Ganar, ganar, ganar y volver a ganar
Foto: Rodri J.Torellas /Vavel.com

¿Cuánto vale la sonrisa de un niño? La respuesta es cuanto menos compleja, pero para muchos, digamos la mayoría, la sonrisa de un niño no tiene precio. Miles de niños acudieron  hoy al Vicente Calderón con la ilusión de quien luce unos colores y no tiene la necesidad de preguntar por qué los luce. Ya lo anticipó Diego Pablo Simeone: "No es la victoria, son los valores del esfuerzo que va detrás", así es niños, tomen nota, estos son los valores a seguir de un equipo que no deja de creer.

La victoria no es una opción

Da igual lo que le pongan por delante a este Atlético, se lo come con patatas. Esta vez los rojiblancos debían olvidarse de la motivación de Champions y ganarle tres puntos al Granada obligatorios para seguir en la lucha por la Liga. No fallaron. Comenzó el choque con los papeles anunciados: un Atlético que salió a marcar rápido y matar el encuentro con el control y el dominio del esférico. El Granada, por su parte, salió a retener las embestidas del Atlético de Madrid. Dicho y hecho. El  Atlético comenzó avisando  de que quería el tanto desde el minuto 1. Koke perdonaba la primera,  llegó Juanfran por la derecha y se la dejó rasa al canterano del Atlético de Madrid que con un derechazo la envió fuera rozando el travesaño superior de la portería de Andrés.

"Una y no más Santo Tomás" dicen que quién avisa no es traidor y el Atlético ya había avisado. Catorce minutos más tarde Koke no perdonó más. Esta vez fue Lucas el que se disfrazó de Juanfran y se aventuró a la galopada, centró raso a los pies Fernando Torres quien trató de disparar pero el balón salió repelido con la mala fortuna, para el equipo de José González, que quedó suelta al gusto de Koke, el canterano rojiblanco, haciendo uso de su pierna derecha enviaba al fondo de las redes de Andrés el primero de la tarde.

El partido quedó así a placer de los rojiblancos.  Tras el gol el conjunto andaluz se lanzó un poco más aventurado a por el tanto del empate, hasta con el palo superior de la portería de Jan Oblak llegaron a toparse los de José González, pero nada, con este Atlético no hay quien pueda. 

Foto: Rodri J.Torellas/ VAVEL.com
Foto: Rodri J.Torellas/ VAVEL.com

No hay quién pare la fiesta

¿Cómo no iba a marcar “El Niño” Torres  en el día de los más pequeños? ¿Cómo no iba a marcar el responsable de que tantos niños luzcan con orgullo la rojiblanca? Fue en el minuto 58, el asistente no podía ser otro: Jorge Resurreción.  Metió Koke un pase entre líneas con mucha profundidad, picadito, a los pies de Torres, como más le gusta al de Fuenlabrada, nuevamente, no falló, gestando así el segundo “69”  de la tarde ante los ojos alegres de los miles de pequeños que abarrotaban el Calderón.

El Atlético ya con los deberes hechos y con  tierra de por medio,  se mostró más permisivo con un Granada que lo intentó sin las ideas muy claras a través de leves llegadas y  de el balón parado, sin resultado.  Se chocaron los del sur con el afán de un Atlético que no sólo se gusta a sí mismo sino que gusta y asusta a Europa entera.

Los últimos treinta minutos fueron coser y cantar para el Atlético: ovación multitudinaria para cualquier rojiblanco al que se le ocurriera tocar el balón, con especial enfásis en el cambio de Koke, las galopadas de Juanfran, los detallitos de calidad de Torres, el hambre de gol de Correa o incluso el ojo morado de Godín.

La puntilla la puso el “angelito” Correa que salió con ganas de sumarse a la fiesta, en el minuto 83 anotó el tercero de la tarde, ganó la partida a Babin y Ricardo Costa y ante Andrés definió raso abajo para redondear la jornada colchonera. Hace no tanto alguien dijo que al Atlético le faltaba gol; se equivocaba.

Así se anotó tres puntos más el equipo del Manzanres en su cuenta particular. No deja de creer un Atlético de Madrid que quiere la Liga y lo que le pongan por delante. Mantienen los hombres del Cholo la segunda posición y se quedan a la espera de lo que haga el FC Barcelona ante el Valencia. No dejar de ganar es el papel que le queda a los rojiblancos, lo demás llegará solo. 

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