problemas los ataques amarillos. Incluso el Deportivo pudo irse 0-2 al descanso en una doble oportunidad de Álex Bergantiños a la salida de un córner. El canterano remató primero el poste y luego envió el rechace posterior al ángulo izquierdo, pero las rápidas manos de Javi Varas impidieron que los gallegos sentenciaran el partido en 45 minutos.

En la segunda parte  Las Palmas salió con renovados bríos en busca de la victoria. Los de Setién insistieron en el toque, pero el Deportivo no dejaba huecos y de nuevo las primeras ocasiones fueron gallegas, como una gran jugada de Lucas Pérez que culminó con un pase de la muerte que no encontró rematador. Esa fue la tónica de la segunda mitad, un equipo cada vez más impotente y plano ante un Dépor cada vez más mandón que amenazaba en cada contragolpe.

Sin embargo, el tiempo transcurría pero el equipo gallego no cerraba el partido, por lo que el 0-1 avivaba en la memoria blanquiazul viejos fantasmas de oportunidades perdidas y empates a destiempo. Quizás esa sensación llegó a su climax cuando Lucas Pérez falló un mano a mano clarísimo ante Javi Varas, porque no es normal ver fallar a los genios y menos cuando están en racha. Y aún más cuando apenas cinco minutos después Fajr robó un balón en el borde del área a Aythami y se encontró de nuevo a solas con la mano de Varas. Las Palmas resistía y el Dépor no mataba.

Quizás porque saberse vivo tras el tiroteo le animó a desenfundar sus armas, Setién retiró a su lateral izquierdo para introducir a Wakaso en la ecuación. Wakaso es una variante cuyo mayor poder es ser rápido e imprevisible, pero encontró  a su antagonista en Laure, que había sustituido al lesionado Jonás, y que con su disciplina y experiencia vacunó al impetuoso extremo africano.

Al final, cuando la inercia del juego llevaba inevitablemente al 0-1, el partido se rompió en dos minutos, en dos acciones decisivas. Primero Araujo controló con el pecho un centro al interior del área y remató a una volea escorada que sacó Germán Lux con una intervención extraordinaria; pero el propio Araujo recogió el rechace para disparar de nuevo a boacajarro, y ahí Laure se lanzó al suelo como un rayo para detener el disparo y salvar el partido.

Apenas un minuto después y con Las Palmas volcada al ataque, Mosquera, que otra vez hizo un partidazo, aprovechó un mal pase de cabeza de David Simón y con un simple y suave toque de zurda dejó sólo a Fajr  con todo el campo por delante. El franco-marroquí aprovechó el regalo, recorrió 50 metros sin oposición y cuando llegó a la altura de Javi Varas le cedió el balón a Lucas para que anotara el 0-2. Nueve goles lleva la estrella coruñesa, sin duda una de las revelaciones del futbol español.

Otra revelación está siendo este Deportivo de la Coruña que sólo ha perdido dos partidos de trece, que ya tiene 21 puntos, un goleador en racha y, sobre todo, un plan: adaptar su propuesta a las exigencias de  cada partido para poder  competir en todos. Así, es un equipo fléxible y camaleónico que casi siempre sabe sacar lo más provechoso de cada estilo. De momento le basta para estar a once puntos del descenso antes de encarar las primeras montañas del calendario, y para hacer feliz a una afición que, hastiada de desencantos, vuelve a sonreir orgullosa de su equipo.

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