Dos fogonazos, suficientes para el liderato del Real Madrid
Los futbolistas blancos se abrazan y felicitan por los goles a la Roma I Foto: Real Madrid 

Dos fogonazos, suficientes para el liderato del Real Madrid

Bale y Lucas Vázquez anotaron los goles de la victoria en el Olímpico de Roma, que pitó al conjunto italiano tras un duelo que se las prometía más atractivo. Los locales, mermados por las lesiones de El Shaarawy y Zaniolo, apenas inquietaron. En cambio, al Real Madrid le bastó con un par de ofensivas, donde la suerte y también la precisión jugaron su papel para consolidar el primer puesto del Grupo G

ivan-sevilla-fernandez
Iván Sevilla Fernández

Victoria cutre y sin lujos de un Real Madrid que se aprovechó del mal momento que atraviesa la Roma para salir a flote tras hundirse en Ipurúa. Con un juego decente pero no brillante, los blancos navegaron por unas turbias aguas italianas para terminar afianzando el primer puesto en esta fase de grupos de Champions. Lo hacían, además, sabiendo que ya estaban clasificados. Así, la bronca no fue para el equipo madridista, esta vez, sino para un apagado conjunto italiano.

Pero el jaleo y la sorpresa ya se había armado en la antesala del duelo, después de conocerse que Isco no estaba ni en el banquillo. Solari sí apostaba por Llorente para sustituir a Casemiro, mientras Lucas Vázquez ocupaba la posición de Asensio. De nuevo, Keylor se quedaba sin jugar en la competición que iba a ser para él, al menos antes. En el bando italiano, las novedades eran Schick y el joven Zaniolo

Un Real Madrid sin claridad, pero con suerte

La presión del Olímpico de Roma se trasladó al campo con los hombres de Di Francesco. En los primeros compases, el juego fue bastante espeso por parte de ambos equipos. Eso sí, la posesión era blanca, aunque sin apenas claridad. A los defensas y medios les costaba un mundo conectar con los tres de arriba. Síntoma, otra vez, de la falta de un mediapunta (como Isco o Ceballos, por ejemplo). 

Un Benzema mucho más entonado que un perdido Bale trataba de bajar los balones largos desde atrás o buscarse la vida entre los centrales de la Roma. Lejos de conseguir sacar provecho en alguna jugada, las imprecisiones se adueñaban del duelo en ambos campos. Las ofensivas llegaban a ocasiones puntuales y sin ser casi fructíferas. Al menos, así sería hasta nada más arrancar la segunda parte. Porque la suerte estaba con el Real Madrid.

En la escasa emoción de áreas, alguna carrera de El Shaarawy o Under y también algún disparo de Modric desde la frontal. Poco peligro más, con los fueras de juego impidiendo el avance al espacio de los atacantes. No obstante, el barco vikingo sí quería con mayor ímpetu alcanzar la costa italiana. En particular, con el grumete de la medular Marcos Llorente creciéndose ante todo. Un liderato estaba en juego.

Resistencia blanca y fogonazo con fortuna

Entre intentos fallidos de llegar a las áreas, la lesión del talentoso egipcio era otra mala noticia para la Roma. Sin embargo, tampoco fue del todo mal por el acceso al campo de Kluivert. El joven -calco absoluto de su padre- tuvo la primera de los italianos con un disparo alto. Se cumplía la media hora de juego y tras esa acción, el conjunto de Di Francesco arreaba con velocidad e intentos de centros. 

Así, llegó una carrera de Under aprovechando la deficiencia en banda izquierda madridista. Luego, sucesivos centros y balones al área rasos deseaban encontrar un finalizador. Sin embargo, Courtois salvaba ante Schick para después ver cómo un potente chut de Kolarov salía desviado por centímetros del palo. Los peores minutos vikingos, los mejores italianos.

Pero el partido iba de fogonazos y poco fútbol. Algo en lo que Bale es un experto. Jugada muy desafortunada para la Roma y, sobre todo, para su guardameta Olsen. Un despeje bombeado que retrocedía en su trayectoria aérea terminaba en botas de Benzema, quien asistía al galés para que definiese raso a un lado, superando a defensores y portero.

Se adelantaba el Real Madrid cuando solo había pasado un minuto del regreso de vestuarios y ese ánimo del gol se tradujo en una excelente triangulación blanca poco después. Gol de Lucas Vázquez con un simple toque a puerta vacía, tras el centro de Bale y la asistencia de cabeza de Benzema. Dos fogonazos, partido sentenciado. Porque solo Zaniolo -que se lesionaría también luego- o alguna carrera veloz de Kluivert inquietarían la meta visitante, pero sin peligro alguno. 

Minutos locos entre desajustes, contras vikingas y muchos espacios tras la zaga romana. Benzema tenía otra para el tercero, pero Olsen la detenía bien. Tras esos compases, poco fútbol e intentos fallidos de una Roma sin más cartas para apostar desde el banquillo. La pitada del Olímpico a sus jugadores bajaba el telón del teatro romano. Pues el Real Madrid tampoco necesitó mucho para asaltar un campo enrarecido. 

VAVEL Logo