¿Equipo sólido o carencias tapadas con resultados?
Hierro junto a Calero en Montilivi

La derrota en Huesca el pasado fin de semana, puso fin a la racha del Real Oviedo de siete jornadas consecutivas sin conocer la derrota. Una racha que llegó tras un cambio en el sistema de juego del conjunto carbayón, con el que el equipo ganó solidez atrás, convirtiéndose en el conjunto menos goleado de la categoría de plata.

Hierro en su presentación | Foto: Real Oviedo
Hierro en su presentación | Foto: Real Oviedo

Este cambio de estilo, con el que se ha asentado un “once tipo” con pequeñas variaciones cada jornada, le otorgó al conjunto azul una identidad de equipo serio y con las ideas muy claras. Durante las primeras jornadas se vio un Real Oviedo que siempre intentaba sacar el balón jugado, sin tener quizás los jugadores más apropiados para ello. Esto se traducía en posesiones estériles, con pases horizontales que no entrañaban ningún peligro para el rival, y pérdidas absurdas en campo propio, que se convertían en claras oportunidades para el adversario. De hecho, a día de hoy, el Real Oviedo sigue siendo el séptimo equipo que más pases da de la categoría, y es el central David Fernández el jugador azul que más pases da, con 45 de media cada encuentro.

Evidentemente, que uno de los centrales sea el que más pases da, no habla demasiado bien de la elaboración de juego de los asturianos cuando tienen el balón. Quizás esta fue una de las causas para que el cuerpo técnico decidiera cambiar de esquema y de estilo, optando por un equipo replegado, que defiende en campo propio y, que aunque no saque el balón jugado, no renuncia a tener posesiones algo más largas en campo rival, como se ve sobre todo en  los partidos que se juegan en el Tartiere.

Sin embargo, parece que este cambio de sistema, más que mejorar, lo que ha hecho ha sido tapar las carencias de una plantilla, que se vienen viendo incluso cuando los resultados acompañan, pero que salieron a relucir en el municipal oscense, donde el Huesca esta vez no tuvo piedad de los carbayones. Y es que no siempre el rival te va a perdonar la vida, como ocurriera en Mallorca o en Murcia, donde los asturianos salieron milagrosamente bien parados.

Foto: NosGustaElFutbol.com
Foto: NosGustaElFutbol.com

El nuevo dibujo es una especie de 4-3-3, donde Susaeta y Linares actúan en las bandas con Toché en el centro, y un trivote formado por Rocha, Erice y Torró. Sin embargo, cuando Michu entra en el once, el sistema pasa a ser algo asimétrico, dependiendo si entra en lugar de Susaeta, en el que Rocha pasa a ser un interior o, como en el último partido, en lugar de Erice, con lo que se ve más un 4-2-3-1.

Cuando ha actuado el trivote, el equipo ha cosechado buenos resultados gracias a la consistencia y solidez que tiene en el medio campo. Además a la hora de construir juego, los tres tienen un papel destacado, siendo seguramente Torró el que más, convirtiéndose en una de las piedras angulares del equipo en estos momentos. Sin embargo estamos viendo a un Toché que pasa por una sequía goleadora, y un Michu que no termina de arrancar. A pesar de ello, no parece ellos tengan toda la culpa del momento de juego que atraviesan.

En el nuevo estilo del Real Oviedo, el equipo espera atrás y busca salir a la contra. En el once no hay ni un solo jugador lo suficientemente rápido como para hacer daño al contragolpe. Solo Linares se beneficia de esto, tirando diagonales hacia dentro y llegando desde atrás en transiciones rápidas, y es un gran acierto del cuerpo técnico. Jonathan Pereira podría ser una alternativa en este sentido, pero de momento apenas goza de minutos. Sin embargo, vemos como sobre todo fuera de casa, Toché es una isla arriba al que no le llega un balón en condiciones y Michu apenas puede entrar en juego.

Toché se lamenta | Foto: Javier García
Toché se lamenta | Foto: Javier García

Otro aspecto que puede resultar clave para entender la sequía de dos hombres que se presumen vitales para el equipo de cara al gol, es la falta de juego y profundidad por las bandas, y es una importante carencia que muestra el equipo cuando tiene el balón. En defensa, es cierto que desde este cambio de esquema el equipo recibe muchos más centros por parte de los rivales, debido también al buen hacer de los mediocampistas colapsando el medio, pero el equipo se muestra muy seguro defendiendo este tipo de acciones, provocando que estos centros lleguen desde posiciones no muy favorables para los rematadores. Pero en ataque, delanteros como Toché viven de los balones que puedan cazar dentro del área, y esta temporada le llegan muy pocos balones en su hábitat natural. Al igual que Michu, que es un excelente rematador de cabeza y un gran peligro llegando al remate desde atrás. Aunque, todo sea dicho, el delantero murciano es el segundo jugador con más remates de la categoría con 38 disparos (el siguiente dentro del cuadro azul es Linares con 11) y solo suma cuatro goles, los mismos que Linares.

Susaeta, una de las claves en temporadas anteriores
Susaeta, una de las claves en temporadas anteriores

Con Nando desaparecido de las convocatorias, Alaniz relegado al ostracismo, un Ortiz que viene de una larga lesión y un Susaeta a años luz de su mejor nivel, no parece que haya una solución milagrosa a corto plazo. La temporada pasada, la conexión Susaeta-Toché dio multitud de goles a los azules y fue una de las claves de la gran temporada que cuajaron los asturianos hasta la marcha de Egea. Ya desde entonces, Néstor bajó su nivel y los rematadores se resienten. De hecho, el Real Oviedo es el segundo equipo que menos ha rematado hasta ahora (100 disparos), solo por delante del Alcorcón (93 disparos y solo 6 goles a favor en 14 jornadas). Es por ello que quizás es necesario que los laterales se proyecten más en ataque. Además, los laterales del cuadro carbayón están perfectamente capacitados para ello, con Fernández con velocidad para sorprender con sus incorporaciones y Christian o Varela son capaces de poner buenos centros al área.

Viti, tras anotar ante el Sporting B | Foto: Real Oviedo
Viti, tras anotar ante el Sporting B | Foto: Real Oviedo

En definitiva, lo más sensato parece que el equipo busque alguna solución para los puestos de extremo y central en el mercado invernal, o en el propio Vetusta, donde a buen seguro hay jugadores con capacidad para mejorar el nivel mostrado por algunos de los del primer equipo. Ganas e ilusión no les va a faltar. Pero hay que buscar alternativas para cuando el marcador se pone adverso y conseguir el equipo se parezca al de la segunda parte contra el Lugo. La base está formada y el equipo está en la pomada. Ahora se necesita limar las carencias y enganchar a la afición, porque con un Tartiere entregado e identificado con su equipo, todo es posible. Y tanto el oviedismo como Arturo Elías, lo saben.

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