Primera derrota del Málaga CF en La Rosaleda
Una de las jugadas del partido | Fotografía: La Liga

Otra tarde de fútbol llegaba a la Rosaleda, esta vez en un derbi andaluz entre el Málaga CF y el Granada CF. Los blanquiazules volvían al templo tras perder a domicilio frente al Extremadura, mientras que los rojiblancos perdieron en casa ante el Granada CF.

Los de Muñiz y Diego Martínez se disputaban un puesto en la zona alta, como ya llevaban haciendo durante todo el campeonato.

El once del Málaga presentó dos claras novedades. Una en la defensa con la vuelta a la titularidad de Cifuentes y otra en la delantera con el regreso de Harper tras su lesión.

En los primeros minutos dominó el cuadro blanquiazul, aunque sin ocasiones para ningún equipo, por lo que el marcador continuó en empate a cero. En el minuto 15 el Granada tuvo que hacer el primer cambio del partido tras la lesión de Álex Martínez que dio paso a Quini.

Llegaban los últimos diez minutos de la primera parte con el marcador igualado a cero sin, prácticamente, ninguna ocasión de peligro por parte de ambos equipos, que se fueron turnando la posesión del esférico.

Los de Muñiz se vieron afectados por las múltiples faltas del conjunto rojiblanco, que no tuvieron repercusión alguna por parte del árbitro y, que condicionaron en varias fases de la primera mitad.

Restaban 45 minutos, pero Muñiz movió ficha sobre el terreno de juego. El marbellí Ontiveros salió del campo y en su lugar entró el pizarreño Pacheco.

Blanco Leschuk volvía a tener en sus manos una clarísima ocasión de gol, pero su testarazo con la cabeza se marchó desviado. El Málaga siguió dominando el balón en esta segunda parte.

No tardó el Granada en abrir la lata con un gol de Montoro en el minuto 54, tras un mal posicionamiento de Munir. Estuvo blanda la defensa y le pasó factura a los de Muñiz.

El segundo cambio en el Málaga llegó en el minuto 60, donde Muñiz dio paso a Renato Santos y quitó del verde a Juanpi, que no hizo su mejor partido hasta el momento. La afición, tras el gol rojiblanco, apretó y no paró de cantar para motivar a los jugadores.

El Málaga dejó de crear juego tras el gol del Granada y jugó con inquietudes, lo que hizo que la afición blanquiazul se desesperara y mostrara su descontento con el partido con pitos y abucheos en varias jugadas. Mientras, la afición rival seguía entusiasmada con su equipo.

El último cambio de Muñiz reforzaría el ataque con la entrada de Haksabanovic dejando fuera a Cifuentes, que volvía a jugar tras su lesión. El sueco jugó su segundo partido en La Rosaleda.

Los aficionados comenzaron a abandonar el estadio a falta de diez minutos más el tiempo de descuento tras la pasividad del equipo, que encajó su segunda derrota seguida y la primera en La Rosaleda tras todos los partidos anteriores ganados.

Tres minutos añadió el colegiado, que empezaron con un jugador nazarí tirado en el césped tras un supuesto golpe de un blanquiazul. Poco más pudo hacer el Málaga por empatar el partido.

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