Análisis táctico: faltó concentración en el Villarreal

El Villarreal se deja dos puntos en  su visita al Sánchez-Pizjuán, al  acabar  empatando (2-2) un partido que a falta de veinte minutos para el final ganaba cómodamente por dos goles. Falto concentración en los minutos finales para llevarse los tres puntos que por juego mereció.

Análisis táctico: faltó concentración en el Villarreal
Sevilla - Villarreal | Foto: http://villarrealcf.es/

El submarino no supo rematar su gran partido en el Sánchez-Pizjuán, donde con todo merecimiento se adelantó con dos goles, pero a falta de veinte minutos para el final y con un jugador más en el campo, se relajó en exceso y dio por finalizado un partido y por muerto a un rival que todavía no había dicho su última palabra.

Antecedentes

El Villarreal afrontaba este partido con muchas dudas tras la dura derrota cosechada en el Estadio de la Cerámica en la última jornada de liga con el Athletic Club.

A la derrota hay que sumar el reguero de secuelas que dejo en cuanto lesionados y sancionados. Así no pudieron formar parte de la convocatoria Bonera lesionado en ese encuentro y que tiene para dos semanas de baja, ni Fornals recuperándose del pre-síncope y del que afortunadamente evoluciona favorablemente. A esas bajas por lesión hay que unir la del central Álvaro por sanción al ser expulsado.

Con todo eso Calleja tuvo que tirar de imaginación para formar el eje de la defensa, ya que entre lesionados,  sancionados y otras circunstancias, del primer equipo solo contaba con Víctor Ruiz como central puro.

Por todo esto el técnico groguet dispuso el siguiente once de salida, en defensa las principales novedades al tener que poner a Mario que es lateral derecho, de central junto a Víctor Ruiz  por lo dicho anteriormente, y dejar las bandas para Rukavina y Jaume Costa. En el medio y a contrario de lo que paso contra el Athletic Club que no el míster no apostó por el juego por bandas, en esta ocasión sí que lo hizo, y metió a Cheryshev y a Castillejo. Y finalmente en la punta del rombo con el que siempre suele jugar en el centro del campo, y ante la ausencia de Fornals puso a Raba, para dejar en el ataque a Bacca.

Análisis

Ya desde el inicio se vio a un Villarreal al que nadie esperaba ver visto lo visto en los últimos encuentros. Salió con mucha decisión al terreno de juego sabiendo en todo momento lo que tenía que hacer y cómo conseguirlo.

El submarino con las líneas adelantadas pero sin descuidar la faceta defensiva se imponía en todas las facetas del juego, tanto en ofensiva como en la defensiva.

Poco tardo en darse cuenta el Sevilla que el submarino no estaba de visita. Mejor plantado sobre el terreno de juego no tardo en generar peligro en la portería de David Soria.

El peligro llegaba sobre todo por ambas bandas, donde tanto Cheryshev como Castillejo, desbordaban con facilidad generando jugadas propias o centros a sus compañeros muy peligrosos para los intereses del Sevilla.

El submarino parecía otro equipo, no tenía nada que ver con el equipo gris, sin intensidad, falto de ritmo que se había visto en los dos últimos encuentros.

Así las ocasiones groguetas no se hicieron esperar, primero Rodrigo de disparo desde fuera del área, luego Cheryshev que tras una espectacular jugada por banda se plantó delante de Soria y cuando se cantaban gol el ruso no supo definir delante del guardameta.

Por su parte el Sevilla no era capaz de generar peligro en la meta de Asenjo, el submarino estaba muy bien plantado en el terreno de juego, y muy sólido en defensa.

El partido era del submarino, tenía el control del juego y las ocasiones, solo faltaba el gol, pero este acabo llegando tras una gran jugada de Castillejo por banda que acabo centrando al área, para que el canterano Raba de un cabezazo incontestable batiese a Soria y adelantase justamente a los hombres de Calleja.

Con esa merecida ventaja para los groguets se llegó al descanso. La segunda parte como se presumía el Sevilla salió a por todas, le metió mucha intensidad a su juego, y a parte de los primeros minutos de la reanudación en la que los amarillos gozaron de alguna buena ocasión para aumentar el marcador, los sevillistas se volcaron en busca de la portería de Asenjo, y empezaron a acumular ocasiones.

En pleno agobio de los hispalenses llego la jugada que a priori parecía definitiva para el devenir del encuentro, que fue la expulsión de Ben Yedder por doble amarilla.

El submarino no desaprovechó la superioridad, Bacca robo un balón se apoyó en Raba que le devolvió la pelota al filtrar un gran pase interior, para dejar al colombiano franco de cara a la portería que ante la salida de Soria le supero con un derechazo cruzado pegado al palo.

Cuando el partido parecía cerrado para los groguets, y tan solo nueve minutos más tarde de anotar el segundo gol, llego una jugada de los locales que acabo con penalti a su favor y la expulsión de Jaume Costa por doble amarilla, a tocar la pelota con la mano.

El penalti lo tiro Nolito, pero una vez más apareció Asenjo para salvar al Villarreal parándolo, y acabar con las pocas esperanzas del Sevilla.

Un minuto más tarde Nolito se rehizo de su error al cazar una pelota suelta dentro del área tras remate de cabeza de Lenglet para batir a Asenjo y acortar distancias en el marcador.

Quedaban trece minutos, en los que el Villarreal se desconcentró, se echó atrás para defender el marcador, y le entraron las dudas y los miedos y ese fue su principal error.

El Sevilla lanzado en busca de la remontada la logro tan solo un minuto después del penalti cuando Nzonzi soltó un tremendo zapatazo desde treinta metros que sorprendió a Asenjo para anotar el empate.

Locura colectiva en el estadio que aún veía posible ganar un partido que a falta de veinte minutos tenia perdido, pero la falta de concentración, relajación, pensar que el partido estaba ganado y que el rival estaba muerto por parte del Villarreal le llevaron a perder dos puntos que tenía ganados y que merecía por lo visto en el terreno de juego.

En definitiva dos caras en un mismo partido, un Villarreal excelso, sublime y poderoso en setenta minutos, y otro con miedo, con falta de concentración, y perdido en los veinte últimos.