Análisis post-partido: Príncipes son todos, Rey solo hay uno
Fuente: Antonio Villalba / Real Madrid

​Un príncipe, joven y adinerado, intentando destronar al Rey, al Rey de los cuatro últimos años. Este podría ser el resumen de la eliminatoria. El PSG, una plantilla espectacular, joven y con el gran apoyo financiero de su presidente; frente al Real Madrid, el equipo más consolidado de Europa estos últimos años. Resultado: gana el de siempre.

Como era de esperar tras ver el partido de ida, el conjunto de Zidane dominó el encuentro y puso a merced a un rival muy flojo, sin ideas, sin verticalidad. El PSG que asustaba a todos apenas hace unos meses no ha sido capaz de poner emoción a una eliminatoria que no estaba ni mucho menos cerrada.

No Neymar, no party

La baja de Neymar ha supuesto un varapalo para los de Emery. El brasileño aporta cosas diferentes, arrastra defensas, genera situaciones de peligro que no pueden ser controladas por el rival a través del rigor táctico. Una pena no poder haber disfrutado de un encuentro más equilibrado.

Cristiano: Rey de reyes

Puede influir más o menos en el juego, puede regatear más o menos dependiendo de su confianza y nivel físico en determinados momentos del partido, pero este jugador aparece cuando hay que aparecer. El  gol que sentencia la eliminatoria ha sido suyo, como casi siempre. Su estado de forma es espectacular. Ha sido empezar 2018 y meter el turbo. La Champions es su territorio, y su cabeza y pierna derecha dos mazos. Así quién no gana.

Casemiro y Benzema: cara y cruz

Lo mejor y lo peor del partido. El brasileño vuelve a demostrar que es un señor jugador de la cabeza a los pies. Siempre está para recuperar, para hacer una cobertura, para atosigar al jugador de mayor creación del equipo rival. Trabajo sucio que no se valora. Además, ha sido capaz de mover al equipo en ciertos momentos del partido aun sabiendo de su limitada capacidad para jugar con el balón. Imprescindible en este equipo. Gol incluido.

Por otra parte, se encuentra la eterna historia de la falta de gol de Benzema. Es cierto que el francés ha sabido jugar bien de espaldas, aguantar el balón y repartirlo a sus compañeros con cierto criterio, pero es imperdonable su incapacidad para hacer gol. Ha tenido dos ocasiones muy claras en las que estaba más preocupado de ver si se la podía dar a Cristiano que de tirar. Eso sí, paradón de Aréola en el primer tiro. Necesita un milagro para que se vuelva a confiar en él.

La segunda línea juega y hace jugar

La apuesta de Zidane por Lucas, Asensio y Kovacic (no hay que olvidar las bajas) ha sido todo un acierto. Han mostrado un nivel muy alto y de las botas de estos dos primeros ha surgido el primer gol.

Un claro 4-4-2 que ha servido para cerrar espacios en defensa y salir al contraataque con la velocidad que caracteriza a estos tres jugadores.

Cabe destacar sobre el resto el partido de Lucas Vázquez. Es un jugador que ofrece unas ayudas increíbles en defensa, es un pulmón. En ataque ha realizado el partido que nos tiene acostumbrados a ver: Desborde, centros precisos al área e, incluso, remates al primer toque. Una pena que su menor ocasión haya acabado tocando madera. 

La pizarra: Zidane hizo lo más lógico

Viendo la situación en la que se encontraba el Madrid con la eliminatoria de cara y las recientes altas de los centrocampistas titulares del equipo, Zidane optó por la solución más lógica: Dos jugadores rápidos bien abiertos y un doble pivote incansable. A volar.

El resto es lo de siempre. Dos jugadores arriba y Cristiano enchufando. Aunque pudo ser el planteamiento más lógico, no es fácil dejar a jugadores como Kroos, Modric, Bale o Isco en el banquillo. Bien Zizou.

Sin embargo, Emery no supo hasta el final que jugadores iba a sacar Zidane, tenía más complicado preparar el partido en ese aspecto. Eso sí, el que tenía que ganar era él, por lo tanto, no se puede esperar a ver que hace el rival. Tendría que haber salido a morder más los primeros minutos. Su puesto cuelga de un hilo.

Conclusiones, sonríe el Madrid en la única competición que pueden ganar. ¿Tan difícil sería rendir a este nivel y mostrar tal motivación en el resto de competiciones? La Champions es lo más, pero el mejor está para ganarlo todo.

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