Análisis del entrenador del Gimnàstic de Taragona: Antonio Rodríguez Saravia
Nàstic de Tarragona

Antonio Rodríguez Sarabia (Barcelona, 1971) más conocido como 'Rodri', empezó su etapa como entrenador del Nàstic de Tarragona el pasado mes de septiembre, tras la destitución de su colega Lluís Carreras, por el mal arranque de temporada del equipo granota, donde tan sólo se logró un punto y un gol a favor en el derbi de la Costa Dorada, que se saldó con empate a uno ante el Reus en la que fue la segunda jornada de liga.

A partir de esa fecha, 9 de septiembre, ‘Rodri’ cogió al equipo de la mano para sacarlo del farolillo rojo de la clasificación y alejarlo del frío y húmedo pozo de la Segunda División B y exactamente eso fue lo que ha conseguido: lograr catorce de los quince puntos que hoy en día suma el equipo catalán.

Conocedor de la forma que el Nàstic tiene de trabajar en los estamentos más bajos de su pirámide jerárquica, Antonio Rodríguez, hasta la fecha anteriormente mencionada, entrenador del filial, da el salto al primer equipo de manera provisional, pero es tras cosechar diez puntos de los quince primeros posibles, cuando la Junta Directiva del equipo de Tarragona le da el voto de confianza que cualquier entrenador debutante necesita, la prórroga de su contrato hasta final de temporada.

A pesar de eso, la dinámica del equipo granota hasta el pasado domingo en Valladolid (0-3) estaba algo decaída por la falta de gol (concretamente tres partidos sin ver puerta). Pero qué mejor que un ex delantero centro para saber cómo solucionar un problema de sequía. Qué importante es el hecho de haber sido jugador para ser un buen entrenador. Encontró a su apéndice en el campo, aunque bajo la condición de segundo delantero, por detrás del punta. Así es el fútbol, saber encontrar las soluciones para un problema de falta de gol, en donde la confianza es tan, tan relevante: se trata de Maikel Mesa.

Ante el Real Oviedo, el próximo domingo y de la mano de su 4-2-3-1 intentará que la falta de gol no vuelva a ser un problema y sobre todo, mejorar la dinámica que el Nàstic arrastra desde que llegó: encajar un gol por partido. Conscientes de que no es el peor promedio de la temporada, de hecho es el mismo que el de su rival, sí que es mejorable si el objetivo del equipo es sellar la permanencia cuanto antes.

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