Ahogados en un vaso de agua 
Romera recibiendo una entrada a destiempo del lateral zurdo Luís Ruiz / Fuente: LaLiga

Ahogados en un vaso de agua 

La UD Almería no sentenció a un Lugo con diez desde el minuto 36. La desesperación de los rojiblancos fue una constante durante el desarrollo del encuentro. 

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Javier Góngora Robles

Noche de fútbol en el Estadio de los Juegos Mediterráneos. Almería y Lugo se verían las caras en un partido fundamental para el porvenir de los dos conjuntos. Nada más arrancar el partido, los locales marcaron territorio, lo que propició un tanto tempranero. El autor, Juan Carlos Real, se fabricó un golazo, demostrando su habilidad para zafarse de los rivales y, finalizando con un zapatazo desde la frontal. Imposible para el cancerbero del equipo gallego.

Los pupilos de Fran querían más y más pero, todo quedó en nada, tras un penalti forzado por Eteki. Sí, para sorpresa de muchos, el camerunés cometió un error de bulto; agarró al jugador del Lugo dentro del área como si no hubiese un mañana. El mediocentro quedó apercibido; por lo tanto, se perderá  el encuentro de la semana que viene. El penalti fue transformado por Christian Herrera, quien celebró el gol del empate  eufóricamente, a pesar de su pasado almeriense. 

El ambiente se fue caldeando y, una expulsión por doble amarilla de Luis Ruiz, dejó a los gallegos con pocas soluciones para conseguir los tres puntos; el encuentro pasaba por un empate a domicilio. 

El Almería estaba bajo presión. El partido era idóneo para sumar los tres puntos en la tabla clasificatoria. Además, había tiempo de sobra para conseguirlos. Pero ese "tiempo de sobra" no tenía que haber sido la excusa de los locales.

Comenzó la segunda parte y Esteban Saveljich mandó un cabezazo a la madera. Unos minutos después, Owona fallaba a puerta vacía. Tenía que llegar el gol.

Saldrían Chema y Narváez para facilitar la tarea. Se sucedían los córners y el gol todavía no había llegado. Nuevamente, se fallaría otro tanto cantado, esta vez, por parte del mediapunta colombiano.

Y el gol no llegó, pero sí la desesperación. Este hecho, provocó que no se insistiera más en marcar el segundo y definitivo gol. Lo más cercano a ello, fue un penalti clamoroso y no señalado sobre Sekou, quien entró para dar más al ataque almeriense. Unos segundos después, producto de la frustración, el atacante, en un error estúpido, cayó en la trampa de la provocación del defensor del Lugo en una jugada aislada. El Almería se quedaría con diez en los últimos minutos del choque. 

Este error de Sekou y esa falta de finiquitar el encuentro por parte del equipo, demuestran que el Almería a día de hoy, no puede aspirar a esos puestos de playoffs. Estos partidos tan de cara, son los que marcan la diferencia en el campeonato liguero y los que hacen más llevadero el camino hacia la gloria. En este encuentro, los locales deberían haber presentado su candidatura a club con posibilidades a ascender y esto, como se ha podido comprobar, no ha sido así. En junio, si el conjunto almeriense no ha cumplido con las expectativas, se acordarán impotentes tanto afición como plantilla, de este partido. 

Los rostros de los jugadores de Fran Fernández tras finalizar el encuentro, mostraban lo que fueron los noventa minutos. Desesperación e impotencia ante tantas facilidades dadas por el rival. 

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