La carrera ejemplar de Henrik Larsson

La carrera ejemplar de Henrik Larsson

Pocas discusiones existen sobre que en relación a calidad, valor y rendimiento, el fichaje de Larsson por el FC Barcelona fue uno de los aciertos más importantes de la historia azulgrana.

JaviRoldan
Francisco Javier Roldán Pérez

¿Que quién fue Henrik Larsson? Pues mira, fue aquel jugador que en el año 2004, con 33 calendarios a sus espaldas, decidió abandonar Glasgow para, con la ilusión de un novato, probar suerte en Barcelona, en el mejor equipo del mundo. Fue quien con aparentemente todo hecho, con varias ligas y copas ganadas, más de cien goles marcados entre Holanda, Escocia, y el resto del mundo con su selección, habiendo sido galardonado con la Bota de Oro en 2001 y tras haber disputado los Mundiales de USA ´94, Corea y Japón ´02 y la Eurocopas de 2000 y 2004; en síntesis, teniendo a primera vista la cartilla rellena y el deber cumplido, prefirió decir sí a la máxima exigencia, a la oferta de Frank Rikjaard y la directiva azulgrana para afrontar el duro reto de ser un eficaz relevo de Samuel Eto´o en la campaña azulgrana por conquistar Europa.

Henrik Larsson es el delantero centro que dignifica el término y la labor que engloba

Larsson era un jugador que no midiendo ni 1.80 metros aprovechaba mil virtudes y otras tantas artimañas para batallar contra fornidos centrales escoceses, holandeses o alemanes, venciéndoles siempre y consiguiendo su objetivo. Fue quien no se desalentó tras romperse la pierna en el Celtic cuando aún era joven y tampoco tras fracturarse la rodilla en su primer año en el FC Barcelona, siendo ya veterano, sino que, al contrario, éstas sólo fueron excusas para trabajar más duro por la recuperación, aumentando sus deseos de volver a vestir de corto. Y regresó. Y nuevamente jugó con las mismas prestaciones. Y marco. Como siempre, volvió a marcar.

En el Celtic, aún con larga cabellera (foto:thecelticwiki)
En el Celtic, aún con larga cabellera (foto:thecelticwiki)

Henrik Larsson es el delantero centro que dignifica el término y la labor que engloba. Es quien aceptó con profesionalidad marcial su papel como suplente y revulsivo en Barcelona después de no haberlo sido en quince años de carrera deportiva. Lo acató como se debe afrontar toda labor, dando absolutamente cada gota de sudor, vaciándose en cada uno de los minutos que su entrenador le permitía salir, a sabiendas de que su esfuerzo le valdría para ser admirado por sus compañeros y alabado por sus seguidores, pero no para alcanzar la titularidad en el siguiente partido. En suma, rindiendo cuentas exclusivas ante su impoluta conciencia. Sin él, sin el sueco de elegida cabeza brillante e involuntario andar particular, el Barça de Rikjaard no se entendería. Entrando desde el banquillo, como casi siempre, sirvió los dos goles a Eto´o y Belleti que permitieron remontar al Arsenal en la final de París, consiguiendo así el principal objetivo marcado por el club con su contratación. Cuando una vez superada su lesión, ya con 35 años, en su segundo y último en la Ciudad Condal, pudo contar con más minutos, sumó 15 goles en 41 partidos disputados, y la segunda Liga consecutiva fue, en gran medida, gracias a él. Hoy día es usual leer en cada mercado de fichajes el titular: El Barça busca delantero tipo Larsson. Y es que su buen hacer futbolístico y comportamental marcó una tendencia, un envidiable modelo a seguir en cuanto a rol en una plantilla.

Segunda Champions azulgrana (foto:fcbarcelonanoticias)
Segunda Champions azulgrana (foto:fcbarcelonanoticias)

Al recordar la figura de Larsson evocamos automáticamente y de manera indisoluble los términos instinto, arte y gol. Con una sencillez asombrosa y no pretendida hacía que llevar el balón al fondo de las redes pareciera un juego de niños. Un rectángulo de actividad delimitado por cuatro líneas le servían a menudo para ser el más influyente de los veintidós hombres de campo. Larsson era movilidad y posicionamiento, talento y molestia a un tiempo, era actividad, ganas, esfuerzo, humildad y virtud durante 90 minutos, sin tregua.

Fue el arquetipo de futbolista que ama el fútbol y se niega a abandonarlo, luchando por aferrarse a él sin tener en cuenta la edad. Y lo logró, siguió en la cumbre hasta que el inescrutable dijo basta, hasta que el desconsiderado tiempo le frenó. Con 35 años jugó el Mundial de Alemania ´06, con 37 la Eurocopa de Austria y Suiza. Tras ganarlo todo y abandonar Barcelona para aparentemente retirarse en Suecia en una liga menor, finalmente no fue así. Cuando ya se divertía en su país natal a través de los goles, su medio favorito; su pasión y ambición sin límites le hicieron aceptar un nuevo y exigente contrato. Y otra vez viajó a una competición puntera, a la Premier League, donde a las órdenes de Ferguson volvió a ganarse el cariño de la fiel hinchada británica.

Su trayectoria es sinónimo de honradez, responsabilidad, dignidad y laboriosidad; actitudes esenciales para el éxito que supo unir a una excelsa aptitud sobe el césped. Para el aficionado es un placer recordarle con alegría, ya que ello apareja el uso de términos en triste decadencia como son el honor, la admiración y el más profundo respeto hacia la persona y hacia el trabajador. Henrik Larsson, hijo mío, era todo eso. Era un modelo a seguir.

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