Ernesto Valverde, el intervencionista
Ernesto Valverde, el intervencionista

Cuando Ernesto "el Txingurri" Valverde aterrizó a la Ciudad Condal, la mayoría de culés imaginaron a un técnico pausado y tranquilo y no demasiado intervencionista. Todos pensaban que seguiría con el legado de Luis Enrique añadiendo algún que otro matiz, pero sin realizar demasiadas variaciones. Y, seguramente, obligado debido a la marcha de Neymar Jr entre otras cosas, estamos viendo todo lo contrario, Valverde está siendo un entrenador muy intervencionista.

Nuevos Matices

La gira por los Estados Unidos, aún con el tridente encabezando al equipo, generó muy buenas sensaciones a los aficionados, con tres victorias en los tres partidos, contando el Clásico de Miami.  En esta gira, Valverde introdujo nuevos matices que quiere imponer al juego azulgrana. Eso sí, en los tres partidos disputados, el sistema de juego se mantuvo intocable. Es decir, el 4-3-3 fue el único sistema utilizado.

Pese a eso, se vieron muchas cosas nuevas. En la mayoría de los equipos de Valverde, sobretodo en el Athletic Club, una de las consignas más claras era la alta presión a sus rivales y desde el arranque, ya la ha implantado al juego azulgrana. También se vio a un tridente jugar mucho por dentro, priorizando el juego interior, dejando así los carriles para los laterales. Y por último, Valverde quiso que todas las líneas del equipo se mantuvieran juntas, por lo tanto, que todo el equipo jugara en bloque.

La marcha de Neymar, impulsora del intervencionismo de Valverde

Con el tridente al completo, Valverde añadió matices y variantes, pero mantuvo el sistema y se vio un Barça con muchas semejanzas al de Luis Enrique. La marcha de Neymar sacudió a todo el equipo y evidentemente, a los planes de Valverde. El mismo lo reveló: "La marcha de Neymar ha cambiado el guion que tenía cuando llegué"

Por lo tanto, con la marcha de una pieza del tridente, Valverde tuvo que remodelar los planes que tenía en mente y a partir de ahí, apareció el intervencionismo del Txingurri, para intentar solucionar las lagunas del equipo.

La ida de la Supercopa de España

El primer partido oficial de la temporada para el Barça de Valverde era, ni más ni menos, que contra el Real Madrid en la final de la Supercopa Española. En este primer enfrentamiento, decidió mantener el 4-3-3 habitual y en vez de Neymar, ya desvinculado del club, colocó a Gerard Deulofeu para acompañar a Luis Suárez y a Leo Messi.

En este partido, el equipo jugó bien en muchos tramos, pero el desafortunado gol en propia meta de Piqué y la pegada de los merengues, decantó el partido y la eliminatoria e hizo preocupar al barcelonismo.

La vuelta, hora de intervenir

Tras el 1-3 ante el Real Madrid, los azulgranas llegaban al coliseo blanco prácticamente sin opciones al título, pero al menos, la afición quería que el equipo responderían y diera la cara.

Ante la obligación de marcar tres goles como mínimo, Valverde intervino y quiso arriesgar con un sorprendente 3-5-2. Con este sistema, el Txingurri quiso poblar el medio del campo con cinco jugadores, pero ni el equipo dominó, ni se mostró fuerte en defensa. En la segunda parte, cambió a un 4-4-2, pero el partido ya estaba decantado y el equipo tampoco tuvo suerte de cara a puerta.

La prueba salió mal, pero destacó el atrevimiento de Valverde y sus ganas de mejorar lo que no funciona.

El debut liguero

El debut en Liga fue ante el Betis, un rival aún en construcción. El conjunto azulgrana salió al campo con un 4-2-3-1, que volvió a sorprender. El 3-5-2 no convenció en absoluto y Valverde decidió apostar por este 4-2-3-1 que, en Can Barça es un sistema totalmente desconocido, pero que Ernesto conoce a la perfección, ya que lo ha utilizado en todos sus equipos, como el Athletic o el Olympiakos.

Esta vez, la lesión de Luis Suárez le obligó, de alguna manera, a probar este nuevo esquema, que devolvía a Messi a la posición de falso 9 que tanto conoce. Y por detrás suyo estuvo Sergi Roberto, que fue clave en la presión del equipo y conectó muy bien con Messi.

Este sistema, ha sido el que, hasta la fecha, más ha convencido. Se verá si con la llegada de Dembélé y la vuelta de Suárez tras el período de lesión, se implanta este sistema. Eso sí, cabe destacar que, los otros dos sistemas utilizados, fueron ante el Real Madrid y este 4-2-3-1, utilizado ante el Real Betis que es un rival claramente inferior.

En Mendizorroza vuelve el 4-3-3

Este sábado ante el Alavés, Valverde volvió al típico 4-3-3 para afrontar el segundo partido liguero. Eso sí, siguió con las probaturas, esta vez, colocando a Sergi Roberto de lateral y a Aleix Vidal de extremo, su posición natural.

El equipo se mostró espeso ante un Alavés muy defensivo que, con un 4-5-1, pobló mucho el centro del campo para evitar que los de arriba recibieran con comodidad. Lo consiguió y al Barça le costó abrir la lata, pero dos apariciones de Leo Messi, le dieron la victoria al conjunto azulgrana.

 

Lo fácil para Valverde sería mantener el clásico 4-3-3, que el año pasado ya dio señales de estar desgastándose, y confiar solamente en las apariciones de Leo Messi, pero Valverde es valiente y está demostrando su intervencionismo que tanto se destaca. No tiene miedo a las pruebas y seguro que su libreta está llena de mil y una variantes.

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