No apto para cardiacos
Imagen del encuentro. | Foto: LFP.

Eibar y Sevilla, Sevilla y Eibar. Armeros e hispalenses, hispalenses y armeros se veían las caras en la jornada 22, con un objetivo en mente: coger el tren a Europa.

Goles a cántaros

Mejor imposible. Ni el minuto 2 se había cumplido cuando Kike García abría la lata. 1-0 y 90 minutos por delante. El choque se ponía cuesta abajo para el Eibar mientras que el Sevilla tenía por escalar un auténtico Everest. Al son de los visitantes, los locales estaban cómodos, firmes y con opciones arriba. De hecho, apunto estuvo Charles Días de hacer el segundo. Un efusivo Eibar ponía al renovado Sevilla en apuros, llegando una y otra vez a la meta defendida por Sergio Rico. 

Los ataques por parte de los armeros se sucedían, y fruto de la insistencia llegó el tan buscado segundo gol, obra de Fabián Orellana. Banda izquierda. La toca atrás Takashi Inui para José Ángel "Cote", y éste la cuelga con el exterior para que el chileno abra la brecha en el marcador. 2-0 y se las traía muy bonitas. Pero esto es fútbol, y el rival también juega. Corría el minuto 20 cuando Sandro Ramírez entraba en el área armera y lograba un valioso penalti para los suyos, por mano de Dani García. El colegiado señaló el punto fatídico, y Sarabia no perdonó desde los once metros. Arranque movido y divertido como ninguno. Juego y goles por parte de ambos. Tal era el nivel de juego y la sucesión de ocasiones que tras un corner botado por Cote llegó el testarazo de Iván Ramis. 3-1 y todo se ponía aún más de cara para el Eibar. 

Llegados al término de los primeros 45 minutos, el Eibar había dominado ligeramente el duelo. No obstante, el Sevilla había puesto en liza sus nuevas armas y en cualquier acción podían recortar distancias y meter el miedo en el cuerpo a los locales. 

Sin perder la pólvora

Misma tónica de antes, pero con algo más de ímpetu por parte de los hispalenses y misma eficacia del Eibar. La necesidad apretaba mientras que la comodidad se mantenía firme y a lo suyo. El Sevilla buscaba las bandas de Sarabia y Sandro, sin éxito alguno. Por su parte, el Eibar con algo menos de balón resultaba ser mucho más eficaz y vertical. Y sí, la eficacia volvió a primar. Orellana anotaba por partida doble, corroborando por si cabía alguna duda, su completo encuentro. El central sevillista, Clement Lenglet no tapó bien al extremo chileno y éste con sutileza y clase, mucha clase rebasó la puerta de Rico, no sin antes irse del meta andaluz. 

La lluvia caía sobre el césped de Ipurua, los hispalenses movían el esférico y el marcador lucía un aplastante 4-1 a favor de los locales. ¡Cuatro a uno! Ni más ni menos. Ni en los mejores sueños, nadie hubiera imaginado algo así. David estaba venciendo a Goliat, pero no de cualquier manera; sino que lo estaba haciendo con contundencia, como debe ser.

​Diez minutos para el final y todo iba rodado, sobre la marcha. El esfuerzo por parte de los pupilos de Mendilibar era total y el Sevilla era incapaz de contrarrestar al Eibar en intensidad y puntería. Hablando de la misma, Anaitz Arbilla sacaba a lucir su eximio golpeo a balón parado. Uno de los centrales más infravalorados de esta nuestra Liga, con una precisión digna del mejor de los cirujanos batía a Sergio Rico, abriendo la palma en el luminoso. 5-1, damas y caballeros: ¡Cinco a uno!

Poco más que añadir. El Eibar puso contra las cuerdas a todo un Sevilla y el marcador es el mejor reflejo de ello. Un resultado histórico que corrobora el buen hacer de los armeros ante equipos de Sevilla. Y sino, pregunten al Betis...

VAVEL Logo