El futuro de la portería realista
Rulli le cede el testigo a Olazabal / Imagen: www.realsociedad.com

La entidad donostiarra tienen en la portería uno de los mayores problemas a solucionar de cara a la próxima temporada. La figura del guardameta es de vital importancia en cualquier equipo y las dudas acerca de la continuidad de Gerónimo Rulli,  debe provocar que la Real Sociedad esté pensando en un Plan B.


Hace no mucho el argentino declaró condicionar su futuro a la relación que estableciese Iñigo Martínez con el club y visto lo visto parece que ahora la cosa pinta bien para los donostiarras. Pese a los últimos rumores que hablan de una oferta llegada desde Italia, parece ser que el deseo de Rulli es el de continuar en San Sebastián. Las negociaciones por sus derechos federativos serán complicadas para el club, pero habrá que estar atentos a los movimientos que se vengan dando en este sentido.


El portero suplente durante esta temporada ha sido Oier. Para algunos ha hecho un buen papel y para otros se ha mostrado algo nervioso en las pocas oportunidades que ha tenido. El fallo en el penalti ante en Getafe todavía está presente en la memoria de alguno y seguro que también en la de Olazabal.


El de Irún llego a Anoeta cedido por el Granada y su participación con la Real es una seria duda de cara a la temporada que viene. En caso de que el Granada descienda a Segunda División, Oier quedará libre, pero si el conjunto andaluz permanece en la máxima categoría, la Real Sociedad deberá poner dinero para hacerse con los servicios de Olazabal.


La última opción que maneja en la actualidad el club txuriurdin es la de Ander Bardají. David Moyes tanteó al lasartearra en la pretemporada pasada y entonces cabía destacar su falta de experiencia.


La calidad y el potencial en el canterano realista son innegables, pero no fue suficiente para ganarse la confianza del escocés. Todo es cuestión de tiempo, pero Ander Bardaji viene tocando las puertas de la portería realista desde hace un tiempo.


Todavía es pronto para hablar de las posibilidades de Bardají en el primer equipo de la Real, ya que antes hay que definir lo que ocurre con Rulli y Oier, pero está claro que sea cual sea la resolución de este tema, el canterano debe estar en la pretemporada del año que viene. El entrenador que lleve los mandos de la Real tiene que probarle y darle minutos. Que el joven de tan sólo veinte años coja confianza en el primer equipo y ante rivales de categoría es esencial para garantizar el futuro de la portería donostiarra.

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