Una nueva decepción fuera de casa
Banega en el partido contra el Getafe| Imagen: LFP.es

El Sevilla comenzó bien adelantado en campo rival, tratando de ganar metros con la presencia de Escudero y Coke en ataque por los costados sin dejarlo respirar ni acomodarse al Getafe. El esférico fue todo del cuadro visitante en los primeros minutos, ante un rival que poco a poco se fue desplegando sobre campo rival aunque sin poder hacerse de la pelota.

La diferencia respecto de partidos anteriores fue que los dos mediapuntas exteriores esta vez no fueron interiores sino que se desempeñaron en su posición original. La presencia de Diogo Figueiras había obligado a Emery a colocar por la izquierda a Vitolo, algo que incomodó al canario, habituado a jugar por el sector derecho.

Con el Sevilla imposibilitado para crear ocasiones de riesgo, el local comenzó a pelearle la posesión del balón, teniendo en un remate alto de Vázquez la primera ocasión importante del partido. La réplica del Sevilla estuvo cerca de ser letal, con un mano a mano entre Gameiro y Guaita que el portero terminó enviando al tiro de esquina sobre los 10'.

Luego de un intento débil de Emi con un remate de media distancia que Rico controló sin problemas, el cuadro de Fran Escribá se hizo de la pelota por completo. El tener a Medrán en la mediapunta le sirvió para generar mayor peligro cerca del área y el partido se empezó a jugar peligrosamente en campo del equipo andaluz.

La labor del Getafe en lo defensivo fue notable, ya que adelantando a sus defensores evitó que los volantes creativos del Sevilla pudiesen sentirse cómodos. Esto derivó en varios intentos en largo buscando a Gameiro, la mayoría finalizando en un fuera de juego del aislado delantero francés.

El mediocampo era el lugar donde la batalla se estaba librando y el Getafe lejos estaba de parecer un equipo condenado al descenso. Con el reloj superando los 20', Vázquez estuvo cerca de capitalizar un excelente envío al área de Yoda, quedando Unai Emery muy preocupado por lo que estaba viendo.

Unos minutos más tarde, Banega tuvo un tiro libre en buena posición, pero su disparo salió por encima del larguero. Vitolo comenzó a ser la referencia en ataque, generando algo de inquietud en el fondo local aún en una posición que no le sentaba bien.

La salida con el balón al pie era una misión imposible para el visitante, con el Getafe bien plantado y asediándolo con mucha dinámica y velocidad. Pero Gameiro confirmó su excelente momento con un disparo bien direccionado desde el centro del área que Guaita pudo controlar  con mucha seguridad.

Más allá del mal partido del Sevilla, los andaluces contaron con dos situaciones muy claras sobre el cierre de la primera mitad: la primera fue una llegada por la banda y un centro para Diogo que fue cortado por Cala justo a tiempo. En la salida de ese tiro de esquina, Rami anticipó sobre el primer palo, pero su remate desde el suelo fue tapado por un sobrio Guaita.

El Sevilla se retiraba a los vestuarios con un puñado de situacionesensu favor solo una de ellas clara y con otro mal rendimiento fuera de casa sobre sus espaldas. La obligación de levantar cabeza estaba presente, pero los antecedentes recientes no eran en absoluto favorables para el cuadro rojiblanco y lo exhibido en los 45' iniciales tampoco ayudaba al caso.

Una montaña rusa llamada Sevilla

Los segundos 45' comenzaroncon el Getafe nuevamente al comando de las acciones y el Sevilla esperando sobre su propio campo. Emery entendió que con las transiciones tan lentas e ineficientes su estrategia llevaba a un callejón sin salida y reemplazó a Diogo con Krohn-Dehli para recuperar el manejo del esférico. Así Vitolo pasó a jugar por la derecha en un intento de también de recuperar algo de velocidad por las bandas, pues Emery no se rendía en cuanto a aplicar su estrategia original.

Coke contó con una oportunidad inmejorable a los 53' pero su cabezazo se marchó cerca del palo ante la mirada de Guaita. Yoda respondió para los locales con una gran jugada por la banda y un centro que Sarabia a pocos metros del arco no pudo capitalizar. Entrando en la media hora final, el mediocampo se hizo el centro del partido, con más lucha que juego por parte de los protagonistas. Aún así, el Getafe logró mantener el dominio aunque sin tanto ímpetu como en la primera mitad deido al lógico cansancio de sus jugadores tras 60 minutos a puro desgaste.

Casi sobre los 70', N'Zonzi quedó al borde de la expulsión tras una dura infracción a un rival que se iba solo para marcar el primer gol luego de un buen contragolpe. Ante la falta de ideas, de creatividad, de buen juego, Unai Emery apostó por el pie y la velocidad de Konoplyanka en lugar de N'Zonzi, variante que adelantó a los andaluces pero que no llevó riesgo concreto a los dominios de Guaita. Escribá decidió comenzar con los cambios, ingresando Wanderson en lugar de Víctor Rodríguez para ganar velocidad en el contragolpe.

Pero unos minutos después, Vitolo fue derribado en la medialuna y Ever Banega llegó al rescate de sus compañeros para abrir el marcador con un sensacional disparo a colocar que Guaita apenas si pudo rozar. Antes del saque del medio, Emery reemplazó al argentino por Iborra para armar un 4-4-2 y buscar con balones largos a Gameiro y al recién ingresado. Pero el entrenador rival fue mucho más inteligente que su colega y con las entradas de Pedro León y Scepovic en lugar de Lacen y Medrán, ganó poderío ofensivo y acorraló a un rival sin el volumen en el mediocampo de los minutos anteriores.

Tras un error en la marca durante un lanzamiento de esquina, Velázquez capturó un balón suelto frente al arco y puso el 1-1 definitivo sin ninguna resistencia. El partido finalizó con el rostro lleno decepción por parte de la afición sevillista, que una vez más sufrió hasta el cierre debido a los clásicos desajustes defensivos que ya son una epidemia en un equipo que no sabe ni puede ganar como visitante.

El Día de la Marmota

Tal cual le sucede al personaje protagonizado por Bill Murray en la película "El Día de la Marmota", el Sevilla parece condenado a revivir el mismo día y ls mismas situaciones cada vez que juega fuera del Ramón Sánchez Pizjuán. Con errores de base que ya no son casualidades y una actitud distinta a la exhibida en casa, el equipo andaluz ha quedado lejos de la cuarta plaza y en esta temporada no ha conocido la victoria como visitante. Seguramente la mala racha se quiebre en alguno de los partidos que restan, pero ya es demasiado tarde como para que signifique algo en el balance que se realizará a final de temporada.

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