Anuario VAVEL Sporting de Gijón 2018: la portería, seguridad bajo palos
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Anuario VAVEL Sporting de Gijón 2018: la portería, seguridad bajo palos

La portería rojiblanca es uno de los pocos puestos en los que a penas hay problemas. La continuidad y la seguridad son los adjetivos que la definen. Dos nombres que aseguran el futuro del arco asturiano.

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Ainoha FernandezEstrada

Quizás el puesto más sacrificado, el menos valorado en muchas ocasiones, las miradas siempre se posan en las redes cuando llegan los goles, la soledad de una portería, sobrellevándola como se pueda, confiándolo casi todo a losdefensas y soñando con parar el gol, el que ya casi se canta y se celebra en las gradas, salvar un penalti, conseguir el zamora, ser clave, decisivo, volar sin necesidad de tener alas y todo para coger un balón.

Recoger el esférico de las redes puede que sea uno de los peores sentimientos dentro de un campo de fútbol, la impotencia al ver como el balón sobre pasa la línea mientras las manos lo rozan, fallar en un saque de esquina, o no tener la posición adecuada en una falta son los errores que siempre se destacan en un guardameta. Pero lo que los porteros prefieren es permanecer fuera de los focos de la prensa y las portadas, lo que suele ser habitual cuando un arquero cierra una buena actuación, pues una portería a cero con su cancerbero como protagonista rara vez consigue ser noticia, o portada.

Un equipo siempre busca un guardameta seguro, que no arriesgue, y que aparezca cuando se le necesite. Un portero de garantías que no sea el centro de las críticas, que únicamente sea un pilar más dentro del vestuario, el aliado perfecto para sus defensas. Algo que en el Real Sporting de Gijón no se está echando para nada en falta en las últimas temporadas. El problema nunca se centra en las redes, nunca bajo palos. Pues Diego Mariño y Dani Martín han sido en este 2018 los mejores guardianes para la portería del conjunto asturiano.

El cerrojo: Diego Mariño 

El primero de ellos, el titular indiscutible y portero con mayúsculas de este 2018 que llega a su fin es Diego Mariño Villar, el que ya se ha convertido en el santo de los rojiblancos cierra un año convenciendo más si cabe a los aficionados del Sporting, que para Reyes solo piden que siga igual, que no cambie.

Una figura que se crece en los momentos de más de necesidad a nivel de grupo, alguien que cuando lo necesitaron los mantuvo en el partido, cerró resultados con sus paradas y evitó mayores goleadas para no aumentar la herida.

En el año 2018, Diego Mariño acumula un total de 20 partidos sin encajar gol, e innumerables actuaciones para enmarcar. Es un seguro de vida y un cerrojo atrás que el Sporting guarda como un tesoro.

Diego Mariño tratando de enviar un balón | Fotografía: La Liga
Diego Mariño tratando de enviar un balón | Fotografía: La Liga

El portero gallego ha sido uno de los jugadores más constantes y regulares de la plantilla desde su llegada al club en 2016 tras el último descenso de categoría. Desde que en la temporada 2017/18 cogió la titularidad del arco rojiblanco, el bueno de Mariño a penas ha dado lugar a problemas, inseguridades, o debates. Aunque en este último aspecto, irrumpe un jugador de la casa, de Mareo, el gran estandarte del Sporting, en escena y que en ocasiones puntuales ha conseguido que la afición se plantee un cambio.

La aparición del futuro

Daniel Martín Fernández llegaba en la pasada temporada del filial para hacer un actuación en Copa del Rey ya memorable.

Aún con Paco Herrera en el banquillo, en el enfrentamiento de Copa del Rey ante el Numancia en El Molinón fue el gran momento de Dani en la portería rojiblanca. Levantó de sus asientos al respetable gijonés que acudió al estadio y terminaron el partido coreando su nombre como si de la mayor leyenda se tratara y después de una actuación impecable.

Y en este 2018, sin apenas apariciones, y después de un verano con rumores de interés de equipos grandes de Europa, volvió de nuevo a escena en Copa del Rey, y de nuevo con otra actuación impecable que esta vez sí, fue clave para que el Sporting se clasificara. Primero parando un gol que ya se cantaba, y después con dos manos en una tanda de penaltis para meter a su equipo de lleno en la siguiente ronda.

Daniel Martín durante un partido | Fotografía: Diego Blanco (VAVEL)
Daniel Martín durante un partido | Fotografía: Diego Blanco (VAVEL)

Tiempos de seguridad y calma bajo palos en Gijón, que sigue sin centrar sus preocupaciones en la portería y vive con la confianza de que el presente y el futuro de momento están más que cubiertos por dos cancerberos de primer nivel.

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