"Las nuevas botas de CR7, un homenaje al ajedrez"
Cristiano y Magnus Carlsen posan ante los medios. | Foto: Real Madrid

Lectores, os pido disculpas. Sí, unas disculpas que nunca han sido recíprocas. Entiendo que surjan ciertas preguntas como ¿por qué me pide disculpas?, o ¿por qué tenemos que pedirle disculpas?. Y lo que es aún peor: ¿dónde está la foto de las nuevas botas de Cristiano Ronaldo? ¡Quiero/necesito/tengo que verlas para ser el primero en tuitearlas! Si has comprendido el fondo de esta introducción, sáltate el siguiente párrafo (si quieres, por supuesto).

Desgranemos por partes. Empiezo por el final, para no hacerte perder más el tiempo “leyendo trivialidades”: no hay nuevas botas de CR7. He mentido para sumar clicks y visitas. Bueno en realidad para que te quedes a leer el resto de párrafos y te ayude a ser reflexivo/a con lo que lees, pero como quizás pido demasiado, no lo sé, será mejor dejarlo en el tema ese de las visitas. Por eso, si quieres, puedes recoger tu dosis de “Cristianismo”, "Messismo" y derivados comerciales de bajo coste perjudiciales para la salud y el raciocinio en el mundo del deporte, e irte. Aunque ojalá te sientas atacado justo en este momento y te quedes por orgullo, o por lo que sea que mueva tu mente en estos momentos. Si es así, habrá merecido la pena este artículo. Pero apaga la tele, por favor, que por mucho que quieras que existan, Pedrerol, Lama y compañía no van a hablar de algo que no es "Real". Bueno sí, pero no de unas botas nuevas de CR7 a cuadros negros y blancos por homenajear a un Campeón del Mundo de ajedrez. He dicho por homenajear a un Campeón del Mundo de ajedrez. Bueno es igual que me lío… espero que haya quedado claro.

Sigamos. ¿Por qué os pido disculpas?. Diría que por engañaros al poner un titular y una entradilla falsos, que nada tienen que ver con este artículo, pero mentiría (otra vez, y menos más menos, es mucho menos, ya que no multiplicamos). Si te has saltado el párrafo anterior o estabas en condiciones de hacerlo, y sigues aquí, es porque ya intuías el carácter del texto en cuanto lo has visto antes de entrar. Si no era tu caso, me siento orgulloso de que haya merecido la pena, pues sigues leyendo éste artículo. Al resto seguramente les haya decepcionado, y no siguen aquí. Una pena (pero bueno, ya hicieron “click”). No he respondido a la pregunta y no he aportado casi nada en este párrafo. Algo habitual en este tipo de noticias que muestran un titular como éste.

Por usar lo mismo de siempre para llamar vuestra atención, es el motivo real de mis disculpas (y sí, real puede ir en minúsculas, no teniendo necesariamente que ir la palabra “Madrid” detrás. Al fin y al cabo, lo que existe es real, no Real): que si Cristiano usará nuevas botas en honor a Carlsen, que si Messi se ha comido la uña del dedo corazón mirando fijamente a Pepe, que si Suárez ha vuelto a morder (una manzana en el almuerzo), que si Bale ha ido de copiloto a entrenar a Valdebebas con un coche de alta gama que no era el oficial (no, no conducía Benzema)... no sé, la misma “salsa deportiva” de todos los días, que debe tener alguna sustancia adictiva y por ello hay tantos consumidores de "periodismo deportivo" que no dejan de tomarlo. Os pido también disculpas por mi salsa de marca blanca: no estoy muy acostumbrado a tomarla, y creo que los ejemplos no son del todo ciertos, o más bien nada (aunque dan el pego por menos precio, y su autor lo admite sin tapujos: sinceridad, ese valor preciado que brilla muchas veces por su ausencia en este mundo).

En cuanto a la última pregunta, no os sintáis obligados a pedirme disculpas por nada. Pero francamente, me ofende seriamente ver que una noticia que habla sobre un cambio de botas de Cristiano tiene enésimas visitas más que un artículo bien trabajado, contrastado y muy serio de compañeros que merecen justamente la situación inversa. Ya me voy metiendo en el papel de ese periodista populista, pues me atrevo a realizar la predicción de la frase anterior sin tapujos ni pruebas a las que remitirme, ya que todavía no ha sucedido cuando lo he escrito. Y en eso, el culpable es el consumidor, y la famosa ley de la oferta y la demanda: si no se consume, no habrá, y si consumes mucho, mucho tendrás.

El poder lo tenemos nosotros, consumidores, y estamos haciendo muchísimo daño a algo muy importante: la información. Mejor dicho, INFORMACIÓN, con mayúsculas, aquella que hoy en día cuesta encontrar en el mundo del deporte. Que a mí me ofenda, no es más que una millonésima parte del daño colateral que se le hace a la sociedad, entre los que estamos todos, incluidos los propios lectores. Aquellos que consumen la basura que corre luego por sus venas y la transforman en una droga de la que ya no pueden escapar. Un estado de colocación constante que nunca acaba.

Cristiano vale… ¿pero qué pinta aquí Magnus Carlsen?. Y encima sin nombrar para nada a Messi, menudo tongo, menuda estafa de artículo. ¡Ah sí, que es madridista, claro!. Ahora todo tiene sentido, ¿no?: hablemos de él. Desgraciadamente el periodismo deportivo funciona mayormente así, y algo fuera del círculo, es difícil que sea noticiable, salvo que involucre al propio círculo. Y sin contrastar  la información también es habitual, pues recuerdo que antes he nombrado a Messi, ahora que me acuerdo, y he sido incapaz de subir unos párrafos para comprobarlo.¿Cuántos conocerían a Magnus Carlsen en España si no fuera madridista y frecuentase el Bernabéu?. Mejor no respondo. Está claro que debemos cambiar el círculo: ampliarlo o moverlo.

Y no es en absoluto nada necesario salir de nuestras fronteras para hablar de grandes logros en el ajedrez: el mejor jugador español de ajedrez y ranking 33 del mundo, Francisco Vallejo, también es madridista. Pero claro, no es más que el mejor jugador español y uno de los jugadores que lucharán en 2017 por hacerse un hueco en la lucha por entrar en el Torneo de Candidatos, aquel del que saldrá el retador de Magnus Carlsen para enfrentarse por el título mundial, y no frecuenta el palco VIP del Santiago Bernabéu. Quizás los medios de comunicación se cansaron mucho en 2014 cuando vieron que otro español, David Antón, ranking dos español, se proclamó Subcampeón de Europa con 19 años, teniendo un grave defecto: ser aficionado del Atlético de Madrid. Joven, español, triunfador y del Atlético, sinónimo de fracaso. Cambien noruego por español y Atlético por Real Madrid: “pse, noticiable si Messi o Cristiano no salen de casa, a ver si lo invitan a hacer el saque de honor y ya tengo foto al menos, junto con unas pequeñas poses en el palco y vale, aceptamos barco”. Eso explica que Vallejo, aunque sea del Madrid, lo tiene francamente complicado para darse a conocer en el mundo del deporte en general, no solo del ajedrez, dentro España: no frecuenta el palco VIP del equipo blanco, aunque le gustaría. Para colmo, Cristiano tiene previsto cambiarse de gomina justo antes de que comience la prueba del Gran Prix de ajedrez 2017 que se jugará en Palma de Mallorca, y Messi igual se quita un tatuaje. Parece que es cierto que la salsa es adictiva…

En fin, da igual, que enfermo por momentos. Lo que sí sé es que el pasado 30 de noviembre, Magnus Carlsen “el madridista” se proclamó Campeón del Mundo, curiosamente el mismo día que cumplía 26 años. Es su segundo título consecutivo. Campeón Mundial de una disciplina milenaria, y fui incapaz de encontrar información en condiciones. Además de la Guía VAVEL del Mundial de Ajedrez, me ha resultado francamente complicado encontrar información sobre el completo desarrollo del Mundial de Ajedrez en los medios deportivos que no son exlusivos de ajedrez. Ese mismo día, Cristiano Ronaldo se dejó ver en público con Georgina Rodríguez en un concierto de Justin Bieber, y es por ello que, debido a la enorme relevancia de aquel acontecimiento, como es lógico, cívico, coherente, ético y por desgracia, normal, me encontré con los grandes medios de comunicación deportiva (y no deportiva) de éste país ocupados explicando cómo se produjo ese esperado desenlace. A la exposición de Cristiano me refiero, lógicamente (¿no tenías otro día, majete?).

Y en la información deportiva centrada en ajedrez, me encuentro varias paradojas. Una de ellas que, dentro del ajedrez, y a pesar de ser un deporte minoritario, podemos ver también periodistas al estilo Lama o Pedrerol, promoviendo gratuitamente sucesos no descritos en el Campeonato Mundial con el fin de conseguir “las nuevas botas de Cristiano” aunque no existan, cual película porno barata con título gracioso (seguramente con rima) que hace referencia a una película famosa pero que en el fondo da lo mismo, pues todas las películas de este género acaban siendo iguales, y nadie llega al final: ves las botas y te vas. En la película porno, hasta te las pones y todo.

Por otro, encontramos un mundo totalmente acomplejado a nivel de periodismo. He dicho periodismo, el de verdad, no lo descrito anteriormente. Los consumidores de periodismo de ajedrez, obcecados en el uso totalmente abusivo y desproporcionado de las nuevas tecnologías, exigen valoraciones constantes con módulos. Un análisis técnico que consideran exquisito por darle a un botón de un programa de análisis de ajedrez y que indique, de forma claramente subjetiva, qué jugador está mejor en ese momento, cual manual de la verdad que en realidad no existe, ya que si fuera así el ajedrez estaría refutado, y no es el caso. Todo lo que no lleve un análisis técnico con módulos es, para éste consumidor, pobre y falto de contenido, en líneas generales. Curioso ver como éste mismo lector, en el mundo del fútbol, reacciona de forma muy diferente: se cree cualquier análisis que reciba en ese momento, sin importar su procedencia.

Un ejemplo que clarifica la situación: un amigo, aficionado al ajedrez y al fútbol, criticó uno de los artículos que hice para VAVEL Ajedrez por considerarlo “pobre de análisis técnico”. Acto seguido, criticó un partido de mi equipo de fútbol, que vi en directo, en el campo, porque según leyó en la retransmisión en directo de otro medio, “jugó peor que su rival aunque ganó, faltándole intensidad en ataque, y nadie diría que es el líder de Segunda División”, algo radicalmente diferente a lo que noté en el campo, salvo ciertas fases del choque. Esa misma persona que exigía un análisis técnico que le acerque a una verdad más profunda en el Mundial de Ajedrez, fue incapaz de ver las estadísticas, y ver que el Levante, mi equipo, en ese partido realizó 10 disparos más que su rival, tres veces más disparos a puerta, cinco veces más saques de esquina y que no encajó ningún gol. Y no he dicho que jugó mejor o peor que el rival, ese juicio se lo dejo al lector, (y no con lo leído en este artículo, donde falta mucha información), únicamente digo lo que sucedió y con esos datos, me cuesta creerlo en caso de no haber visto el partido. Fue incapaz de exigir un análisis técnico y profundo en el partido, quedándose con una carnaza requemada y sin sabor. Y no es, por desgracia, un ejemplo aislado. Ni las estadísticas ni el módulo son un manual de la verdad. Pero criticar algo por falta de análisis técnico al tiempo que acepto como verdad una opinión tan subjetiva es, cuanto menos, discutible, y una evidencia de doble rasero.

Finalmente, otra crítica que me he encontrado es la falta de análisis de Grandes Maestros y expertos del ajedrez. Es algo similar a lo que sucede con el módulo, pues solicitar una opinión experta es dar, en definitiva, credibilidad a una opinión con el aval de la experiencia y sabiduría. La información técnica está bien, es un gran complemento, por no es ni mucho menos la base la información. Nunca hay que olvidar que explicar lo sucedido sin opinar, da luz verde a que el lector piense, opine y valore sobre lo sucedido. Sin información no hay análisis técnico y el análisis técnico, no es más que un complemento a la información: los grandes jugadores no son siempre periodistas aunque sí pueden aportar análisis técnicos, ni los periodistas son siempre grandes jugadores pero sí están capacitados para informar correctamente de lo sucedido. En un deporte minoritario como el ajedrez, donde las variedades de noticias brillan por su ausencia, artículos sin análisis técnico pueden ayudar a crear y enriquecer la pluralidad de opiniones y con ello, por qué no, gente que quiera debatir y aportar su punto de vista, creando más contenido y dando más notoriedad. El punto de vista muy técnico, además, corre el riesgo de ser muy exclusivo. Aunque las comparaciones son odiosas, ¿quién imagina (o peor, exige) a Guardiola que haga público su método de entrenamiento?. Aquí, en el fútbol, sí es comprensible que no se haga, ¿no?. Malditos complejos... 

Periodistas y consumidores de información deportiva tenemos el poder en nuestras manos. Vale, es más cómodo no hacer nada, y mientras encontramos artículos con títulos como éste, miles de consumidores no dejen de entrar y entrar movidos por el morbo que produce saber cómo serán las nuevas botas de Cristiano. ¿Pero qué pasaría si de repente nadie entra en artículos así?. Sólo de pensarlo, merece la pena luchar.

Gracias CR7 por tus nuevas botas. Las de este artículo. Las que espero que cada lector se lleve puestas, con todo lo bueno y lo malo. Con sus cuadrados blancos y negros.

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