Argentina, un cuarto de siglo sin el grito
El lamento (foto:vavel)

Dos Copas del Mundo y catorce Copas de América, entre otros títulos, junto al carácter, la interpretación de este deporte y la tradición añeja de la selección de fútbol de Argentina hacen que sea considerada una de las cuatro mejores combinadas del globo, compartiendo méritos con Brasil, Alemania e Italia.

Entre el "toquen, toquen que se vuelven locos" de César Luis Menotti que los hizo fieles y brillantes campeones del mundo en Argentina 1978 y el "al rival hay que pisarlo" de Carlos Salvador Bilardo, sólido vencedor en el Mundial de Méjico 1986, existe un amplísimo abanico de estilos intermedios. ¿Merece la pena probarlos todos?

Menotti (foto:rionegro)
Menotti (foto:rionegro)

"La historia del fútbol es un triste viaje del placer al deber". Eduardo Galeano (El fútbol a sol y sombra).

La Asociación de Fútbol Argentino (AFA) mediante su ya tristemente desaparecido dirigente Julio Grondona, en busca de retomar el dominio internacional perdido, ha usado variedad de fórmulas desde la consecución de sus finales éxitos de verdadera importancia, tanto mundialistas, en los torneos de Méjico 86 e Italia 90, campeonato y subcampeonato respectivamente, como en las últimas copas americanas que levantó, las de 1991 y 1993, jugadas en Chile y Ecuador respectivamente. Pero todas las opciones elegidas no han terminado de reverdecer laureles, vagándose sin rumbo fijo durante prácticamente un cuarto de siglo.

La selección finalista del mundial de Italia sustentó su fuerza y dominio en un sólido sistema táctico, la doctrina bilardista, y se encomendó en gran medida al talento de Maradona para lo referente a la definición de partidos. Pero esos iniciales años 90 demostraron posteriormente ser el punto de inflexión que inició la cuesta abajo de la Celeste y Blanca, la finalización del mejor ciclo vivido, que se extendía desde la década de los 70, y el inicio de un período de transición difícil de superar.

Bilardo y Maradona (foto:jotdown)
Bilardo y Maradona (foto:jotdown)

Tras la derrota en el estadio Olímpico de Roma el 8 de julio de 1990, contra la selección de Alemania Federal dirigida por Franz Beckenbauer, Bilardo dejó el banquillo. La sensación de desamparo fue tal que parecía palparse el fin de una era. Sabedores o previsores de ello, los directivos de la AFA intentaron contrarrestar con celeridad el efecto negativo sobre la pasional hinchada argentina, dando un vuelco que les permitiera acercarse a lo que el último lustro se les había hurtado. Una conciliación con lo suyo, una vuelta a las raíces y la sabia propia. Apostar nuevamente por un entrenador con ideas menotistas. Es decir, pujar por cancha... por la pelota.

Mundial de Estados Unidos 1994, Maradona y el ingenio para controlarlo todo

Entrenador: Alfio Basile.

Posición: Octavos de final (Rumania por 2-3).

Esquema: 4-2-3-1, variable a 4-4-2.

Alineación tipo: Isla (PT); Sensini (LD), Cáceres (CD), Ruggeri (CI), Chamot (LI); Simeone (MC), Redondo (MC), Maradona (MP), Caniggia (INT), Balbo (INT); yBatistuta (DC).

Técnica. Control total de los partidos, pausa, templanza, claridad de ideas, y arriba… imaginación y vértigo.

Alfio Basile fue el elegido en 1991 para relanzar el estilo, nuevo y clásico a un tiempo, y liderar la travesía de regreso a los orígenes. La selección del 94 fue un fenomenal grupo comandado por un entrenador que profesaba la religión del buen fútbol, pero cuyos acontecimientos dramáticos impidieron que pudiera culminar con el Mundial los éxitos conseguidos en los años anteriores, ganando las Copas de América de 1991 y 1993.

"Al hincha lo voy a convencer a través del equipo. A la gente le entrás si ganas. Y si juegas bien, mejor". Coco Basile.

Maradona controlando | Foto: Buenavibra
Maradona controlando (foto: buenavibra)

El principio básico era la construcción del juego desde la defensa, pasando siempre por el medio centro generador, encarnado en Fernando Redondo, para a través del pase corto y medio enlazar con el media punta central, Maradona y Ortega tras la sanción de aquél, y en esa línea acelerar la circulación del balón, aprovechando la movilidad constante y los desmarques en ruptura de los tres atacantes. Control total de los partidos, pausa, templanza, claridad de ideas, y arriba… imaginación y vértigo. Las claves del bello estilo del Coco.

"Maradona jugando su último Mundial fue una fiesta, hasta que cayó derrotado en el laboratorio. Sin él y el veloz Caniggia, Argentina se vino abajo". Eduardo Galeano (El fútbol a Sol y Sombra).

Maradona para el control (foto:forum.koora)
Maradona para el control (foto:forum.koora)

Apasionó al aficionado, y sólo el trauma generado con la sanción por dopaje de Maradona tras el segundo partido contra Nigeria que aparejó su expulsión, hizo que este bloque cayera eliminado con estrépito y no fuera recordado como uno de los mejores. La primera eliminación mundialista de Argentina que abría el letargo, se convertiría en la última aparición de su dios. El Pelusa, ya con 33 años y tras no haber sabido superar su reciente y turbio pasado, no volvería a participar en ningún campeonato con la Albiceleste, cayendo ambos en barrena y desgracia desde la cita estadounidense.

"Me cortaron las piernas, nos sacaron del Mundial", sentenciaría el 10, negando con ello toda culpa en su positivo por la estimulante efedrina.

Mundial de Francia 1998, retorno a la libreta

Passarella en el banquillo (foto:rumbo5digital)
Passarella en el banquillo (foto:rumbo5digital)

Entrenador: Daniel Passarella.

Posición: Cuartos de final (Holanda por 2-1).

Esquema: 4-3-3, variable a 4-2-1-3.

Alineación tipo: Roa (PT); Zanetti (LD), Vivas o Sensini (CD), Ayala (CI), Chamot (LI); Simeone y Almeyda (MCD), Verón (MC), Ortega (MP); Claudio López (EX) y Batistuta (DC).

Táctica. Basado en el orden y rigor defensivo, la contundencia en el medio campo, y el juego directo como norma.

Tras el fracaso final de la selección de Basile, y con ello de su juego de elaboración y desenfado, la AFA echó el freno a sus últimas pretensiones y retomó el plan anterior, el que tantos frutos cosechó con Bilardo. Quizá por miedo, seguro por desconfianza a enfrentar un futuro centrado en el talento pero sin el principal de los talentos jamás nacido; sin Maradona. Sin él a la cabeza las decisiones contrarias a la naturaleza del juego de una nación parecían si no lógicas, sí más comprensibles, o tolerables. Passarella llegó al banquillo y la idea cambió diametralmente, pasando de una flexibilidad o libertad táctica y relativamente comportamental, a un método poco menos que castrense.

"El pelo largo hace perder la concentración al jugador, no es una actitud militar".

Ésta fue una de las frases del entrenador mediante las que justificó sus exigencias y normas en la convocatoria, las cuales generaron gran controversia general y el rechazo de algunos jugadores estrella, principalmente de Redondo, quien tras oponerse a la doctrina y negarse al corte de su pelo acabó por no ser convocado.

Argentina-Holanda (foto:ole)
Argentina-Holanda (foto:ole)

El estilo fue opuesto al de cuatro años antes. Basado en el orden y rigor defensivo, la contundencia en el medio campo con dos medios destructores jugando paralelos, el nuevo capitán Diego Simeone y el no menos aguerrido Matías Almeyda, y otro ligeramente adelantado, normalmente Verón, formando lo que hoy etiquetamos como un trivote táctico. Amarrar sobre desplegar. Esperar y aprovechar las ocasiones de gol, por escasas que fuesen.

El envío en largo desde la defensa a la zona ofenisva fue la principal arma, la norma, buscando insistentemente las rupturas en la posición más adelantada del goleador Gabriel Omar Batistuta, o la banda izquierda en la velocidad de Claudio Piojo López. Un método que podía ser útil dada su entereza grupal, principalmente en torneos de corta duración, pero que dependía demasiado para el dominio de los encuentros y la creación de ocasiones de factores difícilmente controlables por los futbolistas.

"Argentina y Brasil dieron menos de lo que podían, maniatados por un sistema de juego más bien amarrete en alegría y en fantasía". Eduardo Galeano (El fútbol a Sol y Sombra).

El límite esta vez lo marcaron los cuartos de final. El jurado al que tocó dictar su sentencia fue la Holanda de Guus Hiddink, quien apostó por la base joven y creativa del Ajax que un año más tarde se proclamaría campeón de la Liga de Campeones de la mano de Louis Van Gaal. El segundo intento bilardista no cuajó y la decepción fue doble: traición a la esencia y carencia de triunfo.

Mundial de Corea y Japón 2002, una soluble pero insuficiente mezcla

Bielsa durante un partido (foto:americatv)
Bielsa durante un partido (foto:americatv)

Entrenador: Marcelo Bielsa.

Posición: Primera fase, tercera de grupo. (Vence a Nigeria 1-0, pierde con Inglaterra 0-1 y empata con Suecia 1-1).

Esquema: 5-3-2 (colocación real 3-3-1-3).

Alineación tipo: Cavallero (PT); Pochettino (CD), Samuel (LIB), Placente (CI); Zanetti (CAD), Sorín (CAI), Simeone y Verón (MC), Ortega (MP); C. López y Batistuta (DC).

Equilibrio. Defensa adelantada y presión intensiva en mitad de campo, ritmo vertiginoso de pases tras recuperación de balón, poca libertad para la improvisación personal y potenciación del conjunto sobre el individuo.

Después del nuevo batacazo se apostó por un estilo intermedio, no fundamentado en el juego directo como el anterior ni tampoco en la pura elaboración como en el 94, confiándose para ello en un entrenador que, a priori, aunaba lo mejor de ambos modelos. El elegido fue Marcelo Bielsa.

El técnico de Rosario, apodado el Loco, implantó un sistema sólido pero con atrevimientos ofensivos, cimentado en altas dosis de sacrificio y la solidaridad con el compañero, en inmutable figura 5-3-2 o 3-3-3-1, según quiera ser leída.

Un líbero y dos centrales expeditivos en el corte formaban siempre la retaguardia. Una posición clave, casi la de mayor trascendencia, sería la ocupada por los carrileros, con las figuras insustituibles de Sorín y Zanetti. Estos apoyaban continuamente el ataque principalmente en largas conducciones de balón. En posicionamiento defensivo no serían menos importantes, bien en el achique de espacios y líneas de pase, bien en la presión elevada junto a los medios centros.

Gol de penalti (foto:goal)
Gol de penalti (foto:goal)

Con una fase de grupos impecable esta selección llegaba con la vitola de favorita. Pero los malos resultados mandaron y durante el campeonato fue muy criticada, entre otras cosas por la invariabilidad del sistema y la aparente falta de reacción del entrenador ante la tempestad, a quien se le insistía en el bajo nivel que exhibía Verón o la necesidad de apostar por un doble 9, ruegos desatendidos por el Loco.

"Los cambios se hacen en la victoria, no en la derrota. La adversidad es el momento de observación de las cosas". Siempre atinado filósofo, el gran Bielsa contestaba así a las demandas externas.

Defensa adelantada y presión intensiva en mitad de campo, ritmo vertiginoso de pases tras recuperación de balón, poca libertad para la improvisación personal y potenciación del conjunto sobre el individuo. En resumen, un mecanismo muy exigido táctica, física y mentalmente pero que, a veces, no aseguraba un dominio estable de los partidos dada su extrema rapidez de ejecución, tendente a la precipitación. 

aimar desolado (foto:ole)
Aimar, desolado (foto:ole)

"Se trata de un entrenador para todo equipo que aspire a la grandeza, porque allí donde no llega el dinero tienen que llegar las ideas, y las de Bielsa son originales y potentes. La desmesura de su personalidad la traslada al comportamiento de sus equipos, siempre honestos, valientes y generosos en esfuerzo y espectáculo". Jorge Valdano (Fútbol: el juego infinito).

Bielsa siguió dirigiendo la escuadra en la Copa de América que se disputó dos años más tarde en Perú, en la que con las mismas armas y un gran grupo consiguió llegar a la final. La derrota frente a la Brasil de un imponente Adriano Leite los volvería a dejar a las puertas. El buen hacer del técnico desde su llegada primó en la decisión de continuidad que cayó sobre su persona. Un broche de oro, nunca mejor dicho, pondría fin a la carrera del Loco en la Celeste y Blanca. Los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, disputados en el mes de agosto, coronarían a Argentina en la parcela futbolística por primera vez en su historia. Tras vencer en la final a Paraguay Marcelo Bielsa conseguiría el Oro Olímpico y abandonaría el equipo con la satisfacción del trabajo bien hecho, ya no sólo en la cualidad, sino también en lo que tantas veces importa, el reflejo cuantitativo.

Mundial de Alemania 2006, la escuela como solución

Pékerman y Riquelme (foto:futbolete)
Pékerman y Riquelme (foto:futbolete)

Entrenador: José Pékerman.

Posición: Cuartos de final. (Alemania 1-1).

Esquema: 4-4-2, en rombo.

Alineación tipo: Abbondancieri (PT); Burdisso (LD), Ayala (CD), Heinze (CI), Sorín (LI); Mascherano (MC), Maxi Rodríguez y Lucho González o Cambiasso (INT), Riquelme (MP); Tévez y Saviola o Crespo (DC).

Escuela, sentimiento y fútbol. La unión, el conocimiento mutuo, el buen ambiente grupal y con ello la cohesión y armonía como receta primaria del éxito. La pelota en pies argentinos para campeonar.

Habían claudicado ya tres estilos, diferentes apuestas con dispares resultados. Grondona no cesó en su búsqueda por la mano maestra. En lugar de pensar en una cuarta solución puramente futbolística cambió las miras, virando hacia el sentimiento.

José Pékerman, un entrenador crecido y curtido dirigiendo exitosas selecciones juveniles argentinas, con ideas de cantera y base se convirtió en la elección. La unión, el conocimiento mutuo, el buen ambiente grupal y con ello la cohesión y armonía como receta primaria del éxito. La pelota en pies argentinos para campeonar. Con ello los dirigentes de la AFA pretendían llegar al corazón de los aficionados. Alimentar su pasión perpetuando las tan alabadas inferiores nacionales.

Riquelme en disputa (foto:ole)
Riquelme en disputa (foto:ole)

El bloque que llevó Pékerman alternó juventud con experiencia, siendo aquélla la base de la creación, y ésta mediante la que se intentaría dar empaque al conjunto. Como buen amante del fútbol a ras de pista, la figura del 10 siempre fue su mejor aliada. Pékerman no dudó en dar la manija del equipo a su alumno predilecto y aventajado,  Juan Román Riquelme. Éste era la punta ofensiva del rombo de ese clásico 4-4-2 cuya figura geométrica era la clave de todo. Por Román tenían que pasar todas las jugada, él sería el encargado de filtrar los pases a la dupla atacante, de distribuir e imaginar. De inventar.

"Riquelme interpreta en el césped lo que queremos nosotros. Argentina juega a la que quiere Román", José Pékerman.

Desplegó un juego de alto nivel, de mucha pausa y dominio. Su principal defecto fue no conseguir acoplar correctamente esa veteranía que diera la consistencia necesaria en la línea defensiva, siendo ésta poco menos que un agujero en el sistema. Finalmente dicha debilidad se pagó cara, con la prematura eliminación en la tanda de penaltis de cuartos de final ante la Alemania de Jurguen Klinsmann.

Imagen de la derrota (foto:taringa)
Imagen de la derrota (foto:taringa)

"Desde 1968 los empates se definen por penales, que bastante se parecen al capricho del azar. Ocurrió en el partido donde Argentina, superior a Alemania, tuvo que volverse a casa". Eduardo Galeano (El fútbol a sol y sombra).

Aunque aún sin la titularidad ni la trascendencia que hoy día conocemos, éste fue el primer Mundial que disputó un joven talentoso que Frank Rikjaard había catapultado al primer equipo del FC Barcelona en el invierno de 2003. Lionel Messi fue la alternativa ofensiva a la pareja de delanteros, y detalle tras detalle ya iba mostrándonos lo que podía llegar a ser.

Mundial de Sudáfrica 2010, pasión del más grande, orgullo de todos

Maradona y los suyos (foto:cubadebate)
Maradona y los suyos (foto:cubadebate)

Entrenador: Diego Armando Maradona.

Posición: Cuartos de final (Alemania por 4-0).

Esquema: 4-2-4.

Alineación tipo: Romero (PT); Jonás (LD), Demichelis (CD), Samuel (CI), Heinze (LI); Mascherano y Maxi (MC), Di María (EXT), Messi (MP); Tévez e Higuaín (DC).

Pasión. Desplegó un fútbol atrevido, de pleno ataque y prácticamente nula defensa, tácticamente precario.

Después de la renuncia de Pekerman en septiembre de 2006, regresaría Alfio Basile, pero tras dos años dejó su cargo por diferencias con Grondona y un presunto complot o acuerdo encubierto entre éste y Maradona para desbancarlo. Tuvo poco tiempo, pero en su haber, además del gen argentino que nunga traición, pudo almacenar un nuevo subcamponato. En la Copa de América de 2007 desarrollada en Venezuela, Basile, con las geniales aportaciones de Riquelme y Messi sobre el verde, aupó a los suyos a la final, no pudiendo alzar el título al estrellarse contra el muro de la férrea Brasil de Dunga. Además de ello, éste fue el torneo inicial en que Leo tuvo la participación continuada que necesitaba para subir el siguiente peldaño.

Con el adiós del Coco, la AFA volvió a centrar sus esfuerzos en frenar el impacto psicológico que conllevaría la ruptura con su fútbol de desahogo y así minimizar las críticas por tanto descontrol. Volvió a disparar directamente al corazón del argentino, entregando el puesto al inexperto pero incondicional ídolo Diego Maradona.

La selección del Pelusa sufrió en la fase de grupos, donde logró clasificarse agónicamente en el último partido, dejando para el recuerdo sus imágenes deslizándose sobre el césped bajo la lluvia y las inolvidables declaraciones posteriores: "Para los que no creyeron en esta selección, con perdón de las damas, que la chupen, que la sigan chupando".

Los dioses (foto:taringa)
Los dioses (foto:taringa)

La Albiceleste llegaba a la cita con la aceptación de pocos, pero en la primera fase desplegó un fútbol atrevido, de pleno ataque y prácticamente nula defensa. Beneficiados por la suerte de enfrentarse a rivales de perfil medio-bajo, consiguieron ganar sus tres partidos y finalizar líderes, elevando exponencialmente la ilusión de los sudamericanos. La cruda realidad se le presentó en cuartos de final, cuando les tocó medirse al primero de los rivales de alto nivel. Alemania evidenció las carencias sudamericanas con un humillante 4-0.

Era una selección sin unos mínimos principios tácticos, que fácilmente se partía en dos, quedando los extremos y delanteros totalmente desconectados de la pareja de medios. El potencial individual, el talento arriba de la mano del que ya se había convertido en la principal baza, Lionel Messi, hizo que, generando la mayoría de las veces ocasiones pocos elaboradas, salieran victoriosos en varios encuentros. Pero en ningún momento se percibió fiable.

Maradona pensativo (foto:taringa)
Maradona pensativo (foto:taringa)

Ésta se convirtió en la primera Copa del Mundo de Messi como referente de los suyos. Como no podía ser de otra manera, Maradona confió en él a ciegas, y de su mano Leo intentó llevarlos a la victoria. Pero como le sucediese al Pelusa en su primera participación mundialista en España 82, fracasó en el intento inicial por conseguirlo.

"Leo Messi, un Maradona discreto fuera del estadio y un genio con parecidos superpoderes. De Messi siempre habrá que apiadarse porque haga lo que haga será víctima del exceso. O corona de laureles, o de espinas". Jorge Valdano (Fútbol: el juego infinito).

Mundial de Brasil 2014, Messi roza la gloria

Sabella (foto:info4web)
Sabella (foto:info4web)

Entrenador: Alejandro Sabella.

Posición: Finalista (Alemania por 1-0).

Esquema: 4-3-3.

Alineación tipo: Romero (PT); Zabaleta (LD), Fede (CD), Garay (CI), Rojo (LI); Mascherano (MC), Gago y Di María (INT), Messi y Agüero (MP); e Higuaín (DC).

Liderazgo. Primar la idolatría, la figura individual que explotara el orgullo del aficionado transmitiendo y contagiando así su apoyo a los seleccionados.

Una vez acabada la participación sudafricana, en noviembre de 2010 Sergio Batista tomó las riendas. Podemos decir que se trataba de su segunda vez, ya que cuando dirigía a la juvenil sub-20 en el año 2008 tuvo la posibilidad de jugar y ganar el segundo Oro Olímpico para Argentina (recordemos que en los Juegos participan la mayoría de futbolistas sub-23), imponiéndose en la final a Nigeria en los campeonatos disputados en Pekín. Su primera andadura con la absoluta fue breve. Le permitieron un trabajo poco menos que testimonial, al quedar eliminado de la Copa América 2011 y ser cesado tras nueve meses como director técnico. Ello propició un nuevo cambio de entrenador, haciéndose Alejandro Sabella con el puesto. Tanto para un técnico como para el otro, y en concordancia con lo que para Julio Grondona ya parecía una apuesta fija a todo o nada, la línea fue clara: formar un esquema destinado a dar libertad y galones al cuatro veces Balón de Oro y uno de los mejores futbolistas de la historia.

"Y un buen día la diosa del viento besa el pie del hombre, el maltratado, el despreciado pie, y de ese beso nace el ídolo del fútbol". Eduardo Galeano (El fútbol a sol y sombra).

Continuando en el papel y con la importancia que ya le otorgasen Basile y principalmente Maradona, Sabella organizó un equipo centrado en Leo Messi. Argentina necesitaba eso para alzarse, tanto Grondona como los aficionados llevaban cuatro años decantándose por tal decisión, por primar la idolatría, el liderazgo individual que explotara el orgullo del aficionado transmitiendo y contagiando así su apoyo a los seleccionados.

Gol de eliminación (foto:peru)
Gol de eliminación (foto:peru)

Messi llegaba a la cita en su plenitud futbolística, siendo máximo goleador de las rondas clasificatorias con diez tantos, pero habiendo pasado una temporada de altibajos en el FC Barcelona, afectado por las lesiones. Javier Mascherano volvió al medio centro y fue el escudero perfecto de su compañero de equipo. Su excelente aportación defensiva permitió a Di María y Messi, anárquicos por naturaleza en tales menesteres, dedicarse a sus principales labores, las ofensivas. Fundamentalmente en ellos tres se cimentó el logro.

"Para levantar una Copa basta con una persona, pero para ganarla se necesita un equipo. Messi llegó con poca energia, tenía los alrededores muy bien surtidos, pero hacia atrás sólo Mascherano tenía una trayectoria equiparable a los delanteros". Jorge Valdano (Fútbol: el juego infinito)..

Todo lamentándose (foto:farodevigo)
Todos lamentándose (foto:farodevigo)

Tras finalizar por encima de Irán, Nigeria y Bosnia en el grupo encuadrado y vencer en las rondas posteriores a Suiza, Bélgica y Holanda, la Celeste y Blanca se plantó en la final, siendo Messi su máximo goleador con cuatro goles y postulándose como opción a mejor jugador de la cita mundialista. Lo cierto es que más allá del talento individual ofensivo y la intensidad atrás de Mascherano, el juego conjunto no fue todo lo brillante que se podría esperar para una finalista. Como en el anterior campeonato del mundo, y como ya le sucediese a Maradona en Italia 90, Alemania fue la encargada de castigar los defectos argentinos, imponiéndose en la final por un gol a cero y dejando a Sabella, sus futbolistas, el nuevo dios y la viva hinchada, con la miel en los labios por segunda vez en veinticuatro años. Messi fue nombrado mejor jugador, y Sabella cogió las maletas y cedió el testigo a una nueva alternativa.

"Creo que hay que agradecerle a Messi todo lo que hizo, por poner lo grupal sobre lo individual, y haber llevado a Argentina a una final del mundo". Sabella alabando a Leo posteriormente a su marcha.

Copa de América de Chile 2015 y Copa América Centenario 2016, la suerte sigue siendo esquiva

Tata y Leo (foto:tycsports)
Tata y Leo (foto:tycsports)

Con el dramático desenlace en Brasil, Gerardo Tata Martino, tras un buen pasado con la Selección Paraguaya y pese su errante año en Barcelona, se hacía con el puesto. En 2015 Messi volvió a su mejor nivel personal, consiguiendo su quinto Balón de Oro, por lo que la posición de la Selección con respecto a él parecía clara. La Chile de Jorge Sampaoli primero, y recientemente la dirigida por Juan Antonio Pizzi han echado al traste los planteamientos de Martino y la aportación de Messi en las dos últimas Copas de América, venciéndolos en ambas finales. Chile ya es, junto a Alemania, el principal verdugo argentino.

Pese a las tres derrotas, alcanzar otras tantas finales consecutivas en el máximo escalón internacional nunca debería considerarse un fracaso, principalmente si el nivel de juego ha sido, como en este caso, bastante considerable, adecuado al real. Pero la situación particular que vive esta Argentina, el peso que soporta Messi con la consideración, cada vez más unánime, de mejor futbolistas de todos los tiempos, y la mala fortuna que a veces les ha acompañado no facilitan en absoluto la benevolencia de juicio y la comprensión lógica de los seguidores, principalmente hacia el ídolo a quien a menudo culpan de los males y malos resultados nacionales.

Messi y los suyos (foto:laopinion)
Messi y los suyos (foto:laopinion)

"De los cuatro grandes, dos no ganaron nunca un Mundial. Sin embargo con Messi nos empeñamos en negar toda lógica, y para entregarle la quinta corona le exigimos que levante la Copa del Mundo". Jorge Valdano (Fútbol: el juego infinito).

Perder la Copa América Centenario ha supuesto una enorme decepción para Leo Messi, al ser ya la cuarta final en la que los esfuerzos tanto de él como de sus compañeros son inútiles. Apesadumbrado tras el partido, el crack llegó a manifestar su deseo de abandonar la Albiceleste. La decisión aún no está tomada de manera irrevocable, y esperemos, por el bien del fútbol, que en última estancia sea contraria a su intención inicial. Siendo realmente objetivos, los subcampeonatos de Brasil, Chile y Estados Unidos con Messi como estrella, la madurez de éste y a sus 29 años los restantes que le quedan en la élite, unido al fracaso de tantas opciones probadas, parece evidenciar que en la actualidad el destino del país, de la Selección, debe seguir ligado al ídolo.

La final (foto:laprensa)
La final (foto:laprensa)

Así, bien válidas son palabras de uno de los mejores técnicos actuales: “Una cosa es un equipo, y otra cosa es un equipo con Messi. Es una historia diferente”. Las sabias declaraciones de José Mourinho demuestran que hay nociones en fútbol que son atemporales y que la Argentina, a día de hoy, puede volver a agarrarse a ese tablón tras el naufragio. Hasta cuándo no podrá la hinchada desahogarse, cuánto tiempo tardarán en conseguir lo que añoran... son aspectos imposibles de prever, siquiera someramente, en este caprichoso deporte. Sabemos cómo son. No bajarán los brazos, alzarán la voz en el siguiente campeonato. Es seguro que finalmente desgarrarán ese llanto contenido. El liberador grito de orgullo del campeón.

Messi (foto:diaadia)
Messi (foto:diaadia)
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