Anuario VAVEL Rayo Vallecano 2018: el sueño que se convirtió en pesadilla
Jugadores del Rayo Vallecano celebrando el gol del ascenso | Fotografía: La Liga

Anuario VAVEL Rayo Vallecano 2018: el sueño que se convirtió en pesadilla

En VAVEL hemos querido hacer un repaso de cómo ha sido este 2018 para el Rayo Vallecano. Un año lleno de emociones fuertes, sin duda.

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Minucha Corbal

Después de la victoria en el último partido de 2017 ante el Lugo en el Anxo Carro, el Rayo afrontaba el 2018 con toda la ilusión del mundo. Antes del primer compromiso del año, se situaban en la cuarta posición de la tabla y con un bagaje hasta ese momento de nueve victorias, ocho empates y tres derrotas tras veinte partidos disputados. Pero el primer batacazo del nuevo período llegó en el día de Reyes, un regalo envenenado del Nàstic en un encuentro de locos y donde la lluvia fue protagonista. Un 2-3 que bajaba levemente la moral de un equipo que estaba llamado a hacer cosas muy grandes en esta Liga 1|2|3.

Un año lleno de emociones fuertes

Pero esta derrota ante el equipo tarraconense fue un mero espejismo, pues el Rayo Vallecano fue capaz de levantar el vuelo a tiempo. Durante la segunda vuelta de la competición doméstica, lograron un total de 12 victorias, cinco empates y cuatro derrotas. Los únicos partidos en donde los rayistas no fueron capaces de sacar ningún punto fueron ante Sporting de Gijón, Córdoba, Alcorcón y Nàstic de Tarragona.

Embarba y Álex Moreno tratando de presionar a Calavera | Fotografía: La Liga
Embarba y Álex Moreno tratando de presionar a Calavera | Fotografía: La Liga

El encuentro ante el Sporting se decidió por la mínima, un gol de Elustondo en propia puerta que valió a los de Baraja para sumar puntos y acercarse a un objetivo que lograron alcanzar, el ascenso. Pero ante el Córdoba el factor que más penalizó al Rayo fueron los nervios. Vallecas animaba desde la llegada de los jugadores al estadio, en plenas jornadas del rayismo, mientras no dejaban de hacer números y de mirar a la clasificación. El ascenso matemático era posible, pero todo pasaba por ganar ante los blanquiverdes. Pero los de Míchel estaban perdidos sobre el césped de su feudo y en cambio, los dirigidos por José Ramón Sandoval se salieron con la suya de Madrid. Un 1-2 que no permitía gritar a los cuatro vientos lo que el barrio obrero estaba deseando.

Una semana más tarde y a pocos kilómetros de Vallecas, otro encuentro crucial, la visita a Santo Domingo. Ahí el ascenso aún se veía más cerca, pero un Alcorcón herido sacó su orgullo a pasear y dejó sin ideas a los franjirrojos. Una goleada por 4-0 que quemó en los aficionados rayistas, que veían como su sueño volvía a disiparse a tan solo tres jornadas de finalizar el campeonato liguero.

Jugadores del Rayo Vallecano celebrando el ascenso | Fotografía: La Liga
Jugadores del Rayo Vallecano celebrando el ascenso | Fotografía: La Liga

Dicen que a la tercera va la vencida, y en el caso del Rayo se cumplió. Marcaba el 27 de mayo en el calendario cuando el Lugo visitaba Vallecas. El barrio sabía de la importancia de este encuentro y las entradas se agotaron en menos de 48 horas para ver cómo su equipo conseguía la vuelta a la máxima categoría. Y frente al mismo rival que el Huesca selló el primer ascenso de su historia a Primera División, los de Míchel sumaron tres puntos vitales para ese objetivo tan ansiado. Un único tanto que llevó a los madrileños a la gloria. Minuto 40, saque de banda realizado, como excentricidad, por Trejo, en vez de por el lateral izquierdo. Álex Moreno, el que debía de haber puesto en juego ese balón, recoge el cuero, avanza unos metros con el esférico en los pies hasta colarse en el área, levanta la cabeza y chuta. El portero rival no fue capaz de detener el disparo y el catalán corre hacia la grada mientras que poco a poco sus compañeros llegan para abrazar al héroe. Los más de 10.000 aficionados gritan, estallan, lo que tanto deseaban estaba a 60 minutos de cumplirse, y se cumplió. Con el pitido final hubo invasión de campo, hubo felicidad, que se consumó con la celebración posterior del triunfo en la Fuente de la Asamblea.

Los días siguientes a lograr, por fin, el ascenso, fueron de absoluta celebración y visitas oficiales, pero aún quedaba un último partido. Tenían que visitar al Nàstic de Tarragona, a donde Míchel acudió sin la mayoría de sus titulares. El equipo grana fue capaz de vencer por 2-0 a los recién ascendidos, salvando la categoría, pero no fue la única alegría de la tarde. El Rayo Vallecano, a pesar de perder, ganó su primer título oficial en la historia, ser campeones de la Liga 1|2|3. Un trofeo que logró después de haber conseguido 76 puntos tras 21 victorias, 13 empates y ocho derrotas. Además, anotaron 67 goles por los 48 que encajaron.

Foto oficial del Rayo Vallecano antes de comenzar la pretemporada | Fotografía: Rayo Vallecano S.A.D.
Foto oficial del Rayo Vallecano antes de comenzar la pretemporada | Fotografía: Rayo Vallecano S.A.D.

Tras un mes de descanso, en el que el mercado de fichajes únicamente se movió respecto a salidas, la plantilla volvía al trabajo para preparar la pretemporada. Un período que Míchel utilizó para cambiar, para probar y para hacer experimentos antes de enfrentarse a la máxima categoría. Puso en acción a los canteranos y a los menos habituales, para poder conocer la valía de unos jóvenes que vienen pisando fuerte. Y tras una remodelación enorme, tocaba enfrentarse a la primera piedra en el camino.

El Sevilla visitaba un barrio obrero que estaba ilusionado por volver a Primera División. Pero esta felicidad duró poco, pues los hispalenses endosaron un 5-1 a los rayistas en un partido que trajo muchas más noticias aparte del nefasto resultado. Las instalaciones del Estadio de Vallecas eran pésimas, a pesar de las reformas que se habían realizado en verano, y las continuas protestas provocaron que se precintara el feudo desde el 27 de agosto hasta el 22 de septiembre, para dar margen a que se acabaran las obras pertinentes. Este percance provocó que el partido ante el Athletic de Bilbao -previsto para el sábado uno de septiembre-, tuviera que celebrarse el 24 de octubre, en pleno parón de selecciones.

Imbula celebrando un gol con sus compañeros | Fotografía: La Liga
Imbula celebrando un gol con sus compañeros | Fotografía: La Liga

A pesar de las buenas sensaciones ofrecidas en el segundo encuentro de la competición frente al Atlético de Madrid, no fue hasta la jornada cuatro, en Huesca, cuando el Rayo Vallecano conoció la victoria. Un insólito gol de Imbula dio los primeros tres puntos a los madrileños, que no volverían a ganar hasta el 30 de noviembre, también por la mínima. Mientras tanto, empates y derrotas se sucedían para los de Míchel.

Debido a las dudas que producía Míchel en el cargo, el 30 de noviembre estaba marcado como una final para el futuro del técnico, y así se tomaron los de Vallecas el encuentro ante el Eibar, porque encima necesitaban ganar como fuera ante su afición. Con un juego poco habitual, lograron ganar ante los armeros por la mínima. Una jugada por banda izquierda de Álex Moreno que Embarba fue capaz de rematar en unas circunstancias complicadas, y enviar el esférico hasta el fondo de las mallas.

Álex Moreno celebrando un gol | Fotografía: La Liga
Álex Moreno celebrando un gol | Fotografía: La Liga

Tres puntos más que daban algo más de tranquilidad a los madrileños, pero no la suficiente, aunque tuvieron que pasar tres jornadas para que el Rayo volviera a ganar, sin contar la eliminatoria de Copa del Rey en la que el Leganés fue superior y eliminó a sus vecinos de la competición. 23 de diciembre, la niebla inundaba Vallecas y los aficionados allí presentes trataban de forzar la vista para ver un encuentro marcado por el buen juego, sobre todo, de los locales. Un Álex Moreno inmenso volvía a ser providencial para los suyos. Minuto 23, con la confianza por las nubes, el lateral izquierdo -que estaba actuando como carrilero-, tenía el balón cerca del área, se encontró con Coke y realizó una ruleta que dejó al exrayista sin respuesta. Y no contento con eso, hizo un caño a Morales colándose hasta la cocina, puso un centro medido al área y Toño fue el encargado de anotarse gol en propia puerta.

1-0 y los allí presentes soñaban con acabar el año de la mejor manera posible. Rochina igualó distancias en el 60 gracias a un disparo que no pudo atrapar Dimitrievski, pero siete minutos después, la banda izquierda de los de Vallecas volvía a marcar la diferencia. Álex Moreno se iba en velocidad por su flanco habitual, buscó un centro parecido al que propició el primer gol, y en esta ocasión apareció Raúl de Tomás para marcar el segundo de los suyos. Un 2-1 que mantiene a los rayistas en descenso con 13 puntos en casillero, a tres de la salvación. A pesar de que desde que han vuelto a la máxima categoría, no han conseguido salir de la zona de peligro, los de Míchel acudirán a Valladolid para alargar las buenas sensaciones, y sobre todo, los buenos resultados. Cabe recordar que durante los 17 partidos disputados, han perdido en diez ocasiones y han empatado cuatro.

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