Un derbi no se juega, se gana
Griezmann celebra la victoria ante el Real Madrid con sus compañeros / Dani Mullor - VAVEL

Antoine tenía ganas de derbi. Así lo hizo saber a través de sus redes sociales y así lo demostró desde que pisara el césped del estadio Santiago Bernabéu. También tenía ganas de volver a marcar, de acabar con esa mala racha goleadora que le había privado de ver puerta en los últimos cinco encuentros. Eran demasiados minutos sin hacer gol para el máximo anotador del Atlético de Madrid. Una circunstancia que estaban pagando caro los rojiblancos. Necesitaban la reaparición del mejor Griezmann. Y el derbi era el escenario perfecto para reencontrarse con el gol.

Griezmann suma ya 20 tantos esta temporada, lo que le convierte en el máximo goleador rojiblanco

Empezó bien el Atlético, plantando cara a un rival que se presuponía favorito. También empezó bien Antoine, dando sensación de peligro cada vez que tocaba el balón. Avisando con jugadas que pudieron poner el 0-1 antes de tiempo, como ese peligrosísimo  disparo lejano que despejó magistralmente Keylor. Tenía entre ceja y ceja batir al guardameta de Costa Rica y lo iba hacer. Había dos razones de peso: su sequía goleadora se estaba alargando demasiado y el Atlético necesitaba demostrar que sigue mandando en la capital.

Un tanto merecido y celebrado

Los rojiblancos lo estaban mereciendo y Antoine llevaba semanas buscándolo. Y finalmente llegó. Con Filipe Luis como aliado, el francés armó una gran jugada en las inmediaciones del área blanca para acabar anotando un golazo. Fue un disparo potente, pegadito al palo, imparable. Un tanto que hizo justicia a lo que se estaba viendo sobre el campo. ¿Podría haber un mejor momento para recuperar el gol perdido?

Griezmann hace el arquero para celebrar su gol / Foto: Dani Mullor - VAVEL

Pero aún más bonito que el gol fue la celebración. Si los colchoneros ya vibraron con ponerse por delante en un derbi, seguro que también se emocionaron con la celebración de Antoine. Nada más ver como el esférico traspasaba la línea, Griezmann corrió a toda velocidad hasta la esquina, se deslizó sobre el césped de rodillas y realizó ese gesto que tanto gusta y tantos buenos recuerdos trae a la afición rojiblanca: el arquero. Una muestra más de lo feliz que se siente el delantero en el club del Manzanares, de la sintonía que tiene con sus compañeros y afición. Y la ocasión lo merecía.

Griezmann ya había anotado antes en un derbi ante el Real Madrid, el curso pasado cuando los rojiblancos se impusieron 4-0 en el Calderón

Ese tanto sería finalmente el de la victoria en un duelo capitalino en el que el Atlético fue superior. Y no fue por las individualidades. Griezmann marcó, pero Augusto, Oblak o Saúl fueron otros jugadores que deslumbraron. Sin empargo, si el Atlético fue superior fue porque trabajó como equipo.

Con el duelo ya concluido y todavía saboreando el triunfo, Antoine Griezmann, que podría haber asumido su papel protagonista sin que nadie se lo pudiera reprochar, quiso acordarse de todos en Twitter: “Un derby no se juega, se GANA! Gran esfuerzo del equipo, del cuerpo médico, de los utilleros y del cuerpo técnico”. Porque en el Atlético de Madrid no hay estrellas sino equipo. Porque los derbis no se juegan, se ganan. Y los ganan entre todos.

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