#ONosoDerbi en la primera vuelta: la consagración de Lucas
Lucas celebra el autogol de Jonny. Foto: R.C. Deportivo.

Una temporada con tres derrotas en tres derbis, contando el amistoso de Pasarón, no podía verse alargada con otro partido de igual destino. El curso 14/15 pasará a la historia del Dépor como positivo, pero su camino estuvo lleno de baches difíciles de superar. Uno de ellos, como fue perder en Riazor contra el eterno rival, no podía ocurrir de nuevo. El día elegido para intentar evitarlo fue el 21 de noviembre de 2015.

El Celta era, desde luego, un rival temible. Su por entonces estancia en los puestos de Champions no era ninguna casualidad, después de protagonizar buenos partidos de fútbol y haber ganado claramente a titanes como el actual líder intratable Barcelona. Pero el Dépor era muy diferente al de la temporada anterior. Radicalmente mejorado tras ser objeto del trabajo de Víctor durante todo el verano, se enfrentaba al Celta con un bloque aún en construcción, pero bloque al fin y al cabo, al contrario de lo visto en las derrotas del curso 14/15. Un buen inicio de Liga corroboraba este trabajo, pero el primer choque serio del año debía acabar en victoria.

Un día de cambios efectivos

Unos fueron obligados y otros para experimentar, pero el día no era precisamente plácido como para tomárselo como una fecha de pruebas. De todas maneras, Víctor ideó un once y un sistema de juego bastante diferentes a los de la anterior jornada frente al Levante. Las grandes novedades recayeron en las titularidades de Juanfran Moreno, Cani y Álex Bergantiños en lugar de Laure, Fede Cartabia y Celso Borges, el costarricense, que afrontaba su primer partido de baja tras una fractura de metatarsiano.

Jona pugna con Andreu Fontás. Foto: LFP.
Jona pugna con Andreu Fontás. Foto: LFP.

La titularidad de Jonathan Rodríguez, el uruguayo, merece una mención aparte. Víctor lo convirtió en la pieza clave de un sistema de presión que logró anular al Celta en muchos tramos del partido, dificultando su salida de balón gracias a sus carreras y a las de Lucas. Al charrúa solo le faltó un gol que hubiera sido más que merecido tras su desgaste físico, y eso que las ocasiones las tuvo.

Y Lucas se desvirgó

El segundo derbi en Riazor de Lucas acabaría con final feliz, muy diferente al vivido la temporada anterior. El coruñés corrió hasta el último aliento y logró uno de los sueños de todo futbolista local: marcarle un gol al eterno rival en tu estadio, sintiendo el clamor de la gente. Era el minuto 23 de la primera parte. Pase interior de Cani, pie de Álex Bergantiños y remate a puerta vacía del hombre de moda, que sumaba un gol más a su cuenta y comenzaba a amortizar el traspaso que el club pagó por él. Gol con una celebración que terminó formando parte de uno de los vídeos motivadores creados por el propio Dépor.

El penalti de la venganza

Ocurrió cuando Riazor todavía celebraba el gol de Lucas. Iago Aspas lograba entrar en el área de castigo y Fernando Navarro cometía un error que acabaría, tan solo un minuto después, en penalti a favor del Celta. El encargado de tirarlo sería Nolito, la gran estrella del conjunto de Berizzo, que se encontraba ya entre los serios candidatos a formar parte de la lista española para la Eurocopa de Francia. Frente a él, Poroto.

Germán Lux ataja el penalti de Nolito. Foto: LFP.
Germán Lux ataja el penalti de Nolito. Foto: LFP.

El ex del Barcelona apuntó a su izquierda, el argentino se tiró a su derecha y Riazor estalló de alegría y alivio al ver cómo el balón acababa en saque de esquina. En la mente de muchos rondó inconscientemente aquel penalti del derbi de Balaídos de la temporada 14/15, con el disparo del ya ex blanquiazul Haris Medunjanin y la parada de Sergio, y disfrutó con un cambio de tornas que se convirtió en un golpe anímico importante para los vigueses.

Un final de recuerdo

Tras el penalti errado de Nolito, los hombres de Berizzo se vieron cada vez más atenazados por el sistema de presión ideado por Víctor. Ni siquiera el arreón ofensivo de los últimos minutos del partido fue suficiente para hacer daño a la defensa coruñesa. Ese esfuerzo, sumado a que el Deportivo aprovechaba el adelanto de líneas de su rival, daba a entender que las posibilidades de un desenlace épico para el Celta eran cada vez más bajas.

La carrera de Sergio no pudo evitar el autogol de Jonny Castro. Foto: LFP.
La carrera de Sergio no pudo evitar el autogol de Jonny Castro. Foto: LFP.

De repente llegó el colmo para unos y el final soñado para otros. Un despeje común de Álex Bergantiños llegaba al pie de Jonny que, desconocedor de la situación de un Sergio que había salido de la portería para despejar personalmente, provocó un pase que poco a poco se acercó a la portería para acabar entrando. El júbilo fue total, al ver cómo la victoria se certificaba y la manera en la que se producía. El Dépor lograba convertir Riazor, de nuevo, en un campo de muy pocas alegrías para el Celta.

Ficha

DEPORTIVO: Lux, Juanfran (Jonás Gutiérrez, min 80), Arribas, Sidnei, Fernando Navarro; Álex Bergantiños, Pedro Mosquera, Cani (Fayçal Fajr, min 68), Luisinho; Jonathan Rodríguez (Laure, min 74), Lucas Pérez.

CELTA: Sergio, Hugo Mallo, Fontás (Planas, min 58), Sergi Gómez, Jonny; Augusto, Wass, Pablo 'Tucu' Hernández (Guidetti, min 72); Nolito, Orellana, Iago Aspas.

Goles: 1-0 (Lucas Pérez, min 23), 2-0 (Jonny p.p., min 94).

Árbitro: Álvarez Izquierdo, que amonestó a Lux, Mosquera, Jonathan Rodríguez, Luisinho, Juanfran, 'Tucu' Hernández, Jonny y Nolito.

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