Alberto Cifuentes, el Dark Emperador de la Tacita de plata
Foto: Juan Ignacio Lechuga / VAVEL

Puede que el personaje en cuestión no naciera en Carrara, que sus manos prodigiosas no fueran esculpidas en la cantera de mármol blanco de la región toscana; es más nunca llegó a ser internacional ni disputó un solo mundial, de hecho nunca será como Gianluigi Buffon toda una leyenda mundial, pero Alberto Cifuentes nació en Albacete y observando/constatando su longevidad, durabilidad y seguridad no es para nada una casualidad que llegara al mundo hace ya 38 años a pocos kilómetros de la cantera de mármol de la pedanía villenera de La Encina en Caudete (Albacete).

Curiosamente aquella cantera es conocida como El saltador y en ella se extrae y explota una variedad de mármol oscuro conocida como Dark Emperador, conocido también en otro tipo de tonalidades como Mármol Imperial. Un tipo de mármol con una calidad y unas características únicas parecidas al Mármol de Carrara o al Macael cuyas principales canteras se encuentran en la Región de Murcia, en el sureste de España, pero cuyos depósitos más importantes se asocian con la gran falla tectónica elestan en Yecla, Jumilla, Calasparra (Murcia) y Caudete (sur de Albacete). Y en Cádiz aún más al sur de España hace tiempo que comenzaron a pensar que las manos de Cifu, aquel veterano portero que llegó sin hacer ruido pero que cuya edad levantó recelos en un principio entre los aficionados, fueron extraídas -como las de Buffon en Carrara- de la citada falla tectónica.

La ingrata soledad del portero

 Alberto Cifuentes llegó a Cádiz con una extensa carrera a sus espaldas pues desde que hace veinte años, allá por la temporada 1998/99 debutó como profesional en el Albacete en Segunda División, militó hasta en once equipos diferentes, acumulando experiencias de todo tipo y en diversas categorías, pero demostrando en todas ellas su gran profesionalidad.

El oficio de portero es sin duda uno de los más ingratos del fútbol, todo guardameta se enfrenta en cada partido ante la cruda realidad de que tiene la obligación de firmar una actuación perfecta, pues un solo error es tan injusta como erróneamente juzgado por la prensa y la afición. A diferencia de otros compañeros de equipo a los que se  ‘les perdonan’ fallos, juegan cada partido con la alta presión de no cometer el más mínimo error, conviviendo con juicios sumarísimos y aquella ingrata soledad que tan bien definió Víctor Valdés –hoy lejos de las luces mediáticas y en paz con su leyenda-. Por ello lo de Alberto Cifuentes tiene tanto mérito, por su longevidad, experiencia, seguridad, fortaleza, durabilidad y muy especialmente por haberse ganado el respeto y la admiración de una afición tan buena pero sumamente exigente como la del Cádiz.

Portero de mármol imperial

No es nada sencillo llegar al Cádiz y convencer, mucho menos convertirse en uno de los referentes y capitanes de un equipo que por su estilo de juego defiende muy bien, pero que por esas mismas circunstancias precisa de un guardameta preparado en todo momento para intervenir, colocar y mandar. Todo esto se lo ha ganado Cifuentes en las casi tres temporadas que lleva siendo el dueño y señor de la portería cadista. Un portero cincelado de mármol imperial, curtido en mil batallas, que se ha erigido junto a su defensa en uno de los guardianes del conjunto de Álvaro Cervera. Uno de esos currantes del fútbol de pico y pala, que por su posición y personalidad siempre es el primero en creer que todo es posible.

Foto: Juan Ignacio Lechuga / VAVEL
Foto: Juan Ignacio Lechuga / VAVEL

Imbatibilidad

De hecho esta temporada Cifuentes dejó su portería a cero durante 778 minutos de manera consecutiva. Desde aquel tanto anotado en el minuto 12 en El Alcoraz por Sastre hasta el tanto del filial azulgrana en el 71 de partido anotado por Marc Cardona, Cifuentes fue un muro infranqueable. Además con doce goles encajados hasta la fecha es el portero menos goleado de la categoría y, se encuentra en la lista de privilegio de los guardametas menos batido de las ligas europeas. Por todo ello se puede asegurar que a sus 38 años un operario del fútbol de toda la vida, un veterano de la presión, se ha convertido en el Gianluigi Buffon de la Liga 123 y en el Dark Emperador de la Tacita de plata.

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