¿Qué pasó en el último enfrentamiento con el CA Osasuna?
Partido de ida (foto: lfp.es)

Eran otros tiempos, ambos equipos se enfrentaban al comienzo de temporada una vez afrontadas las primeras dudas del debut y listos para asentarse en la parte de arriba. El Osasuna era líder de la categoría, dentro de entonces una clasificación muy igualada, sorprendiendo a todo el mundo con una plantilla muy rejuvenecida, con gran cantidad de jugadores de la cantera poco conocidos en la liga mostrando unas aptitudes más que capaces para ganar a cualquiera. Por su parte, el Córdoba llegaba con muchísimas dudas. Las derrotas frente a Leganés y Alcorcón habían puesto al conjunto andaluz en una crisis muy temprana que estaba empezando a cuestionar el nuevo proyecto desde el principio. El partido ante la Ponferradina en El Arcangel calmó los ánimos gracias a las buenas sensaciones pese al sufrimiento para lograr el resultado favorable. 

Así transcurrió el partido

El Sadar, estadio local del Osasuna, se caracteriza por el empuje que transmite a su equipo y su capacidad para empequeñecer al rival. El Osasuna, como líder, ejerció como tal asumiendo la responsabilidad del ataque. A través de combinaciones rápidas, rigor, orden y empuje, lograba mantener al Córdoba cerrado en su campo. Las únicas opciones que manejaba el conjunto visitante pasaban por el contragolpe de la mano de Florín Andone. Jugadores como Nino, Roberto Torres o Berenguer apretaban las tuercas de la defensa blanquiverde y el Córdoba se defendía como podía. Bien organizado, con líneas juntas y un enorme trabajo defensivo, el equipo dirigido por Oltra cerraba los huecos a la delantera del Osasuna y Razak se encargaba de parar todo balón que se acercaba a su portería. Tirando de reflejos y de seguridad, el meta ghanés presumía de rapidez y fortaleza impidiendo que el Córdoba encajase algún tanto. 

Poco después del descanso, el Córdoba se animaba y lograba salir de la mano de Andone y De Tomás con rapidez creando situaciones de peligro y obligando a Nauzet a salvar a su equipo. El partido se abría, poco a poco ambos empezaban a intercambiarse papeles y los ataques vertiginosos se sucedían unos tras otros. Deivid, Rodas y Gálvez aseguraban el área blanquiverde frente a los constantes centros laterales y los hermanos Flaño reducían las opciones de los atacantes del equipo andaluz. Así, el partido llegaba al final con un empate a cero gracias a las acciones defensivas de ambos pero que pudo terminar de diversas maneras alternativas al empate sin goles. 

Más que un partido

No fue un partido más ni mucho menos. En un encuentro de máxima exigencia ante el líder, el Córdoba consolidó tanto su sistema como su organización defensiva. Los pupilos de Oltra se sacaron un máster en sufrimiento y en orden defensivo para salir a la contra con opciones. Ya se pudo vislumbrar algunas de estas ideas en la victoria en Zaragoza pero en Pamplona terminaron por consolidarse

Con respecto a este Córdoba, encontramos como bajas sustanciales e importantes las de Luso y Fidel. Por entonces, Fidel no había logrado despuntar, que llegaría unas jornadas más tarde, y estaba relegado en el banquillo. A su vez, la no disponibilidad de Luso y Xisco hizo que jugasen Raúl de Tomás y Gálvez en el medio. La defensa titular del Córdoba durante todo lo transcurrido de temporada, con permiso de las lesiones, ya estaba asentada sin discusión y el partido en cuestión fue un tanto a favor para ella. Junto con Razak, lograron acabar con el marcador a cero en contra, situación inverosímil y deseada a estas alturas

El 4-4-2 como sistema inamovible funcionaba. En el medio jugaba Gálvez en lugar de Luso. Curiosamente, la opción del canterano cordobés junto a otro medio ha sido una de las menos utilizadas por José Luis Oltra, algo paradójico teniendo en cuenta que es su posición natural. En el último tramo ha hecho las veces de central para subsanar las bajas y la escasez de efectivos atrás. En las bandas, ante la ausencia ya comentada del verdadero y efectivo Fidel, Nando y Pedro Ríos eran los dueños. El jerezano anotó en Zaragoza y se hizo con el puesto dando un equilibrio incapaz de ofrecer el onubense. Las ayudas defensivas de ambos medios son vitales y es algo que se esta perdiendo de entonces a ahora. Así pues, la delantera estaba liderada por el mismo que ahora, el rumano Florin Andone. El goleador blanquiverde empezaba a asumir su actual rol, el de principal referencia y el encargado de desatascar partido difíciles con equipos dominadores. Ya lo fue en ese partido y sigue imponiéndose la idea del "pelotazo" o balón en largo al punta

Finalmente, mientras el equipo poseía una organización defensiva, siendo muy difícil de superar, ahora es un conjunto muy vulnerable atrás, con muchas facilidades para el rival y poco efectivo arriba. Fidel ha pasado a ocupar un papel más relevante pese a volver a su estado inicial y últimamente Pedro Ríos esta recobrando la importancia de entonces. Oltra tiene la asignatura pendiente de recuperar la solidez y el sacrificio defensivo de la primera vuelta y la pegada arriba para reconducir la situación. 

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