Augusto, un centrocampista en la
sombra
El argentino entrega un balón ante su ex equipo. I Foto: Álex Marín - ATM

Cuando se produjo la lesión de Tiago, un quebradero de cabeza le vino al Cholo de repente. Tres competiciones en las que se tiene que dar el máximo tiene por costumbre y lógica la necesidad de una plantilla amplia. Aún a pesar de la preparación del profe Ortega en pretemporada, el equipo se podría quedar a medio gas a mitad de temporada si no hay rotaciones. Antes de la lesión de Tiago, el centro del campo del atlético estaba formada por el mismo luso y Gabi; como recambios estaba únicamente Saúl. En ocasiones Koke se incrustaba en esa posición, pero el Cholo lo prefiere en banda, donde es más participativo y decisivo.

Rotaciones

Cuando Tiago cayó, Simeone sintió la necesidad de reforzar esa posición si quería seguir el ritmo de los grandes y sobrevivir en las tres competiciones: Copa, Liga y Champions. Varios campeonatos a la vez obliga al entrenador a tener que rotar y dar minutos a los menos habituales, y así cojan ritmo y se impregnen del sistema de juego. En el caso de Thomas, el canterano empezó a jugar desde el mismo partido de la lesión del luso, y el ghanés le devolvió el favor al entrenador con muy buenos minutos. El joven Kranevitter vino de River para poblar ese puesto de centrocampista, y el también Argentino Augusto volvió a juntarse con Simeone.

 "Me siento preparado para este desafío"La llegada de Augusto Fernández al Atlético de Madrid supuso un desafío para él, al que le motivaba mucho dar un salto a un grande y, además, volver a juntarse en el mismo equipo donde estaba el Cholo. Los dos, tanto Simeone de entrenador como Augusto de jugador, coincidieron en el River Plate en las temporadas 2007/2008 y la 2008/2009, donde llegaron a ganar el Torneo Clausura el primer año. Por ello, el ex del Celta estaba como loco por irse al Atlético.

El inicio de Augusto

El centrocampista ya ha jugado cuatro partidos con la rojiblanca puesta, dos en copa (contra Rayo y Celta) y dos en Liga (contra Las Palmas y Celta), 266 minutos en total. 3 partidos jugó cerca de la hora, y el último en copa ante el Celta jugó los 90 minutos. En su debut frente al Rayo (1-1 ida Copa) jugó 57 minutos en un trivote junto a Gabi y al también debutante Matías Kranevitter.

En su debut, Augusto jugó 57 minutos I Autor: Atlético de Madrid
En su debut, Augusto jugó 57 minutos I Foto: AG - ATM

Fue un partido discreto de Augusto, como el Atlético en general, pero siempre atento y cumplidor. El destino quiso que su segundo partido fuese ante el Celta de Vigo, en Vigo. Titular en la medular junto a Gabi, como lo fué en los dos próximos partidos. El partido se lo llevó el Atlético 0-2 en otro partido reservado del argentino, pero esta vez los motivos estaban más claros: el entrenador rival, Berizzo, le conocía muy bien y supo contrarestar sus virtudes, ya que Augusto estuvo todo el partido cubierto por algún jugador vigués, lo que le impidió que pudiese participar activamente en el juego. Sin embargo, por donde el balón pasaba, él siempre estaba allí.

Ante Las Palmas en Liga y en la vuelta de la Copa frente al Rayo, Augusto estuvo en la sombra, nada destacable, ningún pase en profundidad, ningún remate peligroso, ninguna jugada espectacular, pero él en si mismo estuvo espectacular. Espectacular refiriendonos a eso que quiere el Cholo: ayudar al equipo, conceder lo mínimo y dar lo máximo.

"Quieren que el jugador lo dé todo, veo que exigen compromiso y trabajo, y estoy dispuesto a dar todo eso"Es uno de eso jugadores que parece que no está pero cuando no está de verdad, se le echa en falta. No marca, no asiste, no galopa por banda, para eso ya están los Griezmann, Carrasco, Vietto y Koke de turno. Él corta, aguanta, distribuye, mueve el equipo, se ofrece y desahoga el juego. Nada espectacular para el resto de mortales, menos para Simeone. Fútbol que valora mucho y que es una pieza fundamental en este equipo rojiblanco. Esa garra que tanto valora el técnico y que le es de gran ayuda para mantener esa intensidad tan mencionada en el club colchonero, esa intensidad que servirá para intentar seguir siendo el club menos goleado de Europa. Hasta entonces, el Cholo y Augusto caminarán de la mano en busca de los títulos tan ansiados.

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