La magia de Asensio no bastó
Soler y Asensio / Foto: Daniel Nieto (VAVEL)

El Real Madrid ha empatado ante el Valencia (2-2) en el Santiago Bernabéu durante la segunda jornada de la Liga. Un duelo durísimo y bastante tenso, sobre todo en la segunda parte. 

Era la noche blanca, la noche en la que los capitanes Sergio Ramos y Marcelo recibirían el trofeo de las 33 Ligas arropados por las gradas merengues, después estos dos y CR7 ofrecerían a la afición la Supercopa de Europa, la de España y el título de Liga. Desafortunadamente para ellos la fiesta no pudo continuar. 

Alineación atrevida la de Zinedine Zidane con Casemiro de central por las ausencias de Varane y Ramos, cuyo papel tuvo que ser cubierto por el resto de centrocampistas y Asensio como titular esta noche en el Bernabéu, con un Real Madrid rebosante de calidad a pesar de las bajas. Nada más comenzar el encuentro, en los primeros cuatro minutos de partido, los madridistas ya eran los claros dominantes de la noche. Donde también el equipo ché ha tenido una oportunidad clave de estrenar el marcador que evitó Keylor. Poco después, Carlos Soler intentó atravesar la puerta de Navas pero Modric robó el balón. Lo que empezó siendo un encuentro en el que el Valencia llegaba al área con ganas de morder, cambió de rol con el golazo de Asensio en el minuto 9, tras una cabalgada, apuntó y la colocó donde quiso.  Dinamita pura. Justo después intentó Marcelo pero se desvió arriba. En el 16 volvió a centrar el balear sirviéndosela a Benzema cuyo remate de cabeza no llegó. Situación que aprovechó Soler, que seguía con hambre de gol y en el minuto 17 tras una magnífica jugada quiso que los de Marcelino empataran el partido.

Un duelo al más puro estilo del lejano oeste, en el que Asensio ha imperado sobre todos los demás, contra un Valencia fuerte, ágil, luchador y persistente. Un empate que cualquiera de los dos equipos podría haber roto de no haber fallado en tantas oportunidades, aunque hay que reconocer que los blancos han dejado escapar muchas más. Pero de nada sirve lamentarse. 

Asensio, en su primer partido como titular volvió a dejar al público con la boca abierta. Volvió a hacer magia en el Bernabéu y volvió a colocarse el cartel de héroe absoluto. Muchas ocasiones de gol para el equipo blanco. Muchas llegadas al área con garra y hambre, aunque muy pocas terminaron en gol, Benzema lo intentó en cuatro o cinco ocasiones pero la pelota siempre se desvió fuera (por lo que se llevó una buena pitada de la afición merengue). No fue su noche. Un empate en un grandísimo duelo en el que tanto el Real Madrid como el Valencia han demostrado mucha calidad, coordinación y confianza, (aunque la defensa madridista ha flojeado un poco), con muchas llegadas al área por ambas partes y con muchas ocasiones de gol (donde no hubo suerte ni en las más claras), si destacaron además todos los protagonistas de Marcelino, que han sido canteranos (Gayá desbordó por banda a Carvajal gracias a la llegada atrás de Toni Lato, y el del filial se encargó de servir un centro lateral a Carlos Soler, dispuesto a resolver con frialdad). 

Al comienzo de la segunda parte, Zidane se vio obligado a cambiar a Isco por unas molestias estomacales, el propio jugador fue quien lo comunicó. Sin mucho más que destacar del malagueño. Aunque al principio el control parecía ser de los pupilos de Zidane, el Valencia fue a por todas y volvió a sacar las uñas (incluso los dientes). El Bernabéu estaba completamente desatado. Poco a poco, la defensa merengue fue cargándose de tarjetas y las llegadas de los che se sucedieron. Mucho esfuerzo para un Madrid que falló demasiadas oportunidades y vio como en el minuto 77, un gol de Kondogbia puso al Valencia por delante. Pero con esfuerzo y coraje volvió a darlo todo Marco Asensio, empatando el partido en el minuto 83 y brillando con luz propia. El Bernabéu volvió a caer rendido a sus pies, pero no bastó. Cuatro minutos de añadido en los que tanto Real Madrid como Valencia casi saborean la gloria en un mano a mano que quedó finalmente en tablas. 

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