Dos guantes, diez guerreros y tres puntos.
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No se pellizquen. El Real Oviedo ha ganado dos partidos seguidos lejos del Carlos Tartiere y afianza su buen momento de forma para rubricar la segunda mejor dinámica del campeonato (18 puntos de 21 posibles), sólo superada por la increíble racha del Cádiz, que sumó el viernes su séptima victoria consecutiva.

Daba comienzo el partido en el Viejo Nervión y tras un intercambio de sustos, más que de golpes, se le pondría muy cuesta arriba el partido al Real Oviedo. Yeboah sacó su codo a pasear para zafarse de la marca de un defensor sevillista y Valdés Aller no dudó ni siquiera un instante: roja directa para el ghanés.

Pero ya saben, los mejores guerreros son los elegidos para las peores batallas, y sobre el césped de Nervión se quedaron diez púgiles dispuestos a defender su escudo en casa de un jabalí herido que, recordemos, va penúltimo clasificado. Tras la anteriormente mencionada expulsión, las tornas se desequilibraron un poco y el Sevilla Atlético creó más peligro que el Real Oviedo durante el resto de la primera mitad. Los azules, por su parte, con un jugador menos, trataban de aprovechar sus opciones, que tampoco fueron pocas, al contraataque.

Un Guante, el de Rocha

Fue tras una de esas idas y venidas cuando el colegiado leonés señaló una peligrosa falta tan sólo un par de metros por detrás de la media luna del área. Rápidamente, David Rocha colocó la pelota a su gusto y anotó un golazo para enmarcar, cosa que ya empieza a ser costumbre para el cacereño y para sus propios compañeros de equipo. “Te espero en el córner para celebrarlo”, bromeaba (o no, quién sabe) Christian Fernández antes del lanzamiento del libre directo. Dicho y hecho. Parábola perfecta, inalcanzable para Juan Soriano: 0 a 1.

Una vez que el Real Oviedo se puso por delante, el guión del partido se tornó más oscuro aún de lo que ya lo había hecho cuando se dio a conocer el color del cartón mostrado en el minuto 17’. El Sevilla Atlético siguió rondando la meta del recientemente guardameta titular oviedista, Alfonso Herrero. Si bien es cierto que los franjirrojos generaron peligro, no pusieron en muchos apuros al meta castellano-manchego y no hubo motivos para que el electrónico del Viejo Nervión se hubiese movido antes del descanso. La defensa carbayona estuvo acertada en todo momento achicando una notable cantidad de centros laterales y el árbitro no se dejó engañar, o al menos hasta ese momento, por la continua búsqueda de contacto en el área por parte del delantero local, Curro.

Tras los típicos ajustes tácticos puertas adentro del vestuario, los hombres de Juan Antonio Anquela saltaron al verde de la ciudad deportiva sevillista con la única mentalidad de aguantar y esperar a que algún contraataque cerrase el partido. El Sevilla Atlético continuaba cercando a los diez guerreros que quedaban sobre el campo y estos a lo único que se limitaban era a buscar balones largos y carreras desesperadas que en ninguno de los casos fueron fructíferas.

A pesar de ello, muy cerca estuvo de serlo un balón que Miguel Linares estrellaría en un defensor prácticamente sobre la línea de meta para, a la postre, ser repelido por el palo. Se lamentaba el maño porque veía cómo el partido podía haber quedado visto para sentencia y más aún cuando se supo la decisión que, incomprensiblemente, Valdés Aller tomaría en la siguiente jugada.

Mossa trata de impedir una de las constantes expediciones del filial hispalense. | Imagen: Sevilla Atlético
Mossa trata de impedir una de las constantes expediciones del filial hispalense. | Imagen: Sevilla Atlético

Otro guante, el de Alfonso

Fue tras un centro lateral cuando el trencilla señaló el punto fatídico. Rigurosa no, rigurosísima pena máxima que le costaría la tarjeta amarilla al defensa central cántabro del Real Oviedo, Christian Fernández, por desequilibrar al atacante sevillista en el momento del salto. Los azules veían cómo 317 minutos después, su meta podía volver a ser franqueada pero, por suerte para ellos, apareció Alfonso para despejar a córner el penal ejecutado por Curro y prolongar así esa racha hasta los 328 (desde que el Numancia igualase el choque en el Tartiere, tres jornadas atrás).

Consciente de que había que ralentizar el ritmo del partido, Juan Antonio Anquela reservó, como suele ser costumbre ya en él, dos de sus últimos tres cambios para el final. Diegui Johannesson abandonó el terreno de juego en el minuto 89’ por el cansancio acumulado para dar entrada a Varela, y el siempre entregado capitán, Miguel Linares, haría lo propio un minuto después cediéndole el relevo a su compañero Hidi.

Y diez guerreros que dan tres puntos

Consciente de que no fue el mejor partido azul, pero conocedor también de las circunstancias, el técnico andaluz agradeció en rueda de prensa a sus jugadores la entrega y el esfuerzo realizados durante todo el partido y sobre todo tras haberse quedado con un hombre menos. Mañana la plantilla tendrá día de descanso y a partir del martes comenzará a preparar el partido que les enfrentará a la Cultural y Deportiva Leonesa en el Carlos Tartiere, el sábado 23 a las 18:00 de la tarde.

La imagen de un equipo que da imagen de equipo. | Imagen: Real Oviedo
La imagen de un equipo que da imagen de equipo. | Imagen: Real Oviedo
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