El Coruxo se queda, el Mérida se va
Foto: Coruxo FC

El Coruxo se queda, el Mérida se va

Tras el 2-2 de la ida y el 0-0 de la vuelta el Coruxo consigue la permanencia en Segunda División B y el Mérida desciende a Tercera División.

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Manuel López Díaz
Coruxo FCAlberto, Rafa Mella (Campillo, 72´), Mario, Pazo, Pablo García, Borja Yebra, Antón, Higón, Mateo (Arias, 52), Fernando, Silva (Pablo Crespo, 83´).
Mérida ADFelipe Ramos, José Cruz (Esparza, 76´), Aguza, Golobart, Kike Pina, Javi Chino, De Dios, Mato (Kiu, 52´), Aguilar, Santi Villa (Isaac Nana, 75´), Javi Gómez.
ÁRBITROEl colegiado amonestó al local Mateo y a los visitantes Julio de Dios, Santi Villa, Javi Chino y Chema Mato.
INCIDENCIASPartido perteneciente a la vuelta del playout de Segunda Divisón B en el Estadio Do Vao, que contaba con el aforo completo.

Solo podía quedar uno y quedó el que menos errores tuvo, el Coruxo. Tras 180 minutos disputados, el fútbol fue justo e hizo que el conjunto gallego superase a un Mérida que ya es de Tercera División por el valor doble de los goles fuera de casa tras el 2-2 de la ida. El partido terminó con empate a cero aunque ambos equipos tuvieron claras ocasiones de gol.

En cuanto al partido, cabe destacar la revolucionaria alineación de Mehdi Nafti, que apostó por la gente alta para dominar el juego aéreo, con José Cruz, Golobart, Javi Chino y Javi Gómez, por lo tanto el juego del equipo ya saben cómo fue, balones largos a Javi Gómez y a partir de ahí a lo que salga. Y salió poco.

El Coruxo mientras tanto, tenía la misma idea que en el Romano, robar y salir rápido a la contra con Higón y Silva en punta de lanza. Eso sí, esta vez la línea de presión estaba un poco más atrasada, al menos al inicio del partido. Pero también es cierto que con balón, los gallegos sabían lo que hacían. Con Borja Yebra como maestro de ceremonias, el Coruxo firmó varias jugadas de quilates, con un gran trato del balón.

El Mérida fue el que lo intentaba primero, la dupla Iván Aguilar y Javi Gómez incomodaba a la defensa gallega pero sin apenas finalización. Los locales lo intentaron también con tiros lejanos y cómo no, con Higón haciendo diabluras por la banda izquierda, dando dolores de cabeza a Kike Pina y Golobart. Sacó varios centros laterales peligrosos pero la defensa romana estuvo atenta.

Los mismo intentaba el Mérida, cuando llegaba por banda a tres cuartos de campo el balón iba al corazón del área pero los centrales del Coruxo estuvieron muy acertados. Poco a poco con el paso del tiempo, los locales se fueron haciendo con el centro del campo, como sucedió en la ida. Pero antes del descanso el Mérida tuvo una de las más claras cuando Santi Villa sacó un tremendo zapatazo desde fuera del área que se estrelló en el larguero.

El gol no llegó

Tras el descanso, misma tónica, el Mérida necesitaba marcar pero se encontraba con un Coruxo muy bien colocado. Además, los romanos cada vez adelantaba más las líneas y las contras de los gallegos eran más peligrosas. Una de las más claras la tuvo Higón en un mano a mano ante Felipe Ramos pero el meta ganó la batalla dejando con vida a su equipo.

El Mérida seguía intentándolo con la entrada al campo de un incansable Kiu y con Isaac Nana. Kiu entre línea comenzó a hacer de las suyas pero al Mérida le seguía faltando finalización. Una de las más claras la tuvo Javi Gómez tras un centro al corazón del área, donde se encontraba solo, pero su remate de cabeza se marchó fuera cuando algunos ya cantaban gol.

Los últimos 15 minutos del Mérida ya eran con más corazón que cabeza. Subió al ataque Golobart para ganar en el juego aéreo y el Coruxo gozó de varias ocasiones claras para cerrar la eliminatoria, pero los gallegos no estuvieron acertados.

Los balones al áreal de los gallegos eran una constante pero entre el portero y los defensas despejaban el peligro. Así fue muriendo el partido y así murió el Mérida en Segunda División B. El colegiado señaló el final del partido y oficialmente el Coruxo ya había logrado la permanencia en Segunda División B, mientras que el Mérida, con sus jugadores y su centenar de aficionados que estaban en las gradas, estaban abatidos.

Por lo tanto, la tristeza y la impotencia de aficionados y jugadores romanos contrastaban con la alegría del Coruxo, que celebraban que iban a estar otro año más en Segunda División B. El ‘fair play’ entre ambas aficiones fue digno de elogio antes, durante y después del partido, donde los locales despidieron a los romanos al grito de ¡Mérida! ¡Mérida!, devolviéndole estos una gran ovación.

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