Enzo, decepcionante debut en la élite
Enzo, en su debut en Mendizorrotza  |  Fotografía: La Liga

La salida de Enzo Zidane del Deportivo Alavés, pese a ser de las primeras de este mercado, no es sorprendente. El joven mediapunta francés había desaparecido completamente de los planes de los diferentes entrenadores babazorros, y su papel en el equipo se había convertido en testimonial. 

No jugaba un partido oficial desde el pasado mes de noviembre, cuando disputó el último cuarto de hora en la vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey contra el Getafe. En Liga, su última presencia fue en la tercera jornada del campeonato, todavía con Luis Zubeldía en el banquillo. Jugó 58 minutos en la derrota por 1-0 en Balaídos. Era un descarte habitual de las convocatorias, y su última presencia en una lista fue en Girona, hace casi un mes.

Enzo llegó al Deportivo Alavés durante el pasado mercado estival procedente del Real Madrid, en cuyas categorías inferiores se había formado. En noviembre de 2016 debutó con el primer equipo en Copa del Rey frente a la Cultural Leonesa, y lo hizo marcando gol. Su fichaje despertó en los aficionados albiazules un evidente interés, innegablemente relacionado con su apellido y origen familiar. También interesó por el buen rendimiento que habían tenido otros jugadores procedentes del filial blanco, como Llorente o Pacheco.

Ese mismo apellido ha sido un arma de doble filo para Zidane. Éste le daba la oportunidad de llegar al fútbol profesional por la vía rápida, pero a su vez ponía sobre sus hombros la responsabilidad de cumplir unas expectativas que se ha quedado muy lejos de alcanzar. Su primera experiencia en la élite está alejada de poder ser considerada satisfactoria.

La calidad técnica de la que está dotado, con la indudable influencia de la genética familiar, es evidente. Sin embargo, en los meses que ha pasado en Vitoria ha mostrado múltiples carencias en otros apartados del juego que, en el fútbol actual, tienen el mismo impacto en el resultado del partido. Su esfuerzo y compromiso en el campo no ha dejado nada satisfechos a los aficionados del Alavés, que tienden a tener en gran estima a los jugadores que sudan su camiseta. El juego del equipo, poco dado a alardes técnicos, tampoco ha favorecido que Enzo muestre sus cualidades.

Desde enero jugará en el Lausanne Sport suizo, donde ha firmado un contrato hasta junio de 2020. En el conjunto helvético, actualmente quinto en la Superliga, podrá mostrar sus cualidades en un entorno alejado de los grandes focos mediáticos. El tiempo dirá si consigue aclimatarse a la élite. En su breve etapa en Vitoria ha mostrado que todavía le queda camino por recorrer.

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