Análisis Deportivo-Alavés: El Dépor jugó contra viento y marea y terminó hundiéndose
Análisis Deportivo-Alavés: El Depor jugó contra viento y marea y terminó hundiéndose | Imagen: EFE

El Deportivo de la Coruña afrontaba su encuentro de la vigesimosegunda jornada de liga contra el Alavés. Con el objetivo primordial de sumar los tres puntos y romper así la racha de malos resultados que le acompaña. Tres derrotas consecutivas y seis encuentros sin conocer la victoria agravan mucho la situación del equipo coruñés y en especial, la de su técnico, Gaizka Garitano.

El once ideado por Gaizka Garitano para afrontar este partido tenia algunos cambios respecto a jornadas anteriores. Éste estaba formado por Lux; Juanfran, Albentosa, Sidnei, Luisinho; Borges, Guilherme; Kakuta, Çolak, Bruno Gama; Andone.El primer cambio notable se encuentra en la portería. Lux volvía a la titularidad por primera vez desde octubre. Albentosa y Luisinho entraban a formar parte de la zaga con el objetivo de ganar contundencia y juego aéreo con Albentosa y verticalidad en banda izquierda con el luso. Por último y el más discutido por la afición, la suplencia de Carles Gil y la titularidad de Gama.

Una primera parte casi perfecta

Tras los últimos encuentros, donde el Deportivo mostró una actitud apática y muy lejos de la intensidad necesaria en los primeros minutos, era necesario dar una buena imagen en Riazor de equipo intenso y difícil de vencer. Y así fue. El Dépor realizó una de las mejores primeras partes de la temporada. Encerrando al Alavés en su campo y creando un gran número de ocasiones de gol. Kakuta tuvo un par, una de ellas se estrelló en el larguero. Juanfran y Sidnei también tuvieron dos ocasiones clarísimas y Andone, todo y no jugar su mejor partido, tuvo alguna ocasión que pudo terminar en gol. Por el otro lado, el Alavés solo dispuso de una jugada en la que Deyverson no supo transformar un uno para uno con Lux.

El penalti fue matador

En la segunda parte disminuyó el nivel de juego del Dépor. Pasó a ser un partido más atascado y mucho mas físico dónde lo único destacable fue, una vez más, Emre Çolak. Y es que ya son habituales los recitales del mago turco cada partido en Riazor. El partido da un vuelco total cuando en el minuto 68, el colegiado Jaime Latre señaló un penalti más que riguroso a favor del Alavés. Manu García, el capitán del equipo de Vitoria, fue el encargado de transformar la pena máxima y de agravar la crisis del Deportivo. A partir de ahí, en los últimos 20 minutos el conjunto coruñés tiró más de casta que de cabeza y transmitió a la grada una sensación de ansiedad e impotencia que hacía tiempo que no tenían.

Riazor crítico y soberano

Al finalizar el encuentro, la afición no dudo en transmitir su sensación de decepción con el equipo en forma de pitada. Algunos pesos pesados del vestuario como Juanfran, Lux, Albentosa o Andone se quedaron en el rectángulo de juego aguantando el chaparrón. Los pitos podrían identificarse más con la sensación de impotencia ante los malos resultados que a una sensación de decepción con el juego del equipo. El problema es bien sencillo, el equipo juega bien, domina, crea ocasiones, lucha, pero el resultado últimamente es el mismo, no logra la victoria.

Gaizka Garitano en la rueda de prensa después del encuentro
Gaizka Garitano en la rueda de prensa después del encuentro  | Imagen: RC Deportivo

Gaizka Garitano, el gran damnificado

Salvando el mes de diciembre, donde el equipo cosechó unos muy buenos resultados, la figura del técnico vasco ha estado en continua discusión. Desde aterrizar el pasado mes de julio en A Coruña, Garitano no ha conseguido nunca agradar a la mayoría de la afición herculina. Todo y que el equipo juega bien, no logra resultados. Eso en el fútbol moderno, es peligroso. Gaizka Garitano cuenta con dos grandes bazas a su favor: la confianza de la junta directiva y la unión del técnico vasco con el vestuario. Estas dos, hacen que a día de hoy, Garitano siga siendo el entrenador del Deportivo. Eso sí, deberá afrontar el encuentro ante el Leganés como una especie de "ultimátum", solo le sirve ganar.

Butarque, una final

El próximo sábado el Deportivo tiene una auténtica final en Butarque. Se enfrenta al Leganés, un rival directo por el objetivo de la permanencia en primera y que está un punto por detrás. Ambos buscarán los tres puntos para tomar oxígeno y alejarse de la zona roja de la tabla. Partido de tensión y presión a niveles altos y no apto para cardíacos. Donde el Dépor de Gaizka deberá mostrar su mejor versión para lograr los tres puntos y poner fin a la mala racha de resultados que le acompaña. La afición no fallará a la cita y un gran número de peñas acudirán a animar al equipo.

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