Aperitivo blaugrana antes de la Copa
Foto: FCB

Barcelona y Athletic de Bilbao volvían a enfrentarse por cuarta vez esta temporada como antesala a los cuartos de final de la Copa del Rey. El azar, siempre caprichoso, había decidido el pasado viernes que vascos y catalanes se vieran las caras hasta seis veces esta campaña y que sólo uno, reyes de copa por autonomasía, pudiera estar entre los cuatro mejores de la competición. Previo al torneo del KO, el equipo de Luis Enrique debía superar en Liga la siempre complicada visita de unos leones que ya habían empatado en el Camp Nou el pasado verano, en el encuentro de vuelta de Supercopa, y que había supuesto la rotura a una temporada perfecta, como la de Guardiola, para los futbolistas azulgranas. Para ello el técnico asturiano recuperaba a Luis Suárez -sancionado en la competición copera- y a la poderosa tripleta atacante, hoy de celebración tras la pasada gala del Balón de Oro y con ganas de seguir de "juerga".

Equipo de gala frente a un Bilbao renovado en ataque

Consciente de las dificultades que siempre entraña el mes de enero, las rotaciones volvieron a hacerse presentes, aunque en menor orden, en el once barcelonista con la entrada de Aleix Vidal, omnipresente una vez acabada su sanción, en detrimento de un Dani Alves que por fin esta temporada puede sentir competencia tras su oreja. Exceptuando la titularidad del jugador catalán en el lateral derecho del Barcelona, Luis Enrique no quiso modificar en exceso su dibujo con Gerard Piqué y Mascherano compartiendo pareja defensiva y Jordi Alba completando la zaga. En el centro del campo, el trivote de Berlín volvía a escena tras varias jornadas rotando una vez confirmada la llegada de Arda Turan y al frente, el citado Suárez completaba la delantera junto a dos de los grandes triunfadores de la pasada gala de Zúrich, el brasileño Neymar y el ya oficialmente cinco veces mejor jugador del mundo: Lionel Messi.

Alex Vidal, titular de nuevo en el lateral derecho
Alex Vidal, titular de nuevo en el lateral derecho

Por su parte, un Ernesto Valverde lastrado por las bajas en su ataque tras la lesión de Raúl García y la sanción de Aduriz, se aferraba al gran momento de su joven estrella Iñaki Williams para plantar cara al campeón del mundo. Para ello, el ex jugador del Barça apostaba por mantener el esquema y variar los nombres con Eraso, una de las mejores sopresas de los vascos en lo que va de campaña como mediapunta y el regreso de Iker Muniaín -comenzó actuando a modo de falso 9 y duró cinco minutos sobre el campo tras la expulsión de Iraizoz- a las grandes citas tras su grave lesión del pasado año. Con Iraizoz en puerta, Bóveda, Etxeita, Laporte y Balenziaga completaban la defensa vasca, siempre ayudada por el reconvertido Mikel San José y Beñat en un doble pivote compensado, con mucho fútbol en las botas del ex futbolista bético que comienza a recordar al de la rivera del río Gudalquivir. A los tres de arriba se sumaba el siempre voluntarioso De Marcos, un fijo para Valverde en el once pero que, debido a las bajas, dejaba el lateral diestro para sumar arriba y, de paso, ayudar en unas tareas defensivas siempre obligatorias y constantes para los equipos que visitan el Camp Nou.

Un partido de cinco minutos

En un comienzo de partido eléctrico, el Athletic de Bilbao tardaría 180 segundos en traer de nuevo a la Ciudad Condal los fantasmas de la última Supercopa. Un error de Piqué en la entrega a Claudio Bravo pondría en bandeja el primer gol del conjunto vasco que, tan sólo dos minutos después, se despedía del partido tras una de esas acciones que merecen revisión en el fútbol español. Ocasión manifiesta de gol, falta dentro del área y, por consiguiente, penalti y expulsión. A los cinco minutos de juego las leyes del fútbol determinaban el final del partido, el gran choque de esta jornada número veinte, dejando a los aficionados con ganas de más, hambrientos de buen fútbol entre dos de los equipos más en forma de la presente Liga. A partir de ahí, con el 1 a 0 obra de Messi, el fútbol dio paso a una muestra de balonmano en la que, el Barcelona, se hizo con el control total del encuentro moviendo de lado a lado en busca de huecos en la defensa vasca.

Valverde recompuso a los suyos con un 4-4-1 con Iñaki Williams como punta de lanza

Ernesto Valverde, obligado por las circunstancias, decidió dar salida a Iker Muniaín y colocar a los suyos en un 4-4-1 bien plantado que mantuvo las costuras durante el primer cuarto de hora con inferioridad. Líneas juntas, Eraso y De Marcos cerrando el centro y el protagonismo pasó a ser de los laterales del Barcelona, Aleix Vidal y Jordi Alba que no eran capaces de conectar con los jugones locales. Así, durante quince minutos, el equipo vasco se convirtió en un pequeño muro casi infranqueable, carente de grietas, hasta que entonces apareció Neymar. 

Neymar Jr, "Rey" de la selva

Entre los minutos 20 y 30 el "11" del Barcelona descompuso a los leones. Partiendo desde su zona izquierda natural y con la llegada de espacios el brasileño blaugrana comenzó a percutir y a punto estuvo de poner el segundo en el marcador, sólo una buena intervención de Herrerín ante su remate puso suspense a la crónica de una muerte anunciada, esta vez escrita por el "craque" de la canarinha. La sentencia llegaría diez minutos después tras una contra de libro que el propio Neymar definiría de forma sublime ante la salida del meta. Sangre fría, balón picado y balón a la red para acabar con las esperanzas, si es que quedaban algunas tras lo ocurrido en el minuto cinco, de los hombres de Valverde. No sería la última de un Neymar "fantasista" -como dirían los italianos enamorados del fútbol de Totti- durante los siguientes minutos. Una exhibición de "Ney" que proseguiría durante el resto del encuentro y acabaría por arrancar los aplausos de un Camp Nou entregado, desde hace ya varios meses, a su magia.

Neymar Jr en un partido en el Power8 Stadium I Foto: Ernesto Aradilla (VAVEL)
Neymar Jr en un partido en el Power8 Stadium I Foto: Ernesto Aradilla (VAVEL)

Con la llegada del descanso y el marcador a favor, Luis Enrique abogó por minimizar esfuerzos pensando en lo que viene y Lionel Messi se quedó en los vestuarios. Sin Leo, el turco Arda Turan completó el ataque y el fútbol de Messi, más ausente que otras noches, siguió en las botas de un Neymar que poco tardaría en asistir a Suárez para completar la obra del tridente. Jugada de tiralíneas y asistencia de lujo al delantero uruguayo que no perdonaba. Intenso como nadie, el "charrúa" veía recompensado con gol su pan de cada día, que si también son goles, por encima de todo es trabajo. 

Bajón físico rojiblanco y revancha blaugrana

Con semejante panorama el Athletic de Bilbao saldría al segundo acto del choque con la intención de minimizar el chaparrón. El Barcelona, motivado por lo ocurrido o no en agosto en el nuevo San Mamés, no solo no bajó el listón con respecto a la primera mitad si no que disputó sus mejores minutos durante el segundo tiempo. La ausencia de Messi le vino bien a la circulación de juego culé que se aprovechó del bajón físico de su rival para abusar de él durante la primera media hora. Fueran los aires de revancha reclamados por Luis Enrique durante la rueda de prensa previa o simplemente las ganas de disfrutar sobre el campo, los blaugranas guiados por Neymar Jr buscaron hacer daño a su rival de forma directa.

Jordi Alba se retiró lesionado tras un problema muscular

Hablando de deleitarse, si hubo un jugador que se gustó sobre el verde ese fue el brasileño. No contento tras su asistencia a Suárez nada más comenzar la segunda mitad, el Balón de Bronce serviría en bandeja el cuarto de la noche al croata Ivan Rakitic tras una acción espectacular a la hora de juego. Tras dejar a dos hombres vascos en la lona, Neymar levantaría al Camp Nou de sus asientos una vez más, por no decir que fue una vez tras otra, en uno de sus mejores partidos de la temporada. 

No sería ni la última vez que el público culé quedara boquiabierto con el "10" de la seleçao ni tampoco la que se cantara gol en el Camp Nou. De ahí al final lo "decisivo" del fútbol tendría nombre y apellidos: Luis Suárez. El uruguayo, inconcebible ausente en la última gala del Balón de Oro, mandaría un pequeño recado a la FIFA en los últimos minutos de partido cerrando el partido con el quinto y el sexto gol respectivamente. Asistido desde la derecha, el uruguayo firmaría un hattrick que lo coloca al frente de los máximos goleadores de la Liga tras veinte partidos disputados -uno menos el Barcelona que cuenta con uno aplazado- y certifica, si no había quedado claro ya, que el Barcelona ya vuelve a tener "9". 

 

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