De Biasi, de reinar en Elbasan a buscar la conquista de Mendizorrotza
De Biasi celebra la única victoria lograda en la Eurocopa  |  Fotografía: UEFA.com

Cuando en otoño de 2011 Gianni De Biasi recibió una llamada de trabajo para convertirse en seleccionar por primera vez en su carrera, llevaba año y medio sin entrenar después de una poco fructífera etapa en el Udinese. Al descrubrir que el interés era de Albania, estuvo cerca de ni presentarse a la selección final.

En junio de 2017, más de cinco años después de dar el sí, dirigió su último duelo a la Selección de Albania. En ese periodo ha entrenado 52 partidos, convirtiéndose en el entrenador con más partidos en la historia del combinado nacional. No sólo eso, sino que ha conseguido convertirse en un símbolo para un país que vuelve a creer en el futbol.

Su camino, sin embargo, no fue fácil. En diciembre de 2011 la Selección de Albania acababa de terminar una pobre fase de clasificación para la Eurocopa de 2012. Sólo Luxemburgo terminó por debajo de las águilas, que perdieron cinco de los diez partidos que disputaron. Una de esas derrotas llegó contra la propia Luxemburgo, que no ganaba un partido oficial desde hacía tres años. Esa Albania no transmitía ni juego ni mostraba estar motivada. Algo similar a lo que estaba ocurriendo en el Alavés al comienzo de la temporada.

"Les convencí de que algo imposible puede convertirse en posible si se persigue con la determinación y la ferocidad necesaria", decía De Biasi sobre su método en una entrevista a El País poco antes de la Eurocopa de 2012. La psicología y la motivación son dos elementos claves en el método del italiano, casi tanto como lo es la táctica. Y para que ese método funcionase, era clave conseguir jugadores implicados con la causa.

A golpe de click

Y no fue fácil, en gran parte debido a la violenta historia reciente del país. Enver Hoxha fue el dictador del Albania durante más de 40 años, entre 1944 y 1985. La dura represión política del régimen y el aislacionismo en el que vivía el país hicieron que muchos albaneses tuvieran que exiliarse. La guerra de Kosovo, a finales de los 90, también fue clave en ese éxodo. Y en los hijos de esos albaneses vio De Biasi la oportunidad de revitalizar la selección. Las cifras hablan por sí mismas. De los 38 jugadores que el italiano hizo debutar bajo su mandato, casi un tercio de ellos, 12, habían nacido en países extranjeros. La mayoría, 9, en Suiza. Además, otro nació en Alemania, otro en Grecia y otro en Noruega. Esos jugadores estaban allí, sólo había que buscarlos.

El proceso de selección tenía dos fases. La primera, la búsqueda en Internet de los jugadores. La segunda, si esa búsqueda era productiva, era viajar al país donde estuviera el jugador y convencerle de que Albania merecía la pena. "Les decía que si les apetecía hacer algo para su país, juntos podíamos hacer grandes cosas, más grandes de las que podía llegar a imaginarse y más grandes de lo que había hecho Albania en su historia", confesaba De Biasi. Así consiguio que muchos de esos jugadores que no se habían planteado Albania como una de sus opciones, aceptasen. Skhëlzen Gashi, Amir Abrashi o Taulant Xhaka, todos internacionales con las categorías inferiores de Suiza, fueron piezas claves en la clasificación para la Eurocopa de 2016. En total son 13 los jugadores que han debutado con De Biasi que han sido internacionales con otro países en categorías inferiores.

Taulant Xhaka debutó a los mandos de De Biasi  |  Fotografía: UEFA.com
Taulant Xhaka debutó a los mandos de De Biasi | Fotografía: UEFA.com

Un periodo brillante

De Biasi no logró clasificar a Albania para el Mundial de 2014. Acabó quinta en un grupo muy disputado, pero sembró la semilla de lo que sería los éxitos posteriores. En su primer partido con el Alavés se pudo ver una muestra de lo que fue su periplo con Albania. El italiano exige a sus jugadores que den el máximo en cada partido, además de que pongan mucho énfasis en la recuperación y rápida salida del balón. El capitán Lorik Cana es el mejor representante de esa filosofía.

Sin embargo, lo que ha sido clave en el hito albanés es la psicología que ha aplicado el preparador italiano. "Hay una cualidad fundamental: la empatía con el futbolista. Trabar una relación con cada uno de ellos, porque tu función es la de sacar el 110 por ciento de los chavales. Importa poco si juegas con un 4-3-3 o un 3-5-2. Eso viene luego. Lo más importante es hacer grupo, pensar todos con una misma cabeza. Y esa ha de ser la del entrenador, que es quien aporta la motivación y el equilibrio. A veces el egoísmo y la envidia matan al grupo. Y no tienes equipo si el grupo muere", decía en una entrevista a la revista Panenka poco antes de la Eurocopa.

Con esa filosofía puso en marcha De Biasi su proyecto final. Y lo hizo de la mejor manera posible, ganando en casa del máximo favorito del grupo: Portugal. En Aveiro, un solitario gol de Balaj en el 52 daba los tres puntos a Albania. El partido fue un vivo reflejo de lo que es el estilo de De Biasi. Portugal tuvo mucho más balón y ocasiones, pero la que tuvieron los albaneses la metieron. El gol llegó desde la banda, como tantos y tantos.

En la segunda jornada empataron en casa frente a Dinamarca, y en la tercera lograron uno de los resultados más simbólicos de toda la fase de clasificación. A su vez, fue el partido donde se produjo uno de los acontecimientos más violentos de toda la clase de clasificación. La relación entre Albania y Serbia es tensa desde hace décadas. El mayor punto de fricción es Kosovo, durante muchos años una región en disputa entre albaneses y serbios. Albaneses alegan que la mayor parte de la población de la región es de su etnia, mientras que los serbios se apoyan en el importante papel que ha tenido Kosovo en su historia. A todas luces se trataba de un partido de alto riesgo. Y así fue, todo por culpa de un dron. La pequeña aeronave comenzó a sobrevolar el estadio al borde del descanso. No saldría de la categoría de anécdota si no hubiera sido por lo que portaba el dron: la bandera de la Gran Albania, una región que incluía, entre otras regiones, Kosovo. Mitrovic, serbio, derribó el dron con la bandera, que rápidamente reclamaron los albaneses. El resultado, invasión de campo y agresión a varios jugadores visitantes. Como consecuencia, el partido de la vergüenza acabó con victoria administrativa a favor de Albania. "Fue una locura y además una locura predecible. Muchos de mis jugadores, kosovares, perdieron a familiares, asesinados por los serbios y enterrados en fosas comunes. Es tal la tensión que se percibe todavía hoy que cuando vi que nos había tocado Serbia en el sorteo pensé que habían cometido un grave error", decía De Biasi a El País.

Momento en el que Mitrovic derriba la bandera  |  Fotografía: Getty Images
Momento en el que Mitrovic derriba la bandera | Fotografía: Getty Images

En la cuarta jornada Albania derrotó a Armenia por 2-1, colocándose líder del grupo. Todos los partidos que Albania disputó en casa fueron en Elbasan en detrimento de Tirana. El estadio de la quinta ciudad más poblada del país, recientemente renovado, fue la fortaleza de los albaneses. Tras la disputa de su quinto partido, un empate a cero en Dinamarca, continuaban soñando con la clasificación. Quedaban tres jornadas para sellar el pase. El 7 de septiembre de 2015 Albania recibía a en casa a Portugal. Los de De Biasi aguantaron titánicamente hasta el 92, cuando Miguel Veloso silenció el Elbasan Arena. Un duro golpe para los albaneses. El golpe fue aún más duro en la penúltima jornada contra una Serbia con sed de venganza. El partido llegaba con 0-0 a los minutos finales. Albania, jugando en casa, buscó volcarse al ataque para llevarse la victoria, pero se encontró con dos zarpazos de Serbia. Los de De Biasi llegaban a la última jornada con la necesidad de ganar. Si lograban la victoria en Ereván, se metían en la Eurocopa. Con el pitido final, el marcador reflejaba un 0-3. Albania estaba en la Eurocopa. Los saltos de De Biasi el final del encuentro evidenciaban que el italiano ya era un albanés más.

Pequeño milagro

En la fase final del torneo De Biasi siguió aplicando la receta que tan buen resultado le había dado en la fase de clasificación. Un 4-3-3 en ataque que en defensa se transforma en un 4-5-1, con las líneas muy juntas. Con esa idea buscaba seguir haciendo historia, esta vez delante de todas las cámaras.

El debut era especial, pues era Suiza la primera que tendría que enfrentarse a los albaneses. Tan especial que dos hermanos, los Xhaka, se enfrentarían en ese encuentro, uno defendiendo los colores de Suiza y el otro de Albania. El helvético Schär, en el minuto cinco del encuentro, marcaba el único tanto del partido, que dejaba a Albania sin puntos tras la primera jornada. En la segunda jornada era la anfitriona Francia el rival de los de De Biasi. No fue hasta el descuento de la segunda parte cuando Francia, por medio de Griezmann, desequilibró el marcador. Minutos después Payet hacía el segundo.

En la tercera jornada, con opciones mínimas de clasificarse, Albania se enfrentaba contra el rival más débil, Rumanía. Corría el minuto 43 del encuentro cuando Armando Sadiku llevaba el éxtasis a todo el país. Asistencia de Memushaj desde la derecha que el delantero cabeceaba para batir a Pantilimon. 0-1 y primera victoria de la historia de Albania en una Eurocopa. La victoria llegaba, como no, desde la banda. La celebración de Sadiku, haciendo piña junto al banquillo, mostraba la culminación de un proyecto. Esos tres puntos en tres partidos no fueron suficientes para lograr la clasificación, pero Albania ya había derribado la puerta del fútbol internacional.

De una etapa gloriosa ¿a otra?

El periplo de Gianni De Biasi en Albania terminó el pasado 14 de junio de 2017, en plena fase de clasificación para el Mundial de 2018. En el momento en el que De Biasi dejó el cargo, se habían disputado seis de las diez jornadas, y Albania era tercera por detrás de las todopoderosas España e Italia, casi sin opciones de acudir al Mundial. La gesta debía esperar.

De Biasi dejaba el cargo después de casi seis años en el banquillo del Elbasan Arena. En esos seis años, más de 50 partidos que le han convertido en un albanés más. Hasta tal punto que ha logrado la nacionalidad albanesa, y ha recibido el título de doctor honoris causa por la Universidad de Tirana. Todo ello, por hacer de perfecto embajador de Albania, un país que le ha marcado profundamente. "Me ha devuelto el entusiasmo que tenía cuando empecé a entrenar", declaraba a El País.

Poco más de dos meses después de dejar el cargo De Biasi era nombrado entrenador del Deportivo Alavés, que antes de su llegada no había logrado ni puntos ni goles. El italiano, gracias a su psicología y capacidad de motivación, es experto en revertir este tipo de situaciones. O si no que pregunten en Albania. En su primer partido consiguió que el Alavés lograra su primera victoria de la temporada. Parece que tiene la clave.

De Biasi ya sabe lo que es ganar con el Alavés  |  Fotografía: LFP
De Biasi ya sabe lo que es ganar con el Alavés | Fotografía: La Liga
VAVEL Logo