La tormenta azulona puso fin a una era
Fotografía: La Liga

La Unión Deportiva cayó derrotada en el Coliseum Alfonso Pérez por 4-0 en el encuentro de la primera vuelta. Paco Herrera, por entonces en el banquillo insular, había caído derrotado en el Estadio de Gran Canaria en la jornada anterior, ante el Éibar. Un 0-2 que dejó tocado al entrenador catalán. Pero quiso ir con energía positiva a visitar un campo, complicado, pero que le podía dar la vida.

El entorno que se respiraba en la isla ya daba muestras de crispación, de descontento. Pero había que confiar en el técnico que había dado el ascenso a la Unión Deportiva después de trece años. Quién mejor que él para revertir la situación. Sin embargo, no dispuso del tiempo necesario.

La superioridad de los getafenses se hizo clara en el marcador de 4-0

Llegó el día, quizá predestinado. Paco Herrera se ponía por última vez al mando del vestuario canario, 15 meses después de su llegada, en julio de 2014. Víctor Rodríguez hizo el primer tanto del partido para los locales, cuando tan solo habían transcurrido tres minutos. Poco después, en el 11’, Pablo Sarabia ponía algo de tierra de por medio. Pero Las Palmas era incapaz de reaccionar, y salvo en determinadas ocasiones, fue zarandeada por el tifón azulino. Ya en los minutos finales, en el 86’ y en el 90’, Scepovic conseguía un doblete que llegaba a Gran Canaria como un jarro de agua fría.

Pese al resultado, los canarios aventajaron al Getafe en la posesión, con un 52% de la posesión. Pero el doble pivote en aquella ocasión lo formaron Wakaso y Culio. El argentino fue expulsado en el minuto 80 de juego pero, antes de ello, los mediocampistas se habían visto superados por Juan Rodríguez y Lacen, ocupantes de la medular azulona.

Sin embargo, el lastre que asoló las filas de la UD no fue únicamente la mala preparación táctica del partido, sino las sensaciones anímicas que demostraban tener. Ese fue uno de los motivos que se argumentaron desde el club para destituir a Paco Herrera. Muchos veían la necesidad de darle un aire fresco al equipo, que florecieran de nuevo los frutos que le habían llevado a Primera.

La derrota en la ciudad del sur de Madrid es la más voluminosa en términos de resultados hasta el momento. Una diferencia de cuatro goles que era un reflejo de lo visto en el campo. Aun así, Paco Herrera se mostró cauto y confiaba en remontar el vuelo.

Sin embargo, la paciencia de Miguel Ángel Ramírez, presidente de la entidad, se agotó. Ante el estupor y la sorpresa de los seguidores amarillos, el máximo mandatario del club decidió prescindir de los servicios de Herrera, el héroe del último ascenso. La decisión fue criticada por muchos, pero era algo que ya se venía meditando desde las oficinas.

El próximo en ponerse a los mandos del timón amarillo fue Quique Setién, ex del Lugo, con quien ya se había estado manteniendo conversaciones en los días previos al partido contra el Getafe. Su llegada hizo cambiar al equipo, táctica y anímicamente, para entre todos remar a favor de la permanencia. Pero la sombra de Paco Herrera sigue ahí, y es alargada… 

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