La clave del equilibrio
Foto: Daniel Nieto (VAVEL)

El pasado mes de septiembre el Villarreal anunció la destitución de Fran Escribà en un movimiento esperado por toda la afición. Las primeras semanas de competición fueron sin duda para olvidar, viéndose un Submarino apagado que ni atacaba ni defendía con contundencia, a pesar de la gran calidad de los jugadores que componen la plantilla.

El nombramiento de su sustituto fue sorprendente y arriesgado, como arriesgada fue también la propuesta que traía Javi Calleja para subsanar los problemas del Submarino. 

El esquema 4-4-2 raquítico de Escribà evolucionaría hacia un rombo en el medio del campo compuesto por un stopper (Rodri), dos volantes (Trigueros, Castillejo, Raba...) y un enganche (Fornals) que conectase con los delanteros.

A nivel ofensivo es evidente que se trata de un sistema más productivo y que permite una mayor prodigalidad en los últimos metros, pero sin embargo generaba dudas a nivel defensivo. Al concentrarse todos los centrocampistas en la zona central las bandas quedan en su totalidad a disposición de los laterales, quienes deben multiplicarse en funciones tanto defensivas como ofensivas, pues a priori son la única referencia pegada a la cal.

Seis meses después lo cierto es que el sistema ideado por Calleja ha sido cuanto menos acertado. Tras semanas de engranaje y acoplación de los jugadores a sus posiciones, el trabajo empieza a manifestarse en un equipo sólido y equilibrado, dejando atrás la sensación de fragilidad e inseguridad de Escribà.

Pese a la impresión que pudiese dar, la defensa se ha visto fortalecida con el sistema debido a la solidaridad de los medios con los defensores, así como la fortaleza que emanan los propios defensas. Y qué decir en ataque, el equipo es vertical, productivo y ambicioso. El medio controla los partidos, domina la posesión y con detalles de calidad determina partidos. Sin duda, Calleja ha dado con la clave del equilibrio. 

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