A octavos con austeridad

A octavos con austeridad

Un solitario gol de André Silva mete al Sevilla FC de Pablo Machín en los octavos de final de la Copa del Rey tras un partido con dominio sevillista, a ratos soporífero y sin extremas complicaciones por parte del Villanovense, que traía un buen resultado de la ida disputada en noviembre (0-0).

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Curro García
Sevilla FCJuan Soriano; Mercado, Amadou, Gnagnon; Roque Mesa, Franco Vázquez (Banega, 76’); Promes, Arana, Nolito, André Silva (Ben Yedder, 64’), Muriel (Sarabia, 87’).
CF VillanovenseIsma Gil, Sergio Domínguez, Javi Sánchez, Esteban Muñoz, Alex Romero, Leandro (Pedro Montero, 63’), Borja García, Pajuelo, Poley (Carrasco, 70’), Xiscu (Juanjo, 84’), Raillo.
MARCADOR1-0, min 47, André Silva.

Tras diez meses, volvía la Copa del Rey a la barriada de Nervión, trofeo del cual había salido finalista el Sevilla la pasada edición. Las dudas eran innumerables tras el empate obtenido en Villanueva de la Serena, los fantasmas del Racing de Santander volvían a pulular por el Sánchez Pizjuán. Sin embargo, el equipo de Machín no se complicó y tras dominar y dominar a un Villanovense aguerrido en defensa sin sacar tajada, André Silva, tras fallar un penalti, metió a la escuadra nervionense en los octavos de final con su solitario gol.

Asedio sin premio

Víspera de un puente y gran parte de la afición sevillista saliendo de trabajar, se dieron todos los condicionantes para no gozar de un Sánchez-Pizjuán repleto hasta la bandera, que registró casi 20.000 espectadores. No obstante, el ambiente fue el de siempre. Eso el equipo lo notó, pues salió concienciado desde el minuto cero a por la victoria. La primera ocasión de renombre fue para André Silva, que se topó con la figura de Isma Gil  con un remate en semifallo que el meta solventó con una parada acrobática.

El Sevilla seguía apretando con el paso de los minutos y prueba de ello fue el balón que el colombiano Muriel -destacado pero sin puntería- estrelló en el palo visitante con un libre directo. El siguiente en actuar fue el neerlandés Quincy Promes -que parece haber encontrado su sitio en el carril derecho- con una gran jugada individual que finalizó con el balón fuera por poco tras sortear a varios rivales. Acto seguido, Ibrahim Amadou puso en serios aprietos al Villanovense con un testarazo a la salida de un córner que Isma detuvo en la línea de gol. Con el empate y con el Pizjuán espoleado por las contínuas llegadas de sus guerreros se llegó al intermedio.

Un gol y para casa

El segundo acto tuvo un comienzo inmejorable para los intereses sevillistas con un penalti cometido por Gil sobre Luis Muriel, que vehentemente ganó la pugna a un defensa para luego plantarse sólo ante el meta y que éste picase en su anzuelo. André Silva se mostaría errático en la ejecución de la pena máxima, pero sí que introdujo el rechace que dejó el portero tras detener el lanzamiento, el Sevilla desequilibraba la balanza y ponía velocidad de crucero hacia los octavos.

Los chicos de Machín, moralizados por el gol, se vinieron arriba en busca de un segundo tanto que disipase cualquier tipo de duda que hubiera entorno al desenlace de la eliminatoria. Ese segundo tanto estuvo a nada de llegar en el minuto 66 ya con Ben Yedder en el campo, pero el francés no convirtió el mano a mano.
Muriel dispondría de una nueva lllegada para estrenar su casillero particular este año con un buen servicio de Promes que no acertó a transformar. Sin embargo, aún le restaría una ocasión más clara al cafetero, que se plantó literalmente sólo frente a Gil tras un buen eslalon, pero la acción terminó como de costumbre, con el meta parando. Banega en el poco tiempo que compareció sobre el verde también tuvo la suya en forma de disparo lejano que lamió el poste del arco extremeño. Ante la falta de eficacia del Sevilla, el Villanovense se echó arriba a la desesperada sin obtener premio alguno, llegando a poner el corazón en un puño a algún aficionado. 

Tras ello, el colegiado decretó el final del partido y por ende, la clasificación sevillista a los octavos.

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