La contracrónica: un avión llamado Valencia

EL Deportivo Alavés fue superado por una apisonadora. El Valencia CF completó uno de los mejores encuentros de la temporada y los muchachos de Abelardo poco pudieron hacer ante semejante vendaval.

La contracrónica: un avión llamado Valencia
El Valencia CF celebra uno de los goles de la tarde. Fotografía: LaLiga

El Valencia CF pasó por encima del Deportivo Alavés. El conjunto albiazul no tuvo opciones durante el partido y encajó una derrota más que merecida. Rodrigo, Zaza y Laguardia en propia puerta marcaron para los de Marcelino. Sobrino recortó distancias al inicio de la segunda parte. 

Abelardo, sabedor de la superioridad del cuadro valenciano planteó un partido con la intención de salir al contraataque. Partiendo de un rigor defensivo, el técnico asturiano apostó por la velocidad de los de arriba para sorprender al cuadro ché. El planteamiento le salió rana, ya que, el cuadro gasteiztarra fue superado en todas las facetas del juego. La calidad de los Rodrigo, Zaza, Guedes o Parejo anuló por completo a los albiazules. 

En la portería estuvo Pacheco que cuajó uno de los mejores partidos de la temporada. Si no fuera por sus paradas el marcador podría ser mucho más abultado. La línea defensiva volvió a ser la misma con Martín y Duarte en los costados y Laguardia y Ely formando el centro de la defensa. En la medular, el Pitu dio continuidad a la pareja Tomás-Manu. Tanto el capitán como el manchego fueron totalmente desbordados. Aun así, el gasteiztarra firmó un partido decente y fue quién inició la jugada del gol.  Las bandas fueron para Pedraza y Hernán que entraba en lugar de Ibai Gómez. El preparador albiazul buscaba explotar las bandas con la velocidad de estos dos jugadores. En punta de ataque, estuvieron Sobrino y Munir. 

A sí las cosas, la única modificación que realizaba Abelardo era el de Hernán por Ibai Gómez. 

Golpe albiazul

Tanto Abelardo como los once albiazules que saltaron al campo eran conscientes de que necesitaban mostrar un nivel defensivo excelente si querían tener opciones de sacar un buen resultado. Además, sabían perfectamente que tendrían que tener acierto en las pocas ocasiones que tendrían en ataque. Este tipo de juego ya fue utilizado en Mestalla en Copa del Rey o en el Camp Nou frente al Barcelona y había dado buen resultado. 

Así las cosas el choque empezó de una forma fulgurante para los intereses del cuadro gasteiztarra. Una gran recuperación albiazul en la zona ancha del campo acababa con un remate a bocajarro de Sobrino que sacaba con apuros Neto. Lejos de la realidad, el Valencia se desperezí y puso la maquinaría en marcha.

En ataque, la mayor sorpresa fue la de la titularidad de Hernán Pérez. El paraguayo no ha tenido un buen inicio en el club y ha contado de manera interminente para el técnico. Su velocidad en banda sirve al equipo para salir rápido al contraataque, ya que, es uno de los jugadores que inicia esos ataques vertiginosos hacia arriba.  Además, es una útil herramienta en la presión en defensa, al igual que Pedraza.

Vendaval valenciano

Cuando un equipo tiene tanto poderío ofensivo en ataque lo normal es que las ocasiones vayan llegando de manera frecuente. Así sucedió con el Valencia CF que metió una marcha más al partido y suyas fueron las ocasiones durante todo el partido. El primero gol del choque fue una obra maestra. Rodrigo cedió el balón para Zaza y este gracias a la capacidad de jugar de espaldas filtró un balón para el reciente internacional para dejarle sólo ante Pacheco. El meta albiazul poco pudo hacer y los de la capital del Turia se adelantaban de esta manera en el marcador.  Un jarro de agua fría para los albiazules.

Las ocasiones seguían sucediendo y el Valencia CF fue dueño y señor del partido en todo momento. El equipo echó en falta la figura del vizcaíno y hubo algunas acciones en las que faltó sacrificio y esfuerzo. Tanto Martín como Duarte intentaban tapar la llegada de los jugadores valencianos pero la tarea resultaba complicada. Los pupilos de Marcelino practicaban un juego coral y Mestalla agradeció el esfuerzo de sus muchachos con una sonora ovación. 

Zaza marcó el segundo en posición un tanto dudosa. La pasividad de la zaga albiazul permitió al ariete italiano marcar a placer y dejar así sin opciones a los del Pitu. Sobrino marcó al inicio de la segunda en una jugada que sólo participaron Manu, Martín y el propio Sobrino. 

En ataque, el único que intentó crear algo de peligro fue Sobrino, como segunda punta. El de Daimiel intentó moverse entre líneas y salió rápido hacia arriba. Alarmante la escasa aportación de jugadores como Munir y Pedraza que fueron los dos jugadores más animadores del desastroso inicio del cuadro albiazul en La Liga. Tanto el madrileño como el cordobés necesitan un descanso, ya que, la acumulación de minutos les va haciendo mella.

En un principio, el parón vendrá genial para reajustar cosas y para que los jugadores que más minutos llevan jugando descansen.