El central Mario Ramón, de Vigo a Mérida
Foto: Real Jaén

Pensaban los romanos que lo único que podían sacar en claro de los playoffs por la permanencia disputados hace apenas mes y medio era el sufrimiento que padece un aficionado al ver bajar a su equipo, hasta hoy. Ha quedado claro que en Mérida no quieren olvidar la 2017/2018 para evitar repetir los mismos errores (que no han sido pocos), pero también han intentado sacar algún provecho tangible de todo ello para el siguiente curso. Mario Ramón (Algeciras, 1985) forma parte de este último propósito: el algecireño fue uno de los integrantes del Coruxo que sentenciaron al club pecholata en la lucha por la permanencia en 2ªB.

A pesar de que el exceso de experiencia es una de las cosas que más se le ha achacado al fatídico Mérida de la pasada temporada, también es cierto que conformar un equipo únicamente con jugadores jóvenes es arriesgar demasiado. Es por ello que el Mérida, este año, intenta compensar. Paco Puertas y Alberto Ortiz nacieron en 1995, Víctor Calatrava y Juanjo Chavalés no alcanzan aún los 25 años, mientras que Curro y el propio Mario sobrepasan la treintena.

El flamante central emeritense puede presumir de haber disputado más de 250 partidos en la categoría de bronce con equipos como el Real Jaén, La Hoya Lorca, el Alcoyano o el Linense, entre otros. Comenzó su andadura por la Segunda División B en el Ceuta con apenas 20 años llegando a disputar más de 1500 minutos. Le siguieron el Betis B y, más tarde, el Lucena, con quien llegó a jugar promoción de ascenso a Segunda en la 2011/2012.

Mario es el primer central de la plantilla confirmado para la 2018/2019, ya que a pesar de que Paco Aguza tiene contrato en vigor, aún no se ha pronunciado sobre su continuidad en el club emeritense. Con el algecireño, son ya 10 los efectivos con los que cuentan los romanos para volver a ascender a 2ªB.

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