Un Oviedo conservador pagó cara la falta de ambición
Jugadores del Osasuna | Imagen: C. A. Osasuna

Un Oviedo conservador pagó cara la falta de ambición

Los de Anquela mandaron en el juego hasta la consecución del gol pero dejaron mucho que desear después

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Un Oviedo que podríamos definir como "trabajador", salió a competir al césped del estadio de El Sadar, en Pamplona. En frente, un equipo, Osasuna, que ante su afición no había cosechado los resultados que deseaba.

El conjunto carbayón, conocedor de ello y consciente de que el trabajo realizado durante la semana había sido el adecuado, no salieron a especular. Fueron muy solidarios en defensa, con el de al lado y asegurando muy, pero que muy bien, el pase tras pérdida de balón local provocada por la presión azul. Podría decirse que el Real Oviedo salió muy metido al partido del sábado.

Pero... ¿podría decirse también que el fruto de ese buen trabajo que se estaba realizando fue la causa de la remontada rojilla? 

Lo cierto es que tras el gol, el Real Oviedo estuvo no tan bien, pero sí que aceptable con el balón en los pies. Ramón Folch y Saúl Berjón ponían el poco criterio futbolístico que tiene este equipo. Sin él, sería injusto decir que estuvo mal antes del descanso, pero su manera de actuar cuando Osasuna era el poseedor del cuero cambió.

Juan Antonio Anquela, en el banquillo de El Sadar. | Imagen: Real Oviedo
Juan Antonio Anquela, en el banquillo de El Sadar. | Imagen: Real Oviedo

Se dejó de ir a morder, a buscar a un rival que, hasta que Arcediano Monescillo señaló el camino hacia los vestuarios, tampoco es que incomodara demasiado la meta de Herrero, salvo en contadas ocasiones unidas a las botas de Quique y Xisco y a los centros de Borja Lasso.

Tras el descanso, Fran Mérida, recién incorporado, tomó el control del juego y los azules se limitaron a defender con uñas y dientes tres puntos que podrían permitirles dormir al calor de los playoffs de ascenso a Primera División.

El centrocampista navarro entró al partido por la puerta grande, convirtiendo un penalti claro cometido por el guardameta toledano, Alfonso Herrero.

Con el empate, el Oviedo siguió dando por bueno el punto. Pero los navarros no. Sedientos de victoria, hambrientos de puntos, los rojillos siguieron rondando la meta visitante hasta que en el minuto 80, cuando ya saboreaban la miel, el juez de línea anuló de forma correcta un tanto obra de David Rodríguez.

El ariete, que lo siguió buscando con ahínco, vería recompensado su trabajo apenas tres minutos después, con una buena anticipación al defensa carbayón, Carlos Hernández, que durante todo el partido estuvo lento, y un sutil remate al primer toque que acabó por entrar en la portería.

Otro factor importante en la derrota carbayona en la capital navarra, fue la falta de reacción desde el banquillo, algo que empieza a ser ya normal. El primer cambio llegó en el minuto 76. Teniendo en cuenta las sensaciones del partido y el resultado que en el marcador campeaba, fue un error más que acabó por provocar el cataclismo azul.

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