Roque Mesa y la luz del fútbol
Foto: Laura Santana / VAVEL

Habitualmente todo el mundo recurre a referentes como Xavi, Pirlo, Andrés Iniesta, Modric, Kroos, Verrati, Isco, futbolistas tremendamente imaginativos que sin necesidad de un físico espectacular, hicieron historia, la hacen o la harán, para preservar un modelo de juego ciertamente atractivo para el espectador. Futbolistas que son metrónomos de sus equipos, estrellas consagradas que compiten al máximo nivel; pero resulta francamente esperanzador el hecho de comprobar que existen otros jugadores que prácticamente sin hacer ruido ni levantar la voz hacen de su oficio un arte noble y estéticamente bello. Roque Mesa no posee el nombre de ninguno de ellos, es más nunca fue considerado un mediocentro puro, todo aquel que le recordaba lo hacía como mediapunta, como un futbolista con mayor incidencia de tres cuartos de cancha hacia adelante. Un futbolista que para llegar a la cima no lo tuvo nada sencillo, pues desde que con dieciocho años asumió la responsabilidad de convertirse en profesional, superó numerosas vicisitudes y cesiones. Afortunadamente el tiempo acabó haciéndole hueco en su hábitat natural, que no es otro que el de la memoria de esas Islas que desbordan belleza y un sentido muy especialmente elegante para el buen juego, muy arraigado en la memoria de los pueblos y los entrenadores del fútbol base canario.

Foto: Nando Martínez / VAVEL
Foto: Nando Martínez / VAVEL

Hoy Roque Mesa es un futbolista feliz, pues transmite que puede seguir haciendo en un campo de fútbol todo lo que aprendió y amó durante su infancia. Pero para desempeñar el rol que ha asumido en la actualidad fue decisiva la llegada de Quique Setién y su concepción del fútbol. Por las condiciones del jugador teldense, el técnico intuyó que podía hacer un buen papel en los inicios de la jugada y para nada se equivocó en su elección. De hecho Roque Mesa entendió a la perfección la idea de su entrenador, mostrando además de unas condiciones naturales para el puesto, una sintonía y la suficiente inteligencia como para desarrollarla con una excepcional solvencia sobre el terreno de juego. Quique tan solo tuvo que corregir y dar las indicaciones necesarias como para que Roque encontrara su lugar en el mundo del fútbol en este caso y, las nociones tácticas necesarias como para convertirse en una referencia en la distribución del juego de la UD. Las Palmas.  

Con pinta de jugador antiguo, calzonas altas, la camiseta metida por dentro del pantalón, estatura menuda (1,72 m) y bigote de los años veinte tipo Errol Flynn (cuya existencia guarda un secreto al parecer vinculado a una apuesta con su mujer sobre la posible realización de un sueño con una futura llamada de Lopetegui), su contemplación traslada al espectador a otro tiempo. El caso de Roque Mesa es el de uno de esos futbolistas sobre los que merece la pena detenerse a contemplar y analizar. Puede que a sus 27 años muchos consideren que a este futbolista la oportunidad le ha llegado demasiado tarde, pero solo por el hecho de que transmite que disfruta, se divierte jugando al fútbol desarrollando la citada filosofía, resulta del todo injusto no valorar en su verdadera medida la evolución y realización de un jugador que en plena madurez tiene poco ya que demostrar, pero mucho que dar a todo aquel que aprecie el buen juego.

La luz del fútbol

Roque Mesa | Fotomontaje: Anxo Rei - VAVEL
Roque Mesa | Fotomontaje: Anxo Rei - VAVEL

De todo ello se desprende que Roque Mesa es el canalizador, el que mejor interpreta la situación, las necesidades del equipo en cada momento. Al verle jugar se aprende a tratar magníficamente el balón, a ubicarse fantásticamente sobre el terreno de juego con la intención de ofrecer en todo momento una posible salida tanto a la jugada como al resto de sus compañeros. Roque es el centro neurálgico del juego de un modesto pero histórico club del fútbol español que ha apostado por una atractiva manera de jugar. Constituye uno de los pilares fundamentales de un equipo, que con unos objetivos mucho más humildes a los de otros clubes con presupuestos multimillonarios, es valiente y ofensivo en su propuesta. Es cierto que los rivales ya han identificado a Roque Mesa como el gran generador de juego y salida del balón de su equipo, por lo que ha sido sometido a marcajes especiales que han provocado ligeras modificaciones en su posición. Siendo así, Roque Mesa jamás ha dejado de ofrecerse, de ubicarse entre centrales para pedir el balón y ser cada vez más inteligente para interpretar lo que precisa el partido en cada momento.

Por todo ello siendo muy sencillo agasajar con todo tipo de elogios a aquellos grandes futbolistas ofensivos y generadores de juego que todo el mundo conoce, resulta mucho más gratificante resaltar el crecimiento, la calidad y la inteligencia de este jugador que con cinco años soñó con ser futbolista en la Garita. Aquel lugar en el que gastó sus zapatillas en los enfrentamientos entre la Garita Alta y la Garita Baja.  La competitividad sana de unos chavales que disfrutaban jugando al gol, los de puro barrio; Roque era de la Garita Alta, pero en los torneos de verano era ‘fichado’ por la Garita Baja para jugar contra equipos que venían de fuera. Toda aquella enseñanza se respira en ese fútbol alegre que desprende, hoy escoltado por Montoro y Vicente Gómez, ya sea jugando como medio centro único o como interior, cada vez que entra en contacto con la pelota la jugada cobra brillo de inmediato. No en vano es de esos jugadores capaces de calibrar a la perfección el tempo que requiere la jugada, cuándo hay que hacer una conducción rápida, jugar a más toques o menos toques. Por ello destaca sobremanera tanto en el proceso de elaboración, como en los metros decisivos en los que hay que cambiar el ritmo y dar el último pase.

Dándose todo este cúmulo de circunstancias no fue de extrañar que Monchi y su equipo de trabajo lo eligieran como uno de los futbolistas más interesantes del mercado. De hecho el pasado verano estuvo prácticamente fichado por el Sevilla, pero la concatenación de una serie de hechos sobre su valoración económica, sumada a lesiones de algunos compañeros, echaron abajo la operación. Resulta ciertamente atractiva la forma de jugar de la Unión Deportiva Las Palmas, la capacidad de riesgo de su fútbol asociativo y, especialmente llamativa la aportación de Roque Mesa. Un pequeño gran jugador que por momentos hace paliar al aficionado la inmensa añoranza que siente por la ausencia en la competición al máximo nivel de futbolistas como Pirlo o Xavi. Puede parecer demasiado osada la comparación, pero los fundamentos futbolísticos son los mismos, pues Roque Mesa es esa luz del fútbol un tanto apagada en los últimos tiempos, el tipo que abre el libro por la página que necesita el juego y aquel que hace cobrar sentido a una idea con la que el fútbol español consiguió los mayores éxitos de toda su historia.

 

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