Realidades opuestas
Foto: Ángel Gutiérrez - ATM

Fútbol, fútbol y más fútbol. Los que adjetivaban a este Atlético como un 'equipo violento' se quedan sin recursos. Tampoco va al pelotazo, a las segundas jugadas, al poderío aéreo. Nada de eso. Porque el equipo de Simeone demostró en Mestalla que tiene en sus botas mucho toque, mucha calidad y mucho juego. Y lo hizo dando una de sus mejores versiones de la temporada, liderado por un omnipresente Griezmann y pasando por encima de un rival, el Valencia, que siempre se vio inferior al Atlético y acabó sucumbiendo ante tal superioridad.

Griezmann manda en Mestalla

Porque el Atlético tenía las ideas claras. Muy claras. Jugar, tocar, mover el balón de un lado al otro y llegar al área contraria. Y lo empezó a demostrar desde el inicio, cuajando los mejores minutos de la temporada. Vietto, que se asociaba de maravilla con Koke, Saúl y Griezmann, tuvo las dos primeras. A su gran aporte al equipo solo le faltan goles, porque no estuvo fino de cara a puerta.

El Valencia, mientras, no sabía qué hacer con el balón con la presión alta del Atleti. Recurría a los pelotazos y cuando conseguía tener la posesión controlada en zona de tres cuartos, aceleraba el ritmo, siempre pendientes de la verticalidad de Cheryshev. El ruso cazó un balón que Oblak desvió junto a la base del palo. El portero, una vez más, tuvo poco trabajo, pero lo resolvió bien.

La respuesta a ese primer intento che fue contundente: el Atlético volvió a morder arriba, Vietto robó el balón a Santos -un amigo- y Koke se la dio a Griezmann en la frontal, que ajustó el balón a la base del palo. La justicia del marcador duró poco, pues apenas cinco minutos después, Alcácer asistió de maravilla a Cheryshev para que cruzara el balón ante Oblak. Distintos méritos, pero 1-1. Fueron entonces los mejores minutos del Valencia, que aún así no terminó de mostrarse superior a los colchoneros. Solo la asociación Alcácer-Chersyshev volvió a inquietar al meta atlético antes del paso por vestuarios.

Torres sí encuentra el gol

El balón parecía un problema cuando estaba en poder del Valencia, mientras que en el Atleti siempre parecía haber una solución. Salieron los de Simeone imponentes, con ganas de ir a por el partido y dominando de nuevo el encuentro con bastante autoridad. Kranevitter se mostraba seguro en el mediocampo y Lucas y Giménez intentaban hacer olvidar a Godín, ausente por gastroenteritis. Mientras, Griezmann cogía el '10' de Messi: atrasaba líneas, recibía en mediocampo, se movía de forma libre y campaba a sus anchas por Mestalla.

Pero el gol seguía siendo un problema. Vietto, de nuevo, pudo romper su racha al cazar un balón en el área, pero Diego Alves sacó una mano prodigiosa cuando parecía que nada podía llegar. Ante tanta superioridad, Simeone demostró que quería los tres puntos y dio entrada a Torres por Kranevitter. Y el '9' volvió a ser la solución.

Hay jugadas que se inventaron hace tiempo, pero que ciertos equipos las adquieren como si fueran suyas. El Atlético parece tener olvidado el balón parado esta temporada, pero lo recuperó para hacer su favorita: córner botado por Koke, peinado por Giménez al primer palo y rematado por Torres, libre de marca, en el segundo. Una y para dentro; el Niño dio a su equipo lo que más necesitaba: efectividad.

Ahí se acabó el partido; el Atlético mostraba la realidad de la clasificación al Valencia y Simeone, como con Zidane, volvía a pasar por encima de un 'debutante' de los banquillos, en este caso Neville. Siguió el juego rojiblanco, con ventaja numérica y psicológica ante un Valencia perdido. Santos acabó en la calle y Carrasco, que volvió tras su lesión, culminó una jugada eterna del Atlético, que tocó y tocó hasta que Griezmann asistió al francés. Recortó, disparó e hizo el 1-3. Una versión más del Valencia esta temporada no pudo con la mejor del Atleti, que no es poca cosa. La Liga está lejos, pero los de Simeone ganan y convencen.

VAVEL Logo