Isco, sin oportunidades aquí, ahora estrella del Madrid
Isco celebrando la supercopa de Europa. | Foto: Real Madrid CF

Corría el año 2.006 cuando Francisco Román Alarcón "Isco", un adolescente de 14 años llegaba al Valencia CF para iniciar su carrera en un equipo profesional. En 2.009, con 17 años, subía con el equipo filial y disputaba sus primeros minutos con el Valencia Mestalla en la Segunda División B, en una temporada donde el filial descendió a Tercera División. Tan solo un año después, se consolidó como una pieza fundamental en la plantilla, junto a su compañero Paco Alcácer, al conseguir ascender de nuevo a Segunda B.

Con las cifras encima de la mesa y el increíble potencial del joven malagueño, Emery, entrenador del primer equipo en ese momento, le concedió la oportunidad de debutar con el primer equipo en un partido de Copa frente al Logroñés, donde no defraudo, anotando dos goles en la victoria valencianista. Finalmente, esa temporada jugó en siete partidos en los que tan solo disputó 200 minutos.

Al finalizar la temporada, el mediapunta demandaba una serie de condiciones para tener más protagonismo, pero que fueron rechazadas, ya que Emery argumentó que no estaba listo para dar un salto al primer equipo. Isco no veía convencido al Valencia de subirle al primer equipo y la directiva quería cederlo a un club de segunda para que rodara, así que al llegar una oferta de traspaso del Málaga, su equipo de toda la vida, la aceptó sin pensarlo dos veces.

En julio de 2.011 el Málaga CF se hace con sus servicios tras pagar los seis millones de cláusula de rescisión y se demuestra la valía de un jugador como él en la Primera División, dónde en su primera temporada llegó a disputar 32 partidos en los que anotó cinco goles y dio cuatro asistencias, además de ser el jugador revelación de la liga, ayudando a clasificarse al Málaga para la Champions League por primera vez en su historia. Al año siguiente, entre las diversas competiciones llego a jugar 49 partidos, en los que anotó 12 goles y seis asistencias.

Ya en 2.013, tras dos años fantásticos en el Málaga CF, los mejores clubs europeos centraron las miradas en él. Y finalmente, desembarco en el Real Madrid a principios de julio por 30 millones de euros. En su primer año en el conjunto de Chamartín anotó 11 goles e hizo ocho asistencias en 53 partidos. En la segunda jugó el mismo número de encuentros, pero en esta bajo su faceta goleadora hasta seis goles, pero subió en el aspecto colectivo con 13 asistencias. Ya en la tercera bajo el número de partidos jugados a 43, en los que bajo sus números a tres goles y 10 asistencias. En esta última, tras una gran lucha por entrar en el once de Zizou, jugó 42 partidos, en los que se vio otra vez a Iscomanía, con 11 goles y 9 asistencias. Y en la actual campaña, con dos partidos jugados, lleva ya un gol y una asistencia, lo que le puede abrir muchas puertas de cara a la titularidad.

Lo que queda claro es que Isco es ahora una estrella en el Real Madrid, ha aguantado la pose cuando no ha tenido minutos y se ha reivindicado en el campo, demostrando que es el mejor con el balón, que puede hacer magia en cualquier situación y hace disfrutar al espectador con sus ideas, con sus controles, regates, pases… no hay muchos jugadores con ese talento o capaces de utilizarlo tan bien. Fue fundamental en la temporada pasada, anotando goles que daban tres puntos más para seguir al acecho por la liga. Si bien Emery no le dio minutos, Zizou ya sabe cómo tener contento al malagueño, que apunta a la titularidad ante el Valencia en el Bernabéu, un equipo al que tiene muchas ganas por cortar sus alas para crecer. 

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