La pizarra culé
Foto: Ernesto Ardilla-Vavel-.

El Barça ha eliminado a su clásico de la ciudad, el RCD Espanyol, que dirige técnicamente Constantin Galca en los octavos de final de la Copa del Rey. Con la serie finiquitada en el encuentro de ida (culminó 4-1 en favor del FC Barcelona), Luis Enrique Martínez decidió introducir en la vuelta un once dosificado para apaciguar las cargas. En el mismo, no estuvieron baluartes del esquema azulgrana (Gerard Piqué, Sergio Busquets, Andrés Iniesta, Neymar, Luis Suárez-suspendido tras el episodio de la zona mixta-).

Cambio de esquema

En consecuencia, el míster apostó por un esquema más cauteloso que de costumbre renunciando al clásico 4-3-3. En el primer tiempo, en el Cornellá-El Prat era más bien un 4-4-2 o quizás un 4-4-1-1. En el primer cuarto de hora, se observaba un Barca incómodo ya que los dos laterales (Daniel Alves y Jéremy Mathieu) padecían la presión en alto ejercida por la escuadra perica. Una vez superada, el ordenamiento táctico vislumbraba un claro doble pivote con Rakitic-Sergi Roberto y dos volantes/extremos (Aleix Vidal en la derecha y Arda Turan en la izquierda). Asimismo, Messi flotando delante de esa línea y Munir El Haddadi como falso nueve, ingresando y saliendo de la zona para no dar referencias al dúo defensivo (Álvaro-Ciani). También, podría considéraselo un 4-2-3-1 pero como Messi era el más adelantado de esa línea de tres volantes por encima del doble pivote, encaja más un 4-4-1-1.  

En el aspecto defensivo, los cuatro volantes retrocedían a dichas labores. Por el contrario, en ataque uno de los centrocampistas dueños del eje se desprendía, Arda y Aleix se transformaban en extremos, Messi conducía los embates y Munir la referencia de definición. Otra variable fue cuando Arda Turan se compaginaba junto a Leo Messi y ambos formaban un doble enganche, armador de juego. En un momento dado, cuando iban 25 minutos de partido, Aleix Vidal intercambió posiciones con Munir apareciendo este en la derecha y el exnervionense en el centro, aunque fue efímero donde entraba y salía de la jugada para mantener un juego dinámico. Al 31 de partido, Messi como claro pasador desde tres cuartos de cancha, filtró un pase preciso para Munir quien ante Bardi colocó el 0-1. En ese momento, era claro el 4-4-1-1 en ataque, aunque cambiante para un 4-2-1-3 con Arda y Aleix en los extremos.

Banquillo y cambios

Con los ingresos de Marc Bartra y Adriano Correia hubo sustituciones pero que también fueron efectivas en lo meramente posicional. Jéremy Mathieu que se encontraba de lateral izquierdo, pasó a la zaga y Bartra fue su compañero. Javier Mascherano pasó a ocupar el lugar de Sergi Roberto -sustituido-, compartiendo la medular con Iván Rakitic. Adriano Correia ocupó la vacante de Mathieu como marcador de banda izquierda. El sorprendente rendimiento atlético de Aleix Vidal, le permitió al  de Puigpelat aparecer como volante derecho, luego izquierdo y otra vez en la derecha. Cuando realizó esa modificación, pasó a ocupar el lugar de Arda con quien se unió al tándem por izquierda y así llegó el desborde para que Munir coloque el 0-2. Retornó a su feudo de inicio y también desniveló. Con la historia ya finiquitada, se le observaba más de extremo que volante, Messi era más decididamente un acompañante de Munir y el que se retrasaba unos metros para capturar el cuero, Arda. Entonces, el 4-4-1-1 pasó a ser un 4-2-1-3. Luis Enrique, siempre deja cuestiones por analizar y su pizarra da que hablar, ya que explota al máximo su potencial y ante la falta de hombres gravitantes, sacó a flote su ingenio como entrenador. 

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