Dicen que nunca se rinde...
La euforia llegó al Sánchez-Pizjuán | Foto: Fran Santiago

La noche comenzó en el Sánchez-Pizjuán con sabor de las grandes ocasiones. Veinte minutos antes del pitido inicial un espectáculo luminoso llenó el estadio, mediante pulseras que llevaban los aficionados. El ambiente era espectacular.

Una hora antes del partido había acabado el encuentro que enfrentaba a los otros dos componentes del grupo. El Spartak de Moscú pinchaba ante el Maribor esloveno empatando a 1. Este resultado dejaba un margen de error al Sevilla contra el Liverpool, dependiendo de él mismo en la última jornada pasase lo que pasase en Nervión. 

La primera en la frente

El Sevilla salía con el once de gala: Ben Yedder y Banega se presentaban como los directores de orquesta para la noche de Champions que se avecinaba. Y la ilusión no duró ni dos minutos.

En la primera ocasión del Liverpool, un córner botado por Coutinho al primer palo que prolongaba Wijnaldum, marcaba a placer Roberto Firmino. Un fallo de marcaje de Sarabia en el córner provocó que todo lo que se esperaba del partido se esfumase, de momento...

Pese al tempranero gol del Liverpool, el Sevilla no se achantó y plantó cara al conjunto Red. Nolito tuvo una ocasión clarísima que despejó Karius al poste en el minuto 19, y minutos más tarde otra de Ben Yedder que se fue rozando el palo del guardameta alemán. 

Dos ocasiones que pudieron dejar el marcador con 2-1 llevaron a una jugada idéntica a la del primer gol del conjunto inglés. Otro córner al primer palo que prolongaba el balón, en este caso Firmino, para que rematase Sadio Mané en plancha, no pudiendo hacer nada un Sergio Rico vendido. Otro fallo de marcaje, esta vez de Mercado, condenaron al Sevilla a un partido que no estaba previsto, dejando muy cuesta arriba el conseguir la victoria. 

El Sevilla intentó reponerse buscando acortar distancias antes del descanso, pero una contra de libro dejaba a Mané solo ante Rico. Lenglet corría tras Firmino, el otro jugador que iba en el contraataque, y buscó robarle el balón a Mané, dejando al brasileño solo a la espera del pase de la muerte. En lugar de hacer el pase, el extremo senegalés disparó a portería. Rico despejó el balón, que cayó en las botas de Firmino, empujándolo con la puerta vacía.

Una sustitución que lo cambió todo

La gente se marchaba del campo antes de que se llegase al final del primer tiempo. Un 0-3 dejaba muy tocado al equipo y a la afición, que había soñado con una noche histórica. Pues la iban a tener.

El técnico sevillista Eduardo Berizzo sorprendió sacando del césped a N'Zonzi y metiendo en su lugar a Franco "el Mudo" Vázquez. Banega retrasaba su posición junto a Pizarro y el italo-argentino se colocaba detrás de Ben Yedder. El conjunto sevillista salió en tromba a por el equipo de la ciudad de los Beatles, a por la épica. 

Solo seis minutos después de la reanudación, Ben Yedder remataba una falta al primer palo de forma parecida a los dos primeros goles del Liverpool que se colaba en la portería de Karius. 

Y nueve minutos más tarde, en el 60, Ben Yedder robaba un balón a Alberto Moreno en el área, el cual pisaba al franco-tunecino y lo dejaba caer: penalti a favor del Sevilla. El provocador del penalti sería el encargado de lanzarlo. Disparó a la izquierda de Karius y anotó el 2-3, pero el colegiado indicó repetir la pena máxima, Mercado había entrado en el área antes de tiempo. En el segundo intento desde los once metros, Ben Yedder lo lanzaba al lado contrario que el primero, batiendo al portero y poniendo el 2-3 en el marcador de manera definitiva. Con este gol, Wissam iguala a Luis Fabiano con 10 goles en la Champions.

Tras los primeros quince minutos de pura euforia, el partido se relajó y el Liverpool tuvo más ocasiones de aumentar la diferencia de goles, pero el partido aguantaría con la diferencia de un gol hasta el descuento. Se efectuaron los dos cambios restantes en los últimos veinte minutos: Muriel por Nolito y Correa por el bigoleador Ben Yedder.

Y en el 93...

Parecía que no llegaba. El cuarto árbitro señaló cuatro minutos de descuento y el Sevilla tocaba y tocaba, pero no se lograba la ocasión. Un córner a favor del equipo local en el 92 apuntaba a ser la última oportunidad de lograr la igualada. 

Sarabia sacó el saque de esquina y el balón tras un rebote se quedó muerto en el punto de penalti. El Conde, Guido Pizarro, fusilaba a Karius logrando el empate al más estilo Palop ante el Shaktar Donestk. El estadio estalló de júbilo con el empate, lanzando las pulseras del espectáculo previo al partido al terreno de juego. El argentino corrió a celebrarlo con su compatriota, Berizzo, el cual acababa de comunicar que tenía cáncer de próstata. 

El partido que estaba perdido acabó siendo una victoria sin serlo. Con este punto, el Sevilla se coloca segundo en el grupo E a un punto del Liverpool y a otro del tercero, el Spartak. Curiosamente, si en la última jornada existiese un empate a 9 puntos, el equipo inglés no se clasificaría para octavos de final. El Sevilla viajará a Eslovenia en la última jornada para depender de sí mismo ante el Maribor. 

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