Los rojiblancos muestran su superioridad en el Pizjuán
Foto: La Liga

Hoy el Estadio Ramón Sánchez Pizjuán acogió al primer equipo andaluz en pisar territorio sevillista, el Málaga. Una tarde un tanto calurosa en la capital donde dos conjuntos tenían mucho que decirse en el terreno de juego y es que la afición azulona y la rojiblanca llevan tras de sí una gran rivalidad durante toda su historia.

Más goles y menos fuera de juego

El colegiado Trujillo Suárez dio el pitido inicial de un encuentro que comenzó con una primera jugada de peligro por parte del conjunto local que finalmente no terminó en nada. Posteriormente llegaron otras pero todas fuera de juego, la desesperación de la grada y de los jugadores era demasiada, estaban viendo a su equipo llegar una y otra vez pero la correcta alineación a la hora del ataque no se llevaba a cabo.

Sin embargo en estos 45 minutos también encontrábamos la cara opuesta, un Málaga que daba todo de sí pero que no conseguía ningún resultado, tan solo estaba en el terreno de juego defendiendo la portería de su guardameta una y otra vez. Los de Michel González siempre se topaban con la gran defensa del Sevilla, en la que destacaba Mercado, Kjaer y Lenglet, a la hora de finalizar su ataque.

Era un continuo acoso de los de Berizzo, una de sus jugadas estrellas fue llevada a cabo por Mercado que nuevamente volvió a ser fuera de juego. Un minuto más tarde volvieron a la carga los del Pizjuán con una jugada que Correa comenzó con un pase esplendido hacia Muriel, finalmente el colombiano golpeó muy fuerte en el lateral de la red

Los malagueños no iban a más y los rojiblancos no sabían sacarle partido a sus numerosas ocasiones, uno porque eran fuera de juego y dos porque se iban rozando la portería, el gol no quería entrar. El juego del Sevilla trascurría por la bandas aunque los centros se fueran un poco pasados o no dieran sus frutos de cara a gol.

Los azules no destacan mucho en el Pizjuán y es que jugador por jugador del conjunto sevillano no dejan respirar a los delanteros del equipo malagueño, sus tiros no acaban en nada más que en un pequeño susto, estos se ven un poco perdidos y sin tener las ideas muy claras en un partido en el que se lo juegan todo.

La fuerza de los de Nervión

El segundo tiempo comenzó y nuevamente el esférico era para los de Berizzo, se notó que estaban en su campo y sentían el apoyo de su afición. Su posesión era larga pero sus ataques eran nulos de cara a gol. Se vivió un momento en el que los del Pizjuán tenían una formación ofensiva y el Málaga una defensiva, los de Michel están totalmente posicionados atrás.

La posesión no fue de los locales todo el tiempo, el equipo boquerón se estaba cansando de volver a repetir la pesadilla de la derrota por ello sus jugadores comenzaron a tirarse arriba y a ocupar poco a poco el área de David Soria. El conjunto azulón recuperó el rumbo y se posicionó para llevarse el encuentro a su terreno.

La felicidad les duró muy poco ya que el árbitro pitó penalti tras una jugada en la que Correa intentó sacar su pierna izquierda para rematar y el defensa rudo intentó pararla. No se tardó mucho en decidir quién lo tiraría, el recién entrado en el campo, Banega, se hizo con el esférico para lanzar la pena máxima, su disparo bajo a la izquierda del guardameta hizo que subiera al marcador el 1-0 en el minuto 69 de partido. La acción y el equipo estaban en su máximo apogeo ya que otra victoria en casa era clave.

Un minuto después el Málaga iba a sufrir otro mazazo desgarrador, todo formado por el delantero colombiano, Luis Muriel, que tras una espléndida jugada de velocidad se acabó introduciendo en el área rival con un disparo tan rápido que ni si quiera los defensas pudieron verlo, el conjunto de Nervión se ponía con 2-0.

Los de Michel en vez de agachar la cabeza y rendirse sacaron toda la fuerza y la rabia que llevaban acumulando desde el primer partido de Liga y afrontaron con valentía la situación. Poco a poco se iban encontrando con más oportunidades pero no las afrontaban de forma correcta, por una parte Soria no dejaba que ningún balón se introdujese en su portería y por otra el Málaga no daba con la clave de la jugada estrella.

El pitido final terminó con un Málaga desgarrado por otra derrota en el Pizjuán y un Sevilla que nuevamente vuelve a ver la victoria tras perder la semana pasada contra el Atlético de Madrid en el Wanda.

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