Una Tercera de Primera. CE Europa: un romántico entre tiburones
Foto: Alejandro Mateos

Estimar el CE Europa és també conèixer la seva història”. Así se presenta Xavier Vidal en las redes sociales, historiador oficial de uno de los diez clubes que estrenaron el Campeonato Nacional de Liga. El barrio de Gràcia era feliz en aquella época. En todos los sentidos. También en el fútbol. Como en Estados Unidos, el Europa vivió sus “felices años 20”, llegando, incluso, a ser subcampeón de Copa en 1923.

Pero, ¿cómo consiguió el denominado CD Europa ser uno de los diez mejores equipos de España? Por razones evidentes, es necesario acudir a un especialista para que explique los motivos. Ese hombre es el propio Xavier Vidal, un aficionado europeísta (no pertenece a día de hoy a la directiva) enamorado de los logros de sus antepasados.

Joan Matas, el artífice

“El Europa se fundó en 1907, pero hasta 1909 no empieza a competir en el Campeonat de Catalunya. En 1915 llegó nuestro particular mecenas: Joan Matas. Tenía mucho dinero, no tanto como Abramovich (risas), pero fue vital para la economía del club”.

Sin embargo, es de recibo destacar que la columna vertebral del gran equipo escapulado de la década de los 20 era natural de Gràcia que, por entonces, todavía era un pueblo con calles estrechas independiente de Barcelona. Allí se crió Antonio Alcázar, nacido en Murcia y que fue uno de los dos futbolistas que aportó el Europa a la Selección Española, algo que hoy en día resulta, cuanto menos, una quimera.

El Europa fue subcampeón de Copa en 1923 eliminando a Barça, Sevilla y Sporting de Gijón

Tanto, o más espectacular aún es afirmar que el club graciense llegó a la final de Copa. El sistema de la época era totalmente diferente al actual. Se clasificaban únicamente los campeones regionales. Así, el CD Europa representó en la fase final a Catalunya tras eliminar en un desempate épico en Girona al FC Barcelona (1-0).

En la fase nacional, al igual que en su subordinada, era necesario ganar los dos encuentros (ida y vuelta) para eliminar al rival. No se contaba el global de goles. Por tanto, el mérito fue todavía mayor. El Europa dejó en la cuneta al Sevilla (4-0 y 1-2) y al Sporting de Gijón (3-2 y 1-2) y se citó con el Athletic Club en el antiguo campo barcelonés de Les Corts.

Foto: estadiosdeespana.com

“Aunque pueda parecer mentira, la gente del Barça estaba en nuestra contra por la eliminación, que les dolió muchísimo. En aquella época, lo más normal era salir al ataque, nada de contención, pero, sorprendentemente, Mister Petland, el mítico entrenador del Athletic, planteó una táctica muy defensiva, evitando el cuerpo a cuerpo. El Europa dominó y tuvimos varias ocasiones claras, pero, por oficio, los bilbaínos se llevaron el partido con un gol de Travieso”.

Curiosamente, tres años después de la hazaña, Europa y Barcelona repitieron en la final del Campeonat de Catalunya. Esta vez, la suerte estuvo del lado azulgrana en el partido decisivo y el conjunto europeísta debió esperar hasta 1929 para seguir escribiendo, con letras de oro, su particular historia.

Tres temporadas con los más grandes

El 10 de febrero de 1929, el Europa fue uno de los diez equipos que debutaron en la primera edición de la Liga. Cayó 5-0 en Chamartín, pero eso, a fin de cuentas, fue lo de menos. “Hubo tortas para entrar y la verdad es que no estoy seguro de por qué fuimos uno de los subcampeones, junto a Atlético de Madrid y Español, que participó en el estreno liguero”.

Y es que se decidió, tras muchas discusiones, que en la Liga 1928-29 participarían los seis campeones de la Copa de España hasta ese momento (Athletic, Real Madrid, Barcelona, Arenas de Getxo, Real Unión de Irún y Real Sociedad), tres de los subcampeones y el ganador de un torneo eliminatorio entre Oviedo, Iberia, Alavés, Valencia, Betis, Celta, Sporting, Sevilla y Racing, con victoria final para los de Santander.

Foto: pericosonline.com

El Europa entró en una grave crisis económica y social en el año 1931

Pero no todo iba a ser de color rosa en la vida del Europa. Todo lo contrario. Los gracienses mantuvieron la categoría en la primera temporada sin excesivos apuros, se quedaron al borde del descenso en la segunda y en la tercera no se pudo evitar la catástrofe. Xavier Vidal explica los motivos:

“Obviamente, como a todos los equipos, el crack del 29 afectó bastante. Matas se quedó sin dinero y, al encontrarnos ya en 1931, la gente ya no tenía tantas ganas de fútbol por la agitación social que se vivía y que desembocó en el estallido de la Guerra Civil. Por este motivo, la masa social disminuyó considerablemente y Barcelona no podía permitirse tres clubes en Primera División”.

Una víctima más de la Guerra Civil

En la campaña 1930-31, el Europa fue el farolillo rojo de la clasificación, posición que lo mandó directamente a Segunda. “Fue horrible. Al no tener dinero, los jugadores viajaban a jugar en trenes de última clase. Incluso Matas buscó liquidez concertando amistosos fuera de España, pero el experimento no pudo salir peor. Los rivales no les pagaban y, por tanto, la gira por Europa se acabó comiendo el poco efectivo que quedaba en las arcas”.

Foto: ceeuropagracia.blogspot.com

La crisis llevó a los dirigentes de la entidad a adoptar una medida desesperada: fusionarse con el Gracia FC, cambiar la denominación a Catalunya FC y salir a competir en Segunda. Esto, obviamente, molestó a los más tradicionalistas del club, que se negaban a renunciar al nombre que tanta gloria les había dado y se resignaron a comenzar en las catacumbas del fútbol catalán.

Vidal: "La depuración y la invalidación de las competiciones durante la Guerra nos hizo mucho daño"

Poco a poco, con muchísimo trabajo, el club fue recuperando terreno hasta que, en la temporada 1937-38, volvió a Primera A, la categoría en la que jugaban Barcelona y Español. El Europa, pues, logró, en plena Guerra, volver al sitio que le correspondía, pero, tras la victoria franquista en 1939, las autoridades decidieron que las competiciones durante el conflicto carecían de validez, por lo que los escapulados fueron relegados a la regional catalana, una categoría por debajo de la recién estrenada Tercera División.

Para más inri, el Camp del Guinardó, donde habían caído, entre otros, el Real Madrid y el Atlético, se perdió y el Europa “vagó por Barcelona buscando un hogar”, según explica Vidal. “Nos dieron otro campo, colindante al Sardenya, donde se instalaron baterías antiaéreas y también se utilizó como depósito de coches anarquistas. ¡Cualquiera se atrevía a pedír permiso allí para jugar!

Lance de un partido entre Europa y Betis del año 1926. Foto: estadiosdeespana.com

Pero, sin duda, la medida más dolorosa para el Europa fue la llamada depuración. Todos los jugadores debían firmar un papel donde aseguraban que no habías salido de España durante la guerra ni habías pertenecido al bando republicano. “Mi abuelo, por ejemplo, estuvo seis años sancionado por jugar dos partidos en París. ¡Y no tenía ni idea de política!”, comenta contrariado el historiador del Europa.

La recompensa envuelta en plata

Con este panorama, el club aguantó como pudo. Por terquedad. Por negarse a rendirse ante las adversidades. Acondicionaron el Sardenya, que por aquel entonces era un bosque, para ‘vivir’ allí. La lucha tuvo su recompensa, ya que en la 50-51 se logró el ascenso a Tercera y “respiramos un poco”.

El Europa volvió a Segunda en los sesenta y rozó el ascenso a Primera

Incluso, diez años después de aquello, el Europa alcanzó la Segunda División, si bien es cierto que también sufrió para conseguirlo. “En la temporada 61-62 jugamos la eliminatoria de ascenso ante el Langreo. El desempate fue en Burgos y todo el mundo comenta que, con la revuelta minera de Asturias, aquello estaba preparado para que ascendieran ellos y así se calmaran un poco los ánimos allí”. Dicho y hecho.

Ascenso del Europa a Segunda División. Foto: mundodeportivo.com

El Europa tuvo que esperar un año más para vivir su edad de plata. En la 62-63 ascendió y una temporada más tarde se quedó a nada de jugar la promoción a Primera. Curiosamente, el Español también obtuvo la permanencia en Primera en la última jornada de aquel año y Vidal lanza una pregunta para la reflexión: “Aquí a todos nos duele aquel año, ¿Hubiera cambiado la historia con un derbi barcelonés por un puesto en Primera?”.

Doblete copero

Nunca se sabrá. La realidad fue que la resaca de Segunda le sentó fatal a los de Gràcia. La unificación de los dos grupos de dicha categoría en 1967 se llevó por delante al Europa, que vagó entre Tercera y la Preferente catalana durante los últimos coletazos del franquismo y la década de los ochenta en su totalidad, tiempo en el que el club escapulado vio mermada su masa social como consecuencia de esta travesía por el desierto. La principal novedad la catalanización de su nombre en 1985 al actual Club Esportiu Europa.

Vidal: "El doblete copero ante el Barça ha sido la mayor alegría en mi vida futbolística"

Por suerte para ellos, los noventa fueron otro cantar. Tanto es así que el Europa reverdeció viejos laureles en la renacida Copa Catalunya y de la mejor manera posible: siendo campeón ante el todopoderoso FC Barcelona en la 96-97 y la 97-98.

Así lo cuenta Xavier Vidal: “Es el mayor logro del que puedo presumir como seguidor del Europa. Se puede decir, incluso, que le hemos ganado a Mourinho, porque fue él, como ayudante de Louis Van Gaal, quien se sentó en el banquillo del Miniestadi para sucumbir en los penaltis a pesar de que jugaron hombres como De la Peña, Puyol, Hesp...Fue increible”.

Un año antes, en Hospitalet, un Barça retocado con jugadores del filial ya había mordido el polvo ante los escapulados, esta vez durante los noventa minutos de juego (3-1).

Como pueden imaginar, para un histórico venido a menos como este, aquello significó una alegría inmensa, sobre todo después de que su ascenso a Segunda B en el 94 quedase empañado por las obras de remodelación del Sardenya, que obligaron al club a buscarse otro hogar en la división de bronce.

Hace hoy 20 años, el Europa inauguró, ya como equipo de Tercera, el Nou Sardenya en el que reside actualmente. Y, lo más importante, también en el 95, creó su escuela de fútbol base, algo vital hoy en día, buscando así al nuevo Ramallets o Tintín Márquez. “De nuestra cantera ha salido Víctor Sánchez en los últimos años, que ahora mismo está en el Espanyol, pero siempre tenemos desventaja con los dos equipos de Primera por razones obvias. Cuando despunta un futbolista y se fija en él el Barça, ¿qué puedes hacer? Lo peor es que llegan allí y acaban quemados porque apenas juegan por la competitividad que hay”.

Cuestión de genética

Así es el Europa. Un romántico entre tiburones que de vez en cuando equilibra la balanza de penas con alguna que otra alegría en forma de Copa (la última ante el Girona la pasada primavera en el Nou Sardenya).

Sin embargo, este club es todo menos conformista. “Nuestro objetivo no es otro que el volver a Segunda B. Hemos disputado tres playoffs seguidos y este año parece que nos está costando un poco más, pero el ADN europeísta no concibe otra cosa”.

El Europa celebra la Copa Catalunya del pasado verano. Foto: ceeuropagracia.blogspot.com

El ADN. La genética ganadora que une a estas entidades que hicieron historia en el fútbol español. Puede que nunca retornen a la élite, pero habrá algo que mantendrán eternamente. El sentimiento. Solo así se explica que, en la última categoría del fútbol nacional, sigan acudiendo miles de personas a las gradas. Todos soñando, claro está, con las golondrinas de la rima de Bécquer.

VAVEL Logo