Colorín colorado, este cuento se ha acabado
David Sánchez y Orfila al despeje del balón junto con Deulofeu

Disfrutar y honrad el escudo; eso era lo que rondaba en las cabezas de los jugadores del Real Murcia desde que pusieron un pie en Barcelona. Con la eliminatoria prácticamente sentenciada desde el encuentro de ida, los granas se presentaban en el Camp Nou con ilusión ya que era una experiencia única, la cual la mayoría no la había vivido nunca.

No solo se vieron rotaciones en el equipo azulgrana ya que Salmerón apostó por su "equipo B". El técnico murcianista dió la oportunidad a jugadores con pocos minutos donde los canteranos Melgar y Renato del Imperial fueron las principales novedades en el once pimentonero. Por el otro bando, Ernesto Valverde alineó un once muy parecido al de la ida en Nueva Condomina con variedad entre jugadores del primer equipo y canteranos formado por Piqué, Semedo, Alcácer, Oriol Busquets y Deulofeu entre otros.

El partido empezó como se esperaba. Con un Barça con el dominio total de la posesión y un Murcia echado demasiado atrás. Los azulgranas, que sabían lo que sufrió el Madrid ante el Fuenlabrada, no quiso correr los mismos sustos y salieron enchufados desde el primer minuto para anotar el primer tanto lo más pronto posible y dejar más sentenciada la eliminatoria. El Real Murcia estaba sólido atrás pero no conseguía pasar del centro del campo. Fue al cuarto de hora de juego cuando llegó un mal despeje de Fede Vega, que dejó el balón en una posición inmejorable para que Paco Alcácer marcara el primero del partido. Tras el gol, el Barcelona levantó el pie del acelerador y fue cuando el Real Murcia empezó a provocar tímidos acercamientos sobre la meta culé. El primer tiempo no tuvo mucho más de si. Simplemente sirvió para demostrar, un día más, que Llorente y Abel Molinero tienen un pie cada vez más fuera del club según avanzan las semanas. Ni en el mismo Camp Nou fueron capaces de demostrar lo que valen. 

Tras la reanudación, las sensaciones fueron similares a las del comienzo. Los de Valverde arrancaron intensos con ganas de anotar el segundo mientras que Salmerón mantenía su planteamiento defensivo. El punto de inflexión llegó tras el 2-0 de Piqué. A partir de ahí el Barça se convirtió en una auténtica apisonadora ante un Murcia que ya mostraba la bandera blanca. Aleix Vidal, Denis Suárez y Arnáiz cerraron el festival azulgrana en un partido donde hubo poco que destacar. 

El sueño copero del Real Murcia en este curso ha tocado a su fin. Ha sido una edicción muy emocionante donde ha devuelto al equipo pimentonero a uno de los grandes escenarios del fútbol español para enfrentarse a todo un rey de copas como lo es el Barcelona. Además, este cuento copero ha dejado una buena inyección económica y moral para un vestuario que deja de lado la Copa para centrarse en lo que verdaderamente importa: la liga. Por delante siete meses locos y emocionantes donde el Real Murcia buscará volver a la categoría de la que un día fue expulsado pero de la cual nunca debió salir.

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